El pensamiento mágico de Femen: afirman que abortar “no mata porque no hay vida”
Ayer la portavoz en España del grupo de feministas mamachicho, Lara Alcázar Miranda, mantuvo un surrealista chat con los lectores de Elmundo.es, en el que demostró por qué su grupo extremista basa toda su acción en mostrar los pechos: cuando les toca explicar lo que defienden patinan de una forma colosal. Veremos a continuación algunos ejemplos.
Las Femen, cada vez más piradas: exclaman ‘Jesús ha sido abortado’
Vídeo: la líder de Femen derriba un monumento a las víctimas de Stalin en Ucrania
Asegura que el gobierno quiere obligar a los españoles a ‘acatar el catolicismo’
Al comienzo de chat, la portavoz española de Femen acusó al gobierno de “obligar a la población por medio de leyes misóginas a acatar el catolicismo”. Acabáramos: ahora resulta que el gobierno de Rajoy, en vez de presentar un anteproyecto de ley del aborto que es muy parecido a la ley abortista de 1985, hecha por el PSOE, en realidad lo que ha hecho es una ley para obligar a todos los españoles a ser católicos… Me pregunto de dónde saca esta chica tonterías como éstas. ¿Será lectora del diario Público?
La intolerancia de Femen contra la libertad religiosa, sin tapujos
En otro punto del chat la señora Alcázar justifica de esta forma los ataques de Femen contra la libertad religiosa, profanando templos e incluso agrediendo físicamente a un arzobispo: “FEMEN combate todas las religiones”. Esto es llevar la intolerancia al más absoluto de los descaros: se
creen con derecho a impedirnos ejercer nuestra libertad por la fuerza
simplemente porque no toleran ninguna creencia religiosa. Me
pregunto qué pasaría si otros se pusiesen a agredir a las activistas de
Femen y a asaltar sus sedes alegando que su ideología totalitaria les
provoca rechazo. Con su actitud intolerante y violenta las Femen se saltan las normas de convivencia más elementales en una democracia, y al hacerlo demuestran que tanto esas normas como la propia democracia les importan un pimiento: lo que quieren es imponer sus ideas a los demás por la fuerza.
Lara Alcázar habla de ‘la revolución’: ¿se refiere a la maoísta?
En otro momento del chat Lara Alcázar lanza una soflama que provoca una mezcla de perplejidad y risa: “Ya no parimos los hijos de la dictadura patriarcal, ahora decidimos si parir o no los hijos y las hijas de la revolución.“ Me pregunto a qué “revolución” se refiere esta tía, aunque me hago una idea viendo la estética y dialéctica maoísta del artículo que publicó en marzo de 2013 en un blog de extrema izquierda. No me resisto a traer aquí la foto que encabezaba dicho artículo:
¿Es ésta la “revolución” de la que habla Lara Alcázar? Lo digo porque el nombre de archivo de dicha foto en ese blog era “Mao-chinese-revolution-2560×1600.jpg”. Hablamos de una “revolución” maoísta que dejó 65 millones de muertos,
según señalan los autores de “El libro negro del comunismo: crímenes,
terror y represión” (1997), el estudio más completo que se ha escrito
sobre los crímenes cometidos en nombre de esa ideología. Parte de esa “revolución” ha consistido en castigar a las mujeres que se quedan embarazadas por segunda vez, multándoles e incluso obligándoles a abortar, una práctica totalitaria que está teniendo como principales víctimas a las niñas por nacer, provocando un desequilibrio demográfico tan enorme que en China ya nacen 119 niños por cada 100 niñas: es decir, que esa revolución se ha traducido en un feminicidio masivo.
¿Es ésa la “libertad” que dice buscar Femen para las mujeres? En fin,
ahora me explico el trasfondo ideológico del repugnante acto en el que la líder de Femen derribó un monumento a las víctimas de Stalin en Ucrania en agosto de 2012.
Derecho a decidir sobre el propio cuerpo… pero sólo cuando digan las Femen
En otro punto del chat, y tras haber afirmado que “queremos no tener que poner excusas para decidir sobre nuestra vida y nuestro cuerpo”, la portavoz de Femen se pronuncia contra la prostitución: “Desde
sus comienzos en Ucrania FEMEN ha mantenido una gran lucha contra la
industria del sexo, y sigue en ello. Si tú no compras, yo no vendo.
Occidente necesita deshacerse de esa visión romántica de la prostitución
como libre elección.” Desde luego, me parece fenomenal que la critiquen, pero se
contradicen al proclamar un derecho absoluto de la mujer a hacer lo que
quiera con su cuerpo, y luego rechazar que haya mujeres que deciden
convertirlo en un negocio. ¿O ese argumento del propio cuerpo
sólo lo aplican al aborto y a que las de Femen se dediquen a enseñar los
pechos en público con el pretexto de hacer política?
Femen quiere obligar al personal sanitario a perpetrar abortos
En otro momento del chat la portavoz de Femen la toma también con la libertad de conciencia. Lara Alcázar arremete contra el derecho del personal sanitario a negarse a colaborar en la práctica de abortos: “si no están preparados para practicar abortos por convicción que hubiesen estudiado para otra cosa”, dice la feminista, y añade: “su misión como profesional sanitario es ayudar y no dificultar”. Por lo visto en Femen desconocen que la misión de un médico es salvar vidas, no matar a seres humanos inocentes e indefensos. Confunden a los médicos con verdugos.
Femen niega a las mujeres su derecho a profesar creencias religiosas
Más adelante, la cabecilla de Femen se lanza de lleno a negar el derecho de las mujeres a la libertad religiosa, alegando que “el poder de las mujeres cristianas quedó anulado cuando los humanos decidieron acatar lo que decía la Biblia” (¿?), y añadiendo: “La religión, sea cual sea, merma la libertad de las personas”. Es decir, que según
esta tía si eres mujer puedes matar a tu hijo por nacer, pero no tienes
derecho a profesar la religión que libremente decidas. Por lo
que parece, el derecho a decidir sobre el propio cuerpo que invocan
cínicamente las Femen para defender el aborto, no incluye el derecho a
creer en Dios, a ir a Misa o a acudir a una sinagoga. Curiosa idea de “libertad” la que sostienen estas ultraizquierdistas.
La superstición de Femen: consideran que las mujeres conciben cosas
Finalmente, la señora Alcázar le da una gran patada a la ciencia al afirmar lo siguiente: “En el aborto la mujer no mata porque no hay vida,
y por ello la ley de plazos es la mejor, porque estipula de manera
científica un criterio sanitario seguro que permite que la salud del ser
humano que ya está en la tierra, la mujer, perdure.” Decir
que un embrión humano o un feto humano no son seres vivos es un
disparate anticientífico tan enorme como afirmar que una piedra es una
especie animal. Que ese monumental disparate haya entrado a formar parte del discurso de no pocos abortistas -hace unos días dos columnistas de El País sostenían la misma majadería- sólo demuestra su sinrazón, su desprecio por la verdad y sus ganas de pisotear evidencias científicas. Pero lo
que ya es el colmo es que se presente como “científica” una afirmación
que pisotea todos los conocimientos científicos sobre el inicio de la
vida humana. Desde luego, no deja de ser cómico que una persona
adulta se crea en serio que las mujeres conciben cosas no vivas, que
crecen y se convierten en bebés como por arte de magia, y luego aún se
atreva a arremeter contra las religiones, cuando esas falacias abortistas se ajustan como un guante a la definición de superstición: “Creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón.”
