¿Hacia dónde marcha Europa?
Mark Russe, doctor en Economía
de la Universidad de Columbia, ha hecho un epitafio para la crisis que
desde hace cinco años azota al Viejo Continente:
«Ahora Europa está en un estado de degradación política, espiritual,
demográfica y militar. Esta degradación afecta a todos los aspectos de
la vida».
No es otra cosa que esa crisis sistémica
del capitalismo donde emergen el alto desempleo —especialmente duro con
la juventud—, la deuda inmensa que engorda a los bancos salvados por
las arcas impositivas de los Estados, los problemas de la inmigración, y
el auge de los partidos políticos de extrema derecha, que han traído el
repugnante olor que dio paso a la Segunda Guerra Mundial; y aquí la
pregunta es si la intolerancia, el racismo, y la violencia contra
africanos, musulmanes y gitanos que se ha acrecentado en los meses
finales de este 2013, son los heraldos de una Europa fascista.
Sin embargo, los especialistas de la
troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario
Internacional) solo hacen vaticinios optimistas, cuando los datos son
tan concluyentes como este: 26 800 000 desempleados, casi un millón más
que el año antecedente; no se ve por ningún lado la posibilidad de que
la debilitada economía tenga un repunte sostenido, y lo poco que ha
obtenido ha sido consecuencia de unas políticas neoliberales que
recortan derechos a la clase trabajadora.
Esta crisis ha demostrado que Europa
está muy lejos todavía de ser una comunidad verdadera, la dividen
fronteras perceptibles de desarrollo, donde era una ilusión la
nivelación de la periferia sureña. Grecia, España, Irlanda y Portugal
muestran otra vez la pobreza, y Francia se tambalea como una ficha más
en ese dominó, mientras que el poder europeísta parece tener residencia
germana.
Privatizar y endeudarse son las premisas
y ellas llegan acompañadas de una desaparición paulatina del poder
adquisitivo de los trabajadores y de los servicios públicos, con una
vuelta a la “proletarización” debido a la pérdida de derechos
conquistados en casi dos siglos de lucha.
En 2014, todo parece indicar que,
lamentablemente, Europa avanzará en el camino neoliberal que la aferra a
la crisis y sus males políticos, sociales y económicos.
JR / LibreRed
