¡A LOS BOTES…!
Por Malú Kikuchi
(15/8/2015) Las inundaciones son una desgracia, una de las plagas que Dios mandó a Egipto para liberar al pueblo hebreo de la esclavitud. Ser esclavos de una plaga evitable, es un delito de lesa humanidad. Las inundaciones que están sufriendo miles de compatriotas en este momento, no son un desastre natural, son responsabilidad humana. Eran, son y serían evitables, si los respectivos gobiernos, nacional, provincial y municipal, se tomaran en serio el problema. En 1884, el gran Florentino Ameghino presentó un plan para la cuenca del Salado.
Había llegado a la conclusión, exacta, que las sequías y las
inundaciones eran periódicas y complementarias. Proponía nivelar la
tierra, excavar canales de desagüe hacia el mar, forestar las márgenes
del río y construir reservorios de agua de lluvia (“para no desperdiciar
material valioso”), y bombear el agua de lluvia acumulada en los
tiempos de sequía hacia las tierras necesitadas.
Pasaron 131 años, el plan maestro para la cuenca del Salado no está
terminado. País poco serio. Pero esta vez no es el Salado el que se
desbordó con las inusuales lluvias (las hay peores), son zonas que hasta
hace unos años no se inundaban. Y que por supuesto, no deberían
inundarse. Algunos datos para tener en cuenta y sacar conclusiones. La
provincia de Buenos Aires tiene tierras por debajo del nivel del mar. Al
no tener pendiente suficiente, el problema es conocido.
La Nación tiene una Subsecretaría de Recursos Hídricos a cargo del
Ingeniero Edgardo Bertolozzi, que depende del Ministerio de Planeamiento
(Julio De Vido). Está el Instituto Nacional del Agua, INA, en Ezeiza,
con 1.000m2, donde se pueden hacer modelos a gran escala para programar
las obras a realizar, teniendo en cuenta las cuencas y los cursos de
ríos y arroyos en su totalidad. Los trabajos parciales no sirven. El
plan tiene que ser total, aunque se haga en etapas.
El INA está programado para dar alertas hídricas ¿? Existe el Plan
Nacional Federal de los Recursos Hídricos, aprobado por la Subsecretaría
de Recursos Hídricos (noviembre 2006). Se sabía que este año vendría el
fenómeno del Niño (erráticamente cíclico, climático por el cambio de
patrones de las corrientes marinas en la zona intertropical), que en
2015 iba a ser complicado desde julio hasta noviembre. Se sabía. No se
tomaron las precauciones indispensables.
En la provincia de Buenos Aires, en el ministerio de Infraestructura, de
quien depende la Dirección Hidráulica Provincial, el ministro a cargo
es Alejandro Arlía. Antes fue el ministro de economía de la provincia
que aumentó exponencialmente los impuestos que cobra ARBA, el que
decidió que un terreno sin construir, aunque fuera un jardín, era
“baldío” y destinado a una “especulación inmobiliaria”, por lo tanto
pagaba el doble que un terreno en las mismas condiciones. Se construyó
en esos “baldíos”. El cemento no permite que escurra el agua.
En tiempos de De la Rúa se creó el Fondo Fiduciario de Infraestructura
Hídrica, impuesto específico no coparticipable, por cada litro o m3 de
combustible, se retenían, 0,5$. Hoy es el 9% del valor del GNC y el 5%
del combustible en el surtidor. Ese Fondo el gobierno lo gasta
discrecionalmente. Dice Diego Cabot (La Nación) que el Fondo tiene plata
equivalente a la destinada en este año para el Ministerio de Justicia, y
que la plata de ese Fondo fue a Tecnópolis. Dice que Aerolíneas
Argentinas cuenta para este año con 4544 millones $ y para este año se
destinan 476 millones $ a temas hídricos.
El mucho dinero recaudado por diferentes medios para solucionar los
problemas hídricos se fue casi todo a las represas Néstor Carlos
Kirchner y Jorge Cepernic, ambas en Santa Cruz. Dice el Párroco de
Salto, “la corrupción mata y también inunda. ¡Y pueden gastar 8.000
millones $ en fútbol para todos!”. ¿Y los inundados? Muy bien gracias.
Echarle la culpa a la siembra directa, lo desmiente el INTA. Echarle la
culpa a los barrios cerrados y a los countries, es echarle la culpa a
la desidia y/o corrupción de los municipios y de la provincia, de los
que necesitan aprobación.
Sobran organismos para ocuparse del tema. Demasiados. Todos inoperantes.
El problema debe estudiarse en conjunto, tomar las medidas al mismo
tiempo. Saber que las rutas construidas sobre terraplenes necesitan
desagotar a través de caños, túneles y alcantarillas. Que los espacios
verdes son indispensables para que el agua tenga lugar para escurrir.
Que el curso de las cuencas se debe respetar y hacer las obras
teniéndolas en cuento. Con la naturaleza se debe armonizar, no
contradecirla.
Expertos sobran, hay que convocar a las universidades para tener un
panorama general sobre lo que se debe hacer. Usar el dinero para obras
hídricas, en obras hídricas. Esta inundación y las anteriores, debieron
evitarse por respeto a la gente. No se puede jugar así con la vida y los
bienes de las personas. La presidente, como cada vez que ocurre un
desastre, desaparece. El gobernador candidato a presidente, se manda
mudar. Nuestra embajadora en la OEA tuitea ¡felicitaciones a Cristina
por visitar las inundaciones y confortar inundados! ¿? Nilda Garré, ¿qué
canal está viendo o qué está tomando?
¿Y la gente que perdió sus pocos o muchos bienes, que se quedó sin
electricidad, ni teléfonos para comunicarse con sus familiares? ¿Los
padres separados de los hijos; el chiquito que fue a jugar a casa del
amiguito y se quedó alejado de su familia? ¿Y los enfermos, los
discapacitados, los solitarios, el agua subiendo, los muebles flotando,
los animales de granja sin posibilidades de sobrevivir, el frío, la
angustia, la desesperación, la reiteración del problema que parece no
tener solución? Y la tiene. Tiene solución.
Cuando bajen las aguas, habrá que ver que queda. Tierras erosionadas,
cultivos perdidos, trabajo desperdiciado y problemas sanitarios muy
serios. Víboras, en Mercedes ya hubo 40 personas mordidas, ratas y todo
bicho que arrastran las aguas, más la contaminación. Ya alertan contra
la esterichia coli, que es grave en un adulto y mortal en un chiquito
menor de 5 años. El agua para beber, para lavar los platos, para
bañarse, ¿estará en condiciones?
Debe haber muchos más organismos dedicados al tema del agua y sus
consecuencias. Y debe haber muchísimas soluciones efectivas para evitar
estas inundaciones, que realmente son un delito de lesa humanidad. Lo
que no hay es un gobierno honesto, preocupado por la gente. Y si la
política no está para mejorar la calidad de vida de las personas, y se
pone al servicio del enriquecimiento de los funcionarios, entonces la
política no sirve. Gente inundada por culpa de la corrupción y políticos
enriquecidos por esa misma corrupción, merecen un castigo a través del
voto. Después vendrá la Justicia.
Algo para recordar el 25 de octubre. Basta de corrupción, basta de
discrecionalidad con los dineros públicos: las personas están primero,
antes que cualquier otro objetivo. La solución no son los botes, la
solución pasa por la decencia del gobierno que sepamos conseguir.

