Los separatistas violan el requisito del Parlamento catalán para ser diputados
Ayer tres diputados separatistas del Parlamento catalán tuvieron la desfachatez de hacer ante el Congreso de los Diputados una exhibición de chulería, amenazas y victimismo
en la que Joan Herrera, de ICV -los socios catalanistas de Izquierda
Unida-, llegó a decir que no sentían “como propia” la Constitución
Española. Esto es como si yo digo que no siento como propio el Código de
Circulación para anunciarle a un guardia que me voy a saltar los
semáforos.
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El Parlamento catalán obliga a “respetar la Constitución” para der diputado
Uno de los requisitos básicos de la convivencia en democracia es el respeto a las leyes.
Éstas obligan a todos los ciudadanos por igual, y en el caso de los
diputados, respetar la legalidad constitucional es, además, una
condición imprescindible para poder ocupar su cargo. No es que lo diga
yo: el Artículo 16 del Reglamento del Parlamento de Cataluña
señala que uno de los requisitos para acceder a la condición de
diputado es “prometer o jurar respetar la Constitución española”:
Es una obligación lógica. A fin de cuentas, el Artículo 1 de dicha Constitución señala: “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.” De esa soberanía nacional emanan también los poderes de los gobiernos y los parlamentos de cada autonomía, incluida Cataluña:
por eso los Estatutos de Autonomía deben ser sancionados por el
Congreso y el Senado antes de entrar en vigor. Dicho sea de otra forma:
los separatistas se han rebelado contra la soberanía de la que emana su
poder, a la que prometieron respetar y a la que deben obediencia.
¿En qué cabeza cabe que estos perjuros conserven un puesto habiendo
violado de forma tan descarada el requisito que debían cumplir para
poder desempeñarlo?
Un acto de sedición contra el Estado de Derecho apoyado por los catalanes
Se da además la circunstancia de que la Constitución fue apoyada por un 91,09% de los catalanes, más que la media en toda España (88,54%).
Es más: los votos catalanes a favor de la Carta Magna fueron superiores
a los emitidos a favor de los dos Estatutos de Autonomía que hasta
ahora ha tenido esa comunidad, tanto en términos porcentuales como en
términos absolutos:
- Votos catalanes favorables a la Constitución de 1978: 2.701.870, 91,09%.
- Votos favorables al Estatuto catalán de 1979: 2.327.038, 88,15%.
- Votos favorables al Estatuto catalán de 2006: 1.881.765, 73,24%.
En todos los años que llevamos de democracia, ningún texto legislativo ha contado con un apoyo tan abrumador en Cataluña como la Constitución Española,
la misma que ahora quieren violar los separatistas, saltándose las
reglas del juego apoyadas por una amplísima mayoría de los catalanes. Si
para los separatistas la legalidad constitucional que apoyaron los
propios catalanes no merece ser respetada, ¿con qué cara pedirán a los
ciudadanos de Cataluña que respeten las leyes que ellos impongan? Desde el mismo momento en que los separatistas están cometiendo un delito de sedición, quedan despojados de toda autoridad legal y democrática ante el pueblo. En
su desafío ilegal al Estado de Derecho, la única forma que tendrán los
separatistas de obligar a los catalanes a obedecerles será por la
violencia y entonces estarán incurriendo en un delito de rebelión, poniéndose a la misma altura que Tejero y los demás golpistas del 23-F

