Se llama Proyecto X. Lo reconoció el jefe de la fuerza, Héctor Schenone,
ante la Justicia. Admitió la existencia de una unidad que se infiltra
en las protestas para hacer inteligencia y obtener información de sus
líderes. También una base de datos ilegal, con datos privados de líderes
sociales, que vulnera la Ley de Inteligencia Nacional
