Sr. Scioli: No nos mienta más
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Parecería que todo en su vida se basa en mentiras. Desde suponer
capacidad de político sólo porque el corrupto riojano lo puso en un
lugar inesperado en compensación de vaya uno a saber qué “asunto non
sancto”, pasando también por la mentira de suponerse un hábil negociador
y ejecutivo, siendo que quebró la tradicional casa de electrodomésticos
de la familia, o amante de la justicia, siendo que el incendio de su
ilegal quincho provocó daños que no compensó y muerte que no redimió, o
intentar hacernos creer que estábamos ante un campeón mundial de
motonáutica cuando en realidad corría contra Margarito Tereré y a veces
perdía, o un defensor humanitario de la familia y la mujer siendo que el
reconocimiento a su hija de 19 años lo hizo forzado por un juicio de
paternidad…
Finalmente dos períodos consecutivos de fracasos sociales,
económicos, educativos, de seguridad en la Provincia de Buenos Aires son
pruebas elocuentes de su incapacidad.
Y el gobernador nos insulta presentándolo como un modelo exitoso que ahora lo quiere implantar en la República.
Ese “modelo exitoso” sólo existe en su afiebrada y fantasiosa imaginación.
Nos habla de rutas cuyo calamitoso estado de abandono se comprueba
sólo con transitarlas, matizadas con roturas de todo tamaño y
profundidad. En ocho años de gestión se hizo menos de la décima parte de
las declaradas oficialmente. Esas rutas deplorables han ocasionado más
muertes que el cigarrillo, el cáncer y los delincuentes de gatillo
fácil.
Y el gobernador se jacta de que no hace bicisendas sino autopistas y rutas.
De los hospitales podríamos hablar largo y tendido. Carentes de todo
tipo de insumo hospitalario, sin gas, sin ascensores, con menos personal
que el indispensable, generando una vergüenza que, sin escrúpulo
alguno, se pretende tapar con la creación de unas burdas salitas de
primeros auxilios en las cuales no existe siquiera atención pediátrica…
Los bonaerenses, en tropillas, se vuelcan a los hospitales porteños
colapsando su posibilidad de atención.
Y el gobernador nos insulta asegurando que su gestión “acerca la salud a la gente y la gente a la salud”.
La educación es paupérrima, aunque en su “defensa” debemos decir que
se trata de un mal nacional. Pero dejando de lado su básica función,
bien sabemos que son más comedores que casas de estudio. Y causa espanto
escuchar a la directora de una escuela que tiene 300 alumnos explicar
que recibe 150 raciones diarias y que, habiendo hecho llegar su
inquietud a las autoridades responsables, la respuesta recibida fue que
“las reparta a su criterio”.
Y el gobernador se llena la boca con los planes asistenciales de comida escolar.
De seguridad no hace falta hablar mucho, las muertes cotidianas, los robos, violaciones y tiroteos al más puro estilo Far West,
hablan por sí mismos de una desprotección ciudadana sólo superada por
la protección que la policía otorga graciosamente a punteros, narcos,
barras bravas todo destino y demás indeseables, subsidiados y utilizados
políticamente. Los crímenes que llegan a los noticieros (un 10% del
total) nos mantienen informados de que el gran Buenos Aires es tierra de
nadie, mejor dicho, tierra de delincuentes. El reciente asesinato de un
joven de 18 años que salió en defensa de su madre ante un asalto es
digno de mención. Su madre se adhirió a Las Madres del Dolor y luego de
varias marchas recibió la oferta de llamarse a silencio (“dejarse de
joder con las marchas”) a cambio de un buen puesto en la Municipalidad.
Debe enorgullecernos que esta mujer haya rechazado el ofrecimiento y
siga batallando en nombre de su hijo.
Y ésta es la Justicia y Seguridad de que nos habla el Señor Gobernador.
Señor Scioli, la ciudadanía se pregunta angustiada si Ud. dejará de
mentirnos algún día, ¿o será que pretende llevar a la Nación el mismo
“modelo exitoso” con que castigó a la Provincia de Buenos Aires?

