España: Universidad de Navarra recogió el uso popular y científico de 600 plantas medicinales

Un estudio realizado por profesores de la Universidad de Navarra recogió el uso popular de más de 600 plantas medicinales de la región de España.
Con fichas ilustradas con fotografías, los
autores proporcionan las características de cada planta, su acción
farmacológica descrita en la bibliografía científica, y los usos
medicinales tradicionales recopilados a lo largo y ancho de Navarra, junto a contra indicaciones y precauciones, y “también
curiosidades populares que han aflorado durante este vasto trabajo de
campo”, destacó el 17 de diciembre de 2013, la Universidad.
La obra recogió más de 3.770 usos
populares de más de 600 plantas medicinales de Navarra, a partir de 667
entrevistas realizadas en 265 pueblos, y que describen 204 de ellas.
Los autores, Silvia Akerreta de
Pamplona, y las profesoras de la Universidad de Navarra, María Isabel
Calvo y Rita Yolanda Cavero, indicaron que se registró además, el uso
terapéutico de especies no documentadas previamente, en algunos casos, o
poco documentadas en otros casos.
“Navarra es uno de los viveros europeos
donde más recursos naturales existen, y donde esta inmensa biodiversidad
se entrelaza con un entorno cultural rico en tradiciones y sabiduría
popular”, afirmó Silvia Akerreta en el estudio.
“Encontramos que en Etxarri Aranatz alivian los dolores fuertes frotando la zona con dos hojas de adelfa y luego quemándolas, o que en Mendigorría utilizan el ajo macerado en alcohol etílico para prevenir infartos o trombosis, aunque en Lumbier lo fríen con camisa de culebra seca para atajar el herpes, y aprendemos que el insomnio infantil se puede tratar con una infusión de pétalos secos de amapola“, comentó la autora.
El uso de las plantas no solo se reduce a
la medicina popular, sino a las actividades diarias. Por ejemplo, “”las
flores de aulaga sirven para teñir de amarillo los tejidos”.
En relación al cabello, los pobladores de Buñuel, usan “el cocimiento de hojas frescas de bardana para oscurecer el pelo”, y los de Cáseda y Peralta, utilizan el abrótano hembra para darle tonos rubios. En cambio los de Pueyo recurren a la infusión de berro para dar brillo al cabello.
Entre los aspectos mágicos, los españoles usan las semillas del castaño en el bolsillo dan buena suerte y el rusco y el eguzkilore se colocan en las puertas de casas y caseríos para protegerlos.
“Hicimos cientos de entrevistas a
personas de una edad media de 72 años, lo cual es inusual, porque en la
mayoría de estudios etnobotánicos los informantes no son tan mayores.
Son personas que te transmiten un inmenso amor por las plantas y por su
tierra, por sus raíces”, explicó Akerreta.
Los autores también constataron una serie de pérdidas culturales a lo largo de su investigación que duró cinco años.
“El saúco recibía el nombre de intsusa y
eso está documentado por Letona en 1979; hoy en día, sin embargo,
apenas se registra ese nombre en algunas zonas del norte de Navarra. Y
no es el único caso en el que el nombre oficial se ha impuesto al nombre
popular”.
Akerreta, Calvo y Cavero explicaron
la importancia de la etnobotánica y el estudio de las relaciones entre
los grupos humanos y su entorno vegetal, “no sólo para aumentar el
conocimiento científico, sino porque si no lo evitamos, es un tipo de
saber en vías de extinción”.
“Este tipo de trabajos puede facilitar
que aprendamos a ser conscientes de la sabiduría de la naturaleza y de
nuestros antepasados, con todo lo que ello conlleva”, afirmaron.
“Los conocimientos ancestrales de las
plantas medicinales, que hoy todavía se conservan en los pueblos aunque
cada vez más olvidados constituyen los pilares de partida para la futura
investigación de los principios activos de las plantas y sus acciones”,
destacó Antonio Vega, presidente del laboratorio Equisalud,
especializado en productos de fitoterapia, que patrocinó el estudio.
“Sabiduría popular y plantas curativas
es, por tanto, una valiosa herramienta de consulta no sólo para
farmacéuticos, médicos y naturópatas; también para cualquier persona
interesada en la salud natural, y por supuesto para cualquier navarro
deseoso de conocer y cuidar esta sabiduría popular transmitida de
generación en generación”, señaló Vega.
Más del 80% de la población mundial
utiliza regularmente la medicina tradicional para satisfacer sus
necesidades primarias de salud, según la Organización Mundial de la
Salud.
Patentes de plantas medicinales
Existe un importante aspecto que se refiere a las patentes de componentes biológicos farmacológicos de las plantas, conocidos en la rama de la fitofarmacología,
y que generan millonarias utilidades a las empresas farmacológicas,
destacó el Presidente del Departamento de Medio Ambiente del Colegio
Médico de Chile, La Gran Época, el Dr. Andrei Tchernitchin
“Ojalá no existieran patentes y que el
conocimiento fuera bien de toda la humanidad, pero con la actual
legislación mundial si nosotros no lo hacemos se apropian otros”,
destacó Tchernitchin en una comunicación con La Gran Época.
En general las patentes vigentes y
propuestas sólo permiten recuperar la inversión y obtener lucro a las
empresas farmacéuticas, Sin embargo, agrega el médico, “los
Pueblos Originarios, fueron quienes aportaron con el conocimiento
etnomedicinal necesario para el desarrollo de éstos fármacos, y que hasta este momento no han recibido beneficio alguno por dicho aporte”.
Para desarrollar un nuevo conocimiento
etnomedicinal, es decir para obtener de ella uno o varios principios
activos presentes en alguna especie vegetal, y utilizarlos con fines
terapéuticos, Tchernitchin reitera que “una etnia ancestral ha tenido
que realizar también grandes inversiones, tanto en tiempo como en vidas
humanas”, señaló, debido a que algunas plantas son toxicas.
Para evitar el uso incorrecto de las
plantas, otro ejemplo lo da la municipalidad de Cuneo, en Italia. En su
portal Natura, el listado de plantas venenosas de la zona, además de las plantas medicinales, que son de uso en la comunidad.
