Ambientalistas argentinos se oponen a nueva soya transgénica y el potente herbicida 2,4-D

Red por una América Latina Libre
de Transgénicos, Campaña Paren de Fumigarnos y Alianza Biodiversidad,
anunciaron que solicitarán al Gobierno que no se apruebe un nuevo
transgénico tolerante al herbicida 2,4 – D, al glifosato y al
glufosinato de amonio.
Enviarán una carta a la Presidenta de la
Nación Argentina, Cristina Fernández, para que interceda en el
veredicto final del Ministerio de Agricultura.
La nueva soja transgénica GM 444Ø6 – DAS – 6 es desarrollada por la empresa Dow AgroSciences Argentina SA.
Al tener más resistencia a poderosos herbicidas, las entidades
ambientalistas se muestran preocupadas por los impactos adversos que
esto podría ocasionar en el medio ambiente y en la sociedad.
Asimismo consideran al 2,4 D
un herbicida “más peligroso que el glifosato”, por ser uno de los
componentes del ´Agente Naranja´, un defoliante utilizado como arma
química durante la guerra de Vietnam. De esta manera temen que los
efectos del nuevo transgénico próximo a aprobarse, sean “devastadores”.
En un documento publicado por el Ministerio de Agricultura, los miembros de la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA)
y de la Dirección de Biotecnología, recomiendan dar por consumada la
Segunda Fase de Evaluación de la soja genéticamente modificada DAS-444Ø6-6.
En el mismo se concluye que los riesgos
derivados de la liberación de este organismo vegetal genéticamente
modificado en cultivos a gran escala no son significativamente
diferentes de los inherentes al cultivo de la soja no modificada
genéticamente.
Las organizaciones ambientalistas
reclaman que la evaluación del nuevo evento, bajo la regulación actual
de Organismos Vivos Modificados, no contempló la participación ciudadana
y no consideró la acumulación de impactos con el modelo sojero ya
impuesto.
Gobierno fomenta el acceso a la biotecnología
Según anunció el Ministerio de Agricultura en un reciente comunicado,
“la biotecnología agroalimentaria se transformó en un instrumento
estratégico para enfrentar la demanda de alimentos que el mundo
necesita”.
Por ello, expresaron que, a partir de la
actualización de normativas vinculadas a los transgénicos, facilitarán a
los desarrolladores locales “la posibilidad de presentar nuevos
cultivos biotecnológicos para su futura aprobación comercial”.
A fines de diciembre pasado, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación
modificó el reglamento para los cultivos de soja y maíz, que estaba en
vigencia desde 2011, para la producción de semilla genéticamente
modificada con eventos regulados en el país.
Según el comunicado, hasta el momento
solamente se permitía la producción de semillas genéticamente
modificadas en contraprestación para abastecer a Estados Unidos y
Canadá.
Sin embargo, “a partir del nuevo marco
regulatorio, los cultivos biotecnológicos de última generación de
cualquier especie podrán aprovecharse también en nuestro país, para ser
aplicados a la agroindustria mediante el aprovechamiento de su biomasa”,
destacó el documento oficial.
Asimismo subrayó que la reciente
modificación en la legislación tiene como finalidad que los eventos
biotecnológicos aprobados estén al alcance de todos los productores y
puedan ser aprovechados por otras cadenas productivas tales como la caña
de azúcar, la papa, la remolacha azucarera, el arroz, el cártamo y la
alfalfa.
