EL COMBATE DE EL UVERO
Mientras
Huber Matos esperaba en la embajada costarricense el momento de abandonar el
país, se produjo en las costas de Oriente el desembarco del yate “Corynthia”,
una intentona pésimamente planificada, que acabó en completo desastre.
La
expedición buscaba la apertura de un nuevo frente en la Sierra de Cristal, en apoyo
de las fuerzas de Castro, que en esos momentos alcanzaban el corazón de Sierra
Maestra.
La nave
atracó en Los Coquitos, punto próximo a la Bahía de Nipe, la tarde del 23 de mayo de 1957,
iniciando de manera inmediata el desembarco de los 26 efectivos que traía a
bordo, todos cubanos, a excepción de su comandante, el dirigente sindical de la Federación Aérea
de Cuba Juan Calixto Sánchez White1, veterano de la Segunda Guerra
Mundial nacido en Glasgow, Escocia, el 3 de febrero de 1924, a quien secundaba
Héctor Cornillot.
Pertenecían
casi todos al Partido Auténtico y a la Organización Auténtica
(OA), una legión que había logrado reclutar un centenar de jóvenes, tanto en Cuba
como en el exterior, para someterlos a un riguroso entrenamiento en la República Dominicana
y lanzarlos luego a la lucha, en lo que se pretendía ser una acción conjunta
destinada a debilitar al dispositivo represivo en la región de Oriente.
La
embarcación, de 100 pies
de eslora y 12 de manga, fue adquirida a un particular de Miami por el ex
presidente Carlos Prío Socarrás, quien abonó u$s 9000 por ella.
Precisamente
desde esa ciudad partió la expedición, del 19 de mayo a las 21.00, decidida a
desembarcar, dos días después, en algún punto de la provincia de Holguín. Pero
el mal tiempo complicó la navegación y el trayecto duró más de lo esperado.
Recién
el 23 de mayo distinguieron Cayo Saetía, una saliente del municipio de Mayarí2,
hacia la que se aproximaron a baja velocidad, para evitar chocar contra algún
peñasco sumergido, bastante abundantes en ese sector. Mientra lo hacían, un
grupo de pescadores los divisó y se les aproximó para ofrecerles ayuda.
Siguiendo
a los botes de aquella gente, la expedición arrojó el ancla frente a una
pequeña playa ubicada sobre el acceso natural de la Bahía de Nipe y después de
apagar el motor, se dispuso a desembarcar a los milicianos, para iniciar lo
antes posible la marcha hacia el sur, en busca de la Sierra del Cristal.
Los
hombres fueron pasando de a uno a los botes pesqueros y cruzaron por tandas la Boca de Carenerito para pisar
tierra firme en Dos Bahías.
De
movida, Calixto Sánchez cometió un tremendo error táctico al recomendarles a
los pescadores que diesen parte de su presencia a las autoridades. No quería
perjudicar a los pobladores del lugar y para librarlos de cualquier sospecha,
les aconsejó que los denunciasen. De esa manera, el factor sorpresa y al
perderse la iniciativa se hizo imposible alcanzar el objetivo.



















