Quién está detrás
Antes nos jodían y solo sabíamos
que estábamos jodidos. Ahora nos joden y sabemos que nos estan
jodiendo. Mañana estaremos jodidos debajo de un puente jodidamente
jodidos. Lo que se comenta y publica en este blog está bajo protección
del articulo 19 de la declaración de los derechos del hombre adoptados
por la Asamblea General de la ONU en Paris el 10 de diciembre de 1948,
que estipula que cada persona tiene EL derecho de la libertad de la
opinion y de la expresion, que implica el derecho de no ser acosado por
sus opiniones ni por buscar, recibir y publicar, sin límites de
fronteras, información e ideas por cualesquiera medios de expresion.
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ELALDELAMA.
Las barreras NO se pueden destruir. Eso es imposible. Y los que no hayan aprendido esa lección del siglo XX ni lo huelen.
Tenemos barreras imposibles de destruir, pues ellas nos llevan miles de años de ventaja.
Si al final descubrimos, una vez conseguido lo imposible, destruir
las mismas, nos daremos cuenta de que hemos tenido que usar el odio y la
ira en ello.
Para entonces también descubriremos que nos hemos transformado en aquello que pretendíamos destruir.
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Y todo seguirá igual pues seremos débiles y transformables a criterio, y no precisamente el nuestro. ¿O sí?
Si hay algo de lo que “peca” este blog es el dar rienda suelta, no a todo, eso es la panacea, sino a actitudes y tendenciosidades, en nada resueltas, sino a sí mismo, pues si soy la acracia, o aprendiz de acracia, o sea lo máximo y la máxima libertad posible, debe uno saber, hasta donde pueda, cuales son los límites de mi medio de expresión.
Es en ello en lo que debemos fundamentar el mensaje que estemos dispuestos a dar y cumplir. Como muchos.
La acracia es lo que es y no es otra cosa por mucho que sea acracia. Es limitada porque está limitada, si es promulgada por seres con corazón. Y el corazón es débil en esta sociedad cuantitativa.
Pero en sí misma no lo es. No lo será nunca.
Definiciones de ella aparte.
No es posible definirla en esta sociedad. Bakunin, Malatesta, Koprotkin quedaron para el buen recuerdo de los inmortales. Pero no podemos trasladar ese conocimiento hacia el ahora. Es imposible.
El imperio de los sentidos acecha más que nunca hacia el común y además en mayoria absoluta.
Deberíamos, más bien, orientar la lucha hacia el discernimiento de lo que representan ahora los sentidos frente a la cruda realidad fenoménica e impuesta.
Es la hora en que debemos hacer prevalecer con todas nuestras fuerzas activas y pasivas la lucha del cazador por encima del vividor. Lo genuino sobre, y digo mucho, la razón, que no el sentido común natural.
No hay otra y no habrá otra.
Es decir, si queremos seguir siendo el SER que alumbró este mundo con un atisbo de conciencia y cosmovisión.
Y que hoy está en máximo peligro mediante el ninguneo de lo humano, lo imperfecto, el vivir sobre el sobrevivir.
Tenemos derecho natural a ello.
Derecho tenemos a existir.
Y aún más:
Tenemos el don natural, “sin derecho”, de ser los dueños de nuestras vidas concretas.
Lo demás, y digo todo lo demás es humo.
El humo de los incapaces, de los falsos doctos y otros doctos falsarios, débile e inócuos.
A fín de que no nos demos cuenta biológicamente, de que, por el hecho de existir, somos dueños.
Dueños de nuestra vida y de nuestro mundo.
Que para eso nos fue dado.
Estamos permitiendo que seres no humanos nos intoxiquen con su humo débil pues no son otra cosa.
Son débiles, muy débiles y se basan en lo “grosero”, en nuestra inexperiencia y reciente amanecer.
En cuanto nos demos cuenta de ello desaparecerán, y es ahí donde nosotros podremos decidir.
Elaldelama.

