Macri se resigna y le mete el bisturí al Gobierno
El presidente de Argentina prepara cambios de ministros y recorte de ministerios
Carmen de Carlos - 03/09/2018
Mauricio
Macri está dispuesto a dar su brazo a torcer. Esto es, a meter el
bisturí a fondo en su Gobierno y reducir, prácticamente a la mitad, el
número de ministerios (suprimiría diez)y prescindir de algunos de sus hombres de confianza.
Entre otros, salvo corrección de última hora, de los vicejefes de
Gabinete, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui. Marcos Peña, su mano
derecha, se salvaría de la quema.
Todo sea por
calmar a los mercados, convencer a la población de que es capaz de
cambiar las coordenadas del GPS de la economía y trasmitir confianza a
los argentinos y al resto del mundo, incluido el FMI (Fondo Monetario Internacional)que le está garantizado la supervivencia financiera.
La presión
de la última semana, con un dólar desbocado que llegó a superar los 40
pesos, sumado a una prima de riesgo cercana a los ochocientos puntos, la
tensión social, una inflación que podría superar el 35 por ciento
anual, un sindicalismo con movilizaciones para septiembre y una
oposición que no se decide a colaborar en la gobernabilidad, forzaron a
Macri a dar un volantazo al que lleva demasiado tiempo resistiéndose.
El último capítulo de la crisis que sacude el país -según la prensa argentina-
empezará a escribirse este lunes, cuando el presidente presente al
mundo el rostro de un nuevo Gobierno y este, al menos es lo que parece,
no será únicamente cuestión de maquillaje.
El fin de
semana se convirtió en una sesión interminable de reuniones en la
residencia presidencial de Olivos. La ronda de consultas del Presidente
incluyó al ministro del Interior, Rogelio Frigerio, que gana posiciones
en el Gobierno, a Horacio Rodríguez Larreta, jefe de Gobierno de la
ciudad de Buenos Aires, a gobernadores afines a la coalición
gubernamental de Cambiemos, a los jefes de bloque del Congreso y el
Senado y a economistas, políticos y exministros suyos. Entre estos, a
Alfonso Prat Gay, el hombre que tomó las riendas del Ministerio de
Economía el primer año de Gobierno de Macri y que logró terminar con el
denominado «cepo al dólar»,liberar el mercado de compra
venta de divisas, sacar a Argentina, en términos absolutos, de la
cesación de pagos y volver a colocar (con ayuda de otros)al país
en el mapa del mundo. Prat Gay se fue en enero del 2017 como un
caballero. Le enseñaron la puerta trasera de salida por no pertenecer al
círculo cerrado o al club de los macristas puros y en las últimas horas
se perfila como el próximo Ministro de Asuntos Exteriores. Algunos
medios lo dan por seguro pero otras fuentes advierten que todavía no hay
nada cerrado pero el actual canciller, Jorge Faurie tendría las horas
contadas.
Figura clave
Lo que
parece no estar en discusión es la permanencia de Marcos Peña como jefe
de Gabinete, un puesto incorporado, en la reforma constitucional de
1994, como puente o correa fluida de transmisión ministerial y con la
oposición. Ese cargo o, en rigor, su titular es la figura que más
críticas desata en las filas de dentro y de fuera del Gobierno. Cobrarse
la cabeza de Peña, sería un trofeo insuperable para aquel que lo
lograse. Dicho esto, hoy por hoy, es una utopía. Para Macri es su mano
derecha además de sus «ojos y mi inteligencia» (sic)junto a
Gustavo Lopetegui y Mario Quintana, piezas que se dan ya por
amortizadas. Ambos saldrían de sus despachos en la Casa Rosada y se
rompería ese triángulo todopoderoso que otros ministros veían como una
máquina de fabricar de obstáculos. Una de la hipótesis que se baraja es
que ocupen alguna de las Carteras que quedarán vacantes. En cuanto al
tijeretazo de una decena de Ministerios, que pasarían a ser Secretarías
de Estado, se mencionan los de Modernización, Ciencia y Tecnología,
Ambiente y Desarrollo Sustentable y, entre otros, Cultura.
El Ministerio de Economía, pesadilla eterna de los gobiernos de la democracia (1982), es
otra de las Carteras en la diana de las reformas, pero, en éste caso,
parece difícil –o cerca de lo imposible aventurar un cambio de su
titular cuando el martes el ministro Nicolás Dujovne debe estar en la
misma mesa con Christine Lagarde para renegociar los anticipos de la
línea de crédito de cincuenta mil millones de dólares concedida hace
unos meses.
En este
contexto, no se descarta que más adelante ese puesto pudiera ocuparlo
Carlos Melconian, otro economista tratado con guante de lija por Macri
al cesarle al frente del Banco Nación, también en enero del pasado año.
Entonces, como ahora, se declaró, «un soldado incondicional del
presidente».
