miércoles, 9 de abril de 2014

CLAVES DEL APOCALIPSIS

CLAVES DEL APOCALIPSIS



Sigue el comentario de Simón del Temple, que responde a una pregunta que le hice. Dejando aparte el fondo de la cuestión que es la respuesta sobre el supuesto milenarismo que aparece en las apariciones de Ezquioga, cuya sobrenaturalidad es más que dudosa, me parece interesante exponerles la respuesta de Simón del Temple, por lo que tiene de exégesis del libro del Apocalipsis. Es como un resumen de esta importante REVELACIÓN.
El libro del Apocalipsis es el libro por excelencia de los cristianos sometidos a grandes tribulaciones, como es nuestro caso. En la España sometido al yugo musulmán, fue el libro de cabecera de los atribulados y perseguidos cristianos. Algunos preclaros de ellos se refugiaron en las montañas del Norte de España. Éste fue el caso del monje San Beato de Liébana. En el monasterio de Santo Toribio de Liébana, famoso por guardar dentro de sus muros la mayoy reliquia de la Santa Cruz llevada allí por cristianos perseguidos, en la comarca de su nombre, en el municipio de Potes, fue donde el monje de nombre Beato, escribió su famoso “Comentario al Apocalipsis”, cuyas copias se hicieron famosas por las iluminaciones espléndidas de los manuscritos guardados como tesoros en muchas bibliotecas españolas y extranjeras.
No tiene nada de extraño que teniendo en cuenta lo anterior el Águila símbolo de San Juan, autor de este libro profético, formara parte del escudo de España, ahora despojado de ella, por la inepcia de los gobiernos masónicos que la identifican como un símbolo “franquista”, cuando en realidad el Águila estuvo en los estandartes castellanos desde la época de la gran Reina Isabel la católica, ferviente devota ella misma de San Juan y gran lectora de su Evangelio y del Apocalipsis.
Digo todo lo anterior con objeto de animar a los lectores a encontrar paz y consolación en la lectura del Apocalipsis.
De este grandioso libro nos da un resumen nuestro lector Simón del Temple. De más está decir que cada uno lea su interpretación con espíritu libre. Las interpretaciones, eso sí, deben hacerse en el espíritu de la Iglesia, como lo hicieron sus célebres comentadores, San Beato, Cornelio a Lapide, y el Venerable Bartolomé Holzhauser. De San Beato y Holzhauser tenemos algunos posts en el blog.
A continuación expongo el comentario de Simón del Temple, precedido de la pregunta que le fue hecha.
A Simón del Temple:
He estudiado con cierta profundidad las apariciones de Ezquioga que predijeron las matanzas de la Guerra civil española. Puede ver algunos posts en el blog. Fue condenada por el Santo Oficio debido a la presión del gobierno masónico de la nación, Ahora bien entre sus profecías está la siguiente referida por el P.Urrutia en “El tiempo que se aproxima”.:
“..Antes muchos sacerdotes abandonarán el celibato. Después del Reinado del Corazón de Jesús vendrá el Anticristo. Con más mártires de los que ha habido. Después del Juicio bajarán los justos con Jesús a la tierra durante mil años; ya no podrán pecar; será una especie de paraíso en la tierra .
A lo que comenta el Padre: “No es fácil de entender o admitir que estén sólo en la tierra y en ella durante mil años; aunque esto no es el “milenarismo”, porque es ya después del Juicio Universal.”
¿Qué le parece? Prescindiendo de la sobrenaturalidad o no de estas apariciones (que se han cumplido casi a la letra en muchos extremos) ¿encaja con la profecía bíblica? ¿Piensa ud. que esto es diferente del Milenio, como dice el Padre?
Arca, tomo el guante, tenga paciencia, estoy escribiendo sobre lo que me pide. Pondré el comentario en esta misma entrada cuando lo termine. No crea que es largo pero exige tratar de ser claro y de excitar a la lectura esperanzadora de la Profecía.
Arca: Es un honor recibir su pregunta. Intentaré no desmerecer de él.
Antes que nada preciso es releer los últimos capítulos del Apocalípsis para entrar en tema, desde el XIX, 11 hasta el final. Es de notar que todo el plan divino de la Redención cambia absolutamente según sea la interpretación alegórica o literal del capítulo XX. Verá también que la Parusía, el Juicio Universal, el post-Milenio y la transformación de la tierra y el cielo está expresada con la bajada de la Nueva Jerusalén, o sea, el punto más importante a donde conduce y converge todo el Dogma Católico. Parece mucho decir, pero no es otra cosa que la exaltación del Verbo Encarnado, centro de la Trinidad en cuanto Verbo y centro de la creación en cuanto Hombre. Todo ha sido creado para El, los Angeles y los hombres, es decir