Aborto: Feijóo quiere una ley que permita liquidar a los discapacitados antes de nacer
El presidente gallego volvió ayer a meter baza en el debate del aborto, y lo hizo, una vez más, presionando a su partido para que incumpla su promesa electoral de “reforzar la protección del derecho a la vida” (ver programa del PP, página 108). Feijóo defendió la ley-coladero socialista de 1985, tomándola como referencia para el supuesto de malformación del feto.
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La ley de 1985 sirvió para eliminar de forma masiva a los bebés Down
Recordemos que la citada norma, la Ley Orgánica 9/1985, permitía perpetrar el aborto incluso sin el expreso consentimiento de la madre cuando “se presuma que el feto habrá de nacer con graves taras físicas o psíquicas,
siempre que el aborto se practique dentro de las veintidós primeras
semanas de gestación y que el dictamen, expresado con anterioridad a la
práctica del aborto, sea emitido por dos especialistas de centro o
establecimiento sanitario, público o privado, acreditado al efecto, y
distintos de aquel por quien o bajo cuya dirección se practique el
aborto.” Como consecuencia de esa aberrante norma, en España las personas con síndrome de Down están en vías de extinción,
porque simplemente se las mata antes de nacer. Una matanza que continúa
por culpa de la vigente ley del aborto de 2010, también impuesta por el
PSOE aunque no la incluía en su programa electoral.
La versión actual de las políticias de “higiene racial”
La política eugenésica que informa tanto esa ley como la actual parte de la base de que hay personas indignas de nacer, y por tanto también indignas de vivir, por el mero hecho de sufrir una discapacidad física o mental. Estamos ante un calco de las tesis eugenésicas defendidas en 1920 por Alfred Hoche y Karl Binding en “Die Freigabe der Vernichtung lebensunwerten Lebens” (La libertad para destruir la vida indigna de vivir), un panfleto que sirvió de inspiración para la llamada política de higiene racial
desarrollada por el Tercer Reich. Eso sí, la copia actualizada nos la
venden como la panacea del progresismo y de la civilización.
La ONU rechazó, por discriminatoria, la legislación eugenésica española
Hay que recordar que el año pasado el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) ya recordó que el
Comité de Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas
consideró discriminatorio el aborto eugenésico autorizado por la Ley
Aído. En la nota que difundió al respecto el pasado 14 de mayo, el CERMI señalaba:
“Ni la legislación española del año 2010 ni menos aún la anterior del año 1985, que en términos de derechos de las personas con discapacidad es mucho más negativa, son compatibles con el tratado internacional del que España es parte y que tiene que ser observado fielmente.”
De hecho, el 4 de julio de 2012, coincidiendo con el segundo aniversario de la entrada en vigor de la actual ley del aborto, el CERMI pidió eliminar el aborto eugenésico presente tanto “en la ley de plazos como en la anterior de supuestos”.
La ley que pide Feijóo violaría un tratado internacional suscrito por España
Las objeciones hechas a la legislación abortista española por el
citado Comité de la ONU tienen su razón de ser en el Artículo 10 de la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad:
“Los Estados Partes reafirman el derecho inherente a la vida de todos los seres humanos y adoptarán todas las medidas necesarias para garantizar el goce efectivo de ese derecho por las personas con discapacidad en igualdad de condiciones con las demás.”
En enero de 2011 el Observatorio Estatal de la Discapacidad (OED), en su Informe Olivenza 2010, ya mencionó el aborto eugenésico entre otras cuestiones “que comprometen los derechos fundamentales”
y “que vulneran el principio de no discriminación por razón de
discapacidad”. ¿Se habrá enterado Feijóo, o estas objeciones le traen
sin cuidado?
Feijóo pretende consensuar el desamparo a los derechos de los discapacitados
Teniendo en cuenta todo lo anterior, resulta grotesco comprobar ahora en qué consiste la idea de Feijóo de “mejorar” el anteproyecto de Gallardón:
no es que aspire a mejorarla, sino a empeorarla aún más, lesionando no
sólo el derecho a vivir -contra la promesa electoral hecha por su propio
partido y con la que ganó las elecciones por mayoría absolura- sino
también los derechos de los discapacitados, vulnerando un tratado internacional que obliga a España como Estado firmante. Esto nos da una idea de lo perversa que es la invitación de Feijóo al gobierno para que vaya “incorporando en esa ley el espíritu del consenso tácito”. ¿El
presidente de la Xunta quiere consensuar el desamparo de los derechos
humanos y más concretamente de los derechos de los discapacitados? Pues déjeme decirle que además de ser una directa traición al compromiso que adquirió el PP con sus votantes -si tampoco cumplen en esto, los electores tendrán motivos sobrados para no volver a confiar en las promesas del PP nunca más-,
lo que pretende Feijóo es un ataque directo contra uno de los pilares
de la democracia, como es la salvaguarda de los derechos humanos,
defensa obligatoria incluso en el hipotético caso de que hubiese una
mayoría pidiendo pisotearlos. ¿Y el señor Feijóo aún presume de
demócrata?
