
EL ASEDIO ENEMIGO

Que la moral
está en descenso en estos tiempos, no se puede discutir; y que a los
argentinos no se nos conoce precisamente por nobles y honrados, tampoco.
Y aunque como católico tradicional, uno no
forma parte de ese montón, se lo puede ver y vivir constantemente.
Tendría muchas anécdotas para contar sobre esto, pero lo resumo en la
actitud de la gente sorprendida y agradecida cuando uno hace lo
correcto.
Eso sí…, si se trata de decirles la verdad, ¡la cosa cambia! Pero eso ya es otro tema…
La frase “hecha la ley, hecha la trampa”
nos cabe muy bien; y cuando se trata de cosas pequeñas, uno hasta está
acostumbrado, lamentablemente; pero cuando ni siquiera hay ley, y la
apariencia de la misma abre las puertas al engaño, no se puede pensar
más que en “apoyo y conspiración”.
Parece que con la farsa de los derechos
humanos para los niños, que esconde el manejo de nuestros hijos por
parte del estado, incluyendo el ámbito de la fe (como escribíamos hace
un tiempo, (ver aquí), no les alcanza y dan un paso más, legalizando una pastilla abortiva “sólo para uso médico”.
Ya en 2016 el CEL (Centro de Estudios
Legales y Sociales, organización no gubernamental argentina con sede en
Buenos Aires, fundada en 1979, orientada a la promoción y defensa de los
derechos humanos y el fortalecimiento del sistema democrático. Actualmente presidida por el periodista Horacio Verbitsky), por pedido de la agrupación Nuevo Encuentro y Lesbianas y Feministas por la Descriminalización del Aborto,
que hace hincapié en disposiciones internacionales de derechos humanos,
presentaba el pedido de legalización de dicho método abortivo:
El paso necesario es que Anmat autorice el uso obstétrico. A eso apunta la presentación del CELS.
Desde el CELS, Edurne Cárdenas, sostiene
que venían “desde hacía un tiempo atacando la posición dominante de Beta
en el mercado, se habían iniciado acciones administrativas y
presentaciones en la Dirección de Comercio”. “Nuestra estrategia es por
dos vías: atacar el monopolio de Beta, los aumentos de precios son
escandalosos. Y luego, la presentación del Anmat la hicimos en el marco
de que el Comité de la Declaración de Derechos Sociales y Culturales
(DESC) de ONU sacó su observación general 22, donde habla de la salud
sexual y reproductiva y establece como estándares para los estados en
los que se incluye el acceso a las medicinas esenciales. Entonces, la
visión jurídica en nuestro país en la que la Constitución reconoce
ciertos pactos, entre ellos el de derechos sociales y culturales, y esos
pactos son letra constitucional, para nosotros esa observación general
22, en el caso del acceso a misoprostol, en la Argentina no está
garantizada”.
La presentación lo desarrolla. “En mayo de
2016, el Comité de DESC de las Naciones Unidas distribuyó la Observación
General número 22”. ¿Qué dice esa Observación? Que “se debe disponer
también de medicamentos esenciales, incluida una amplia gama de métodos
anticonceptivos, como los preservativos y los anticonceptivos de
emergencia, medicamentos para la asistencia en casos de aborto y después
del aborto”. Y agrega que “se deben proporcionar sin costo alguno o
sobre la base del principio de igualdad a fin de evitar que los gastos
de salud representen una carga desproporcionada para las personas y las
familias. Las personas sin medios suficientes deberían recibir el apoyo
necesario para cubrir los costes del seguro médico y el acceso a
establecimientos de salud que ofrezcan información, bienes y servicios
relacionados con la salud sexual y reproductiva”.
Pero…, ¿el
aborto no sigue siendo ilegal en Argentina? Así y todo, y en medio de
una tormenta que divide en dos a los argentinos, se salieron con la
suya:
La
Autoridad Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología (ANMAT)
autorizó a Laboratorio Domínguez —una empresa nacional con más de 100
años de trayectoria— a producir Misoprostol en una concentración para
que pueda utilizarse con fines gineco-obstétricos.
Pese a que sólo se permitirá para uso
hospitalario por el momento, mediante la disposición 6726/2018 del
pasado 2 de julio, la ANMAT detalló: “Autorízase a la firma Laboratorio
Dominguez S.A. para la especialidad medicinal que se denominará MISOP
200, la nueva concentración de Misoprostol 200 ug, forma farmacéutica
comprimidos vaginales”, consignó El Cronista.
De esta forma, se autorizó la
comercialización de envases con 4, 8, 20, 48 y 100 comprimidos, bajo dos
condiciones: la venta exclusiva con receta archivada, y sólo para uso
hospitalario. Sucede que actualmente el misoprostol se consigue en
farmacias sólo en una presentación combinada con diclofenac y es
producido por un solo laboratorio.
¿Qué es y para qué sirve el misoprostol?
El misoprostol es el medicamento más
sugerido para un “aborto farmacológico”, que la Organización Mundial de
la Salud (OMS) define como un método no quirúrgico. Incluso no presenta
diferencias considerables en lo que se refiere a la seguridad y la
eficacia con respecto a intervenciones quirúrgicas como la aspiración
manual endouterina (AMEU). Los expertos no se cansan de repetir que es
un método muy seguro con poca mortalidad asociada e incluso contribuye a
la reducción de la morbimortalidad materna. Además, es parte de la
lista de medicamentos esenciales de la OMS para garantizar un mínimo
bienestar de salud a la población. Siempre acompañado de un control
previo y posterior de un profesional de la salud, este método es el más
recomendado ya que no se necesita anestesia, intervención quirúrgica, ni
un área estéril. Es simplemente la pastilla, que está disponible en más
de 100 países del mundo.
¿Qué es el misoprostol, cuánto cuesta y cómo funciona?
El medicamento fue desarrollado para
regular la acidez gástrica, y se utiliza como protector ante la
gastritis para las personas que toman analgésicos por alguna enfermedad
crónica. Uno de los efectos secundarios que tiene esta droga es que en
las mujeres produce contracciones uterinas. Así se descubrió que su uso
es muy útil y efectivo para interrumpir un embarazo. En el Manual de
Práctica Clínica para un Aborto, la OMS considera al misoprostol como un
medicamento fundamental para garantizar la salud reproductiva de las
mujeres. En nuestro país está prohibida la venta del misoprostol solo,
por ese motivo la droga se comercializa combinada con diclofenaco
sódico, bajo el nombre comercial de Oxaprost 50. Con esta nueva
disposición de la ANMAT, se avanza en la protección de la salud de las
personas gestantes que quieren abortar, ya que tendrían a su alcance un
medicamento especialmente desarrollado con ese fin y orientado al uso
ginecológico.
Los números del negocio del aborto clandestino
Tras el rechazo a la legalización del
aborto en el Senado de la Nación por 38 votos contra 31, los costos del
procedimiento de manera clandestina también aumentaron. En el último
mes, el precio en farmacias del misoprostol aumentó de los $ 3.200 que
salía en junio, cuando la ley tuvo media sanción en diputados, a $ 3.427
hoy. En tanto, un aborto clandestino en una clínica mantiene sus costos
dolarizados, que llegan a los US$ 1.000. Con el salto del dólar, sería
alrededor de $ 40 mil.
En un país
corrupto, donde la ley está hecha para ser eludida, las asesinas de
niños por nacer ya pueden ir a visitar a su médico amigo para que les
haga una receta, sin tanta burocracia ni escollos morales.
¡Es la trampa sin ley…!
¡Qué nos espera cuando obtengan la corruptela legal!