el cielo y la tierra, por tanto se ha de manifestar con la Parusía todo el esplendor que posee a la diestra del Padre, Aquel a Quien se le ha dado todo poder en el cielo y en la tierra y toda rodilla se dobla en el cielo, en la tierra y en los infiernos al solo pronunciamiento de Su Nombre. El Apocalípsis es la Historia de la Iglesia pero el centro siempre es Jesucristo-Rey. Se trata del comienzo, el desarrollo y el desenlace dramático de la Iglesia Católica. Todos coinciden que aproximándose el fin de los tiempos acontecerá una gran apostasía que tendrá su culminación bajo el imperio tiránico del Anticristo, que combatirá todo tipo de religión y se hará –por la fuerza, la coacción , el miedo y la persecución- adorar como “dios”. Para ello hubo sido necesario crear una especie de religión universal que albergue en su seno a idólatras, satanistas, ateos, gnósticos, herejes, etc, y es lo que se llama la Ramera que tiene por cabeza a la Bestia de la Tierra, el Falso Profeta ( ¿se precisa decir quién es?), quien mostrará como Mesías esperado al Anticristo, la Bestia del Mar. Casi todos los intérpretes asignan al reino del Anticristo una duración de “tres años y medio”, y acercándose al final de su “reinado” acontece la Manifestación en gloria y majestad de Jesucristo para tomar posesión del Reino preparado desde toda la eternidad,. Hasta que el último enemigo vencido sea la muerte y entregue Su Reino al Padre y Dios sea todo en todos para toda la eternidad. Previo esto, hay que introducirse de lleno en el capítulo XX.
Primera Resurrección: Después de la muerte del Anticristo y del encadenamiento de Satanás para que no tiente ni tenga contacto con los humanos, durante MIL AÑOS, el TEXTO dice:
“Y vi tronos y se sentaron en ellos y recibieron poder de juzgar. Y vi las almas de los que habían sido degollados a causa del testimonio de Jesús y a causa de la Palabra de Dios, y a los que no habían adorado a la bestia ni su estatua, ni habían aceptado la marca en sus frentes ni en sus manos; Y VIVIERON Y REINARON CON CRISTO MIL AÑOS. Los restantes de los muertos no tornaron a vivir hasta que se cumplieron los mil años. ESTA ES LA PRIMERA RESURRECCION. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la PRIMERA RESURRECCION! Sobre éstos no tiene poder la segunda muerte( el lago de fuego) sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo con el cual reinarán los MIL AÑOS.”
Todos no resucitarán al retorno de Cristo. “Los muertos en Cristo resucitarán los primeros” (Tesal.IV,16), es decir todos los justos resucitarán en el Milenio . Así tenemos que en la Segunda venida de Cristo habrá tres clases de hombres viadores: los impíos e incrédulos impenitentes, de los oque no quedará ninguno durante el Reino terrestre de Cristo, serán muertos por las siete últimas plagas y por otras causas naturales, catástrofes, terremotos,etc. Los segundos son los “que no doblaron la rodilla ante la Bestia ni su estatua ni recibieron su marca…”, todos estos hombres serán transfigurados sin morir : “seremos arrebatados hacia Cristo en los aires y así con El estaremos siempre”. Y los terceros son los que por engaño de la falsa iglesia , o por flaqueza o miedo recibieron la marca, pero destruido el Anticristo, convertidos, harán penitencia y de ellos y de sus descendientes será constituída la Iglesia de los viadores durante el Milenio y tendrán contacto con los Santos y progresarán mucho en la virtud, porque aunque la Iglesia no cambiará substancialmente en nada: doctrina, régimen, sacramentos obtendrá grandísima perfección y será realmente el Reino universal de justicia, de paz, prosperidad y de amor de Dios. Todo esto anunciado por los Profetas y aún incumplido.
Acabados los mil años Satanás es soltado para ser precipitado solemnemente y se cierre el infierno y quede sellado para siempre para no salir nunca más. Falta la resurrección de los réprobos para ser juzgados: “Y vi los muertos grandes y pequeños…y el otro Libro abierto, el Libro de la Vida… Y dio el mar, la muerte y los infiernos todos sus muertos…Juzgados fueron por sus obras”. Es el Juicio Universal. Luego de la resurrección total y de la última sentencia pública y universal del Juez, será la conflagración que habla San Pedro, después de la cual habrá tierra nueva y cielos nuevos. Quedará todo estabilizado para siempre.
Esto es lo que se lee en la Escritura y los comentadores han dicho. El Milenio será un Reino real en la tierra, acabado el cual será el Juicio Universal y comenzará la eternidad.
No pareciera haber similitud con esa profecía y es diferente del Milenio.