¿HUBO UNA PAPISA EN LA IGLESIA?
Por: Jorge Luis Zarazúa Campa
Una leyenda sin fundamento
Algunas leyendas hablan de una mujer que llegó a ocupar el trono papal.
Otros van más lejos afirmando incluso que se llamaba Juana. Se trata de
un rumor o de un chisme, que ha tenido amplia difusión para desacreditar
a la Iglesia y la figura del Obispo de Roma, a quién desde hace muchos
años, los católicos llamamos Papa (padre). Es, pues, una verdadera
leyenda negra, que no corresponde a la verdad histórica y que pretende
desprestigiar a la Iglesia fundada por Cristo y una institución tan
respetada como es el Papado.
Su supuesto pontificado tuvo lugar, según diferentes relatos, entre los
siglos IX y XI. Una versión asegura que nació en Inglaterra (o en
Alemania, de padres ingleses) y que se enamoró de un monje benedictino
con el que huyó a Atenas disfrazada de hombre. Tras la muerte de su
amante, continua diciendo la leyenda, ingresó en el sacerdocio, se
convirtió en cardenal y fue elegida papa, tomando el nombre de Juan
VIII, sucediendo al papa León IV (847-855). En el 857, durante una
procesión papal, afirman, dio a luz un hijo, con lo que se descubrió que
era una mujer. La papisa, concluye la leyenda, murió durante el parto.
El origen de un mito
El mito lo publicó por primera vez el escritor religioso Esteban de
Borbón en el siglo XIII, y muchos escritores lo repitieron durante los
tres siglos siguientes. El historiador bávaro Johannes Aventius fue el
primero en dudar de su historia, hasta entonces acreditada por la misma
Iglesia y por el público en general.
Más tarde, otros escritores, entre ellos el teólogo calvinista francés
David Blondel, el filósofo Gottfried Wilhelm Leibniz, incluso los
enciclopedistas franceses afirmaron que se trataba sólo de un mito, sin
ningún fundamento histórico. Finalmente, el teólogo e historiador
católico alemán Johann Döllinger lo desautorizó de forma definitiva en
1863.
Sin embargo, aún hubo escritores que difundieron la leyenda, como el
griego Emmanuel Royidios, que publicó La papisa Juana (1886), obra que
fue traducida al inglés por el escritor británico Lawrence Durrell en
1939, favoreciendo su difusión. Por eso todavía hay personas que afirman
que sí existió este personaje.
El verdadero Papa Juan VIII
Para reafirmar que no existió la Papisa Juana, baste decir que se conoce
mucho acerca del Papa Juan VIII (nombre que supuestamente habría tomado
esta mujer al acceder al trono pontificio), quien fue Obispo de Roma
del año 872 al 882 y que ha sido considerado como uno de los pontífices
más competentes del siglo IX.
Juan VIII nació en Roma en el 820. Entre las reformas que llevó a cabo
durante su pontificado destaca una importante reorganización de la curia
papal. Con poca ayuda por parte de los monarcas europeos, trató de
expulsar a los sarracenos (musulmanes) de Italia cuando ya habían
llegado a Roma. Fracasó y se vio obligado a pagarles un tributo.
Defendió a san Metodio contra sus enemigos alemanes, que se oponían al
uso de la lengua eslava en la liturgia, con lo que confirmaba el permiso
para usarla otorgado por su predecesor, el papa Adriano II.
En el 879 reconoció la reinstauración de Focio, que había sido condenado
en el 869 por el papa Adriano II, como patriarca legítimo de
Constantinopla. En el año 878 coronó a Luis II, rey de Francia y a dos
emperadores del Sacro Imperio Romano, Carlos II y Carlos III. Murió en
el año 882, después de diez fructíferos años de pontificado.
Conclusión
Todavía hoy hay muchas personas que repiten esta leyenda, para
desacreditar a la Iglesia, sin investigar con profundidad. ¿No actuarán
de la misma manera en tantos otros temas? Estemos alertas y no nos
dejemos engañar.


