El verdadero circo de las tertulias políticas
Las tertulias televisivas que en
estos años de la “llamada crisis” se han duplicado poniendo en
evidencia lo lejos que está de la realidad, canalizando solo sus
intereses corporativos, con una total desinformación e interesados en
que la sociedad viva en total ignorancia.
Los casos de corrupción son sacados a
la luz como si fuera un hecho aislado inherente al sistema capitalista,
cuando el mismo sistema que distribuye la riqueza desigualmente, la
explotación de los recursos naturales, como también la del ser humano,
las guerras que asolan el mundo, todo esto está en manos de una elite
económica que solo le interesa los beneficios, dirigiendo el mundo a su
antojo sin importarle para nada que ¾ parte de la población mundial
viven en la más extrema pobreza, muriendo a diario más de 200.000
personas, pero de nada sirve poner en evidencia esta despreciable vida
que nos ha tocado vivir.
De la llamada izquierda de progreso
adaptada y domesticada bajo el imperio capitalista, sin proyecto alguno
que haga cambiar las estructuras del sistema a una derecha-rancia
fascista que intenta por medio de sus mentiras retroceder a siglos
pasados, ya superados que forma un nuevo proceso de degradación social y
política, que haga recaer el peso de la estafa financiera sobre las
clases trabajadoras, pensionistas, parados y personal dependiente con
algún tipo de minusvalía psíquica-física, sobre todo la población más
vulnerable.
Ante todo el espectáculo televisivo
dado, tanto por la llamada izquierda-derecha, no reúne ninguna respuesta
objetiva si no a la simple exposición de su afán de protagonismo en
alimentar las grandes corporaciones de la comunicación interesadas en
mantener su status-social en un sistema que genera más contradicciones
sociales y económicas en la historia de la humanidad, por tanto estos
debates no son ideológicos-dialecticos, son meras discusiones, que no
conducen a nada, confundiendo al tele-espectador enajenado.
Los tertulianos, siguen en una posición
ambigua, mientras parte del Estado se privatiza en pos de mercantilizar:
el trabajo, la justicia, educación y la salud, para que los de arriba
sigan generando beneficios con menores costes salariales, llegando a
consentir la institucionalización de un comportamiento delictivo y un
saqueo de los sectores públicos, todo en nombre del neo-liberalismo.
Durante esta crisis/estafa los beneficios de las clases más favorecidas
han subido hasta un 40%, mientras la mayoría de la ciudadanía ha ido
reduciendo sus salarios hasta niveles alarmantes con un SMI de unos 640 €
-mientras la mayoría de países de la UE está tres veces más de
1600-1800 €-, la precariedad y la temporalidad en el empleo están
adaptados para que el trabajador sea el nuevo siervo del siglo XXI. Todo
con una destrucción de empleo que puede llegar a los 7 millones de
desempleados a mediados del 2014, mientras el gobierno del PP, sigue
manteniendo su cruel mentira “que se está creando empleo”, cuando el
despido forma parte del día a día.
La falta de libertad de la mujer
empeñados este nacional-catolicismo en que no pueda elegir sus deseos
más íntimos, el acceso gratuito al aborto, un gran retroceso en las
libertades individuales-colectivas que puede provocar un riesgo para la
salud de la mujer.
Para terminar esos apologetas de una
izquierda fragmentada incapacitada para tener una visión-revolucionaria,
debería no prestarse al juego de los medios de comunicación, la
protesta debe estar dirigidas desde la calle. De nada sirve elecciones
en el actual sistema capitalista.
