viernes, 11 de septiembre de 2015

Sobre la democracia

Publicado por Revista Cabildo Nº 114
Mes Julio/Agosto 2015-3era. Época

 DOCTRINALES
 Carlos LLAMBÍAS
 Sobre la democracia
 disputa con una amiga -
 
 
RAÍZ de las elecciones preliminares tuvimos, como ocurre generalmente, una fuerte discusión con una señora muy amiga, creyente y practicante, muy próxima además por lazos de sangre. Nuestras posiciones eran claras, firmes y opuestas. Las de ella, qué duda cabe, influenciadas por "la Obra". Las mías vienen de un Nacionalismo Católico estacionado como el buen vino.

Ella dijo que existía el deber moral de votar. Le contesté que la democracia, está probado, es un sistema perverso. Que en la Pasión, estando Jesús ante Pilatos, maniatado y azotado, afuera la masa popular gritaba: "¡Crucifícalo!" Ése fue el resultado de la voluntad popular.
Algunos dijeron y dicen, con razón, que la fuente inagotable del despotismo democrático está precisamente aquí; en la idea de que la voluntad general no se puede equivocar, y de que, en consecuencia, el pueblo tiene un poder infalible contra el cual no hay queja ni apelación.
Goethe acertó entonces cuando escribió: "el pueblo ha encontrado en el pueblo su propio tirano". El circuito ideológico se cierra con la "virtud democrática", alcanzando de esta manera una "religión democrática". El que no crea o practique esos postulados sagrados será castigado con la pena de muerte. Marat dijo: "Es imprescindible establecer el despotismo de la libertad". Y también, que es necesario reeducar al pueblo que se desea libertar.
¿Cualquier parecido con la época actual será casualidad?
Quiero mostrarte mi opinión sobre la democracia desde otro ángulo. Existe una clara abdicación de la fallida clase dirigente que le dio la espalda al país. Sus miembros no estuvieron como hubiera correspondido al servicio del Bien Común. Ese vacío ha sido ocupado por plebeyos que se sirven sus bol-sillos, después de haber pasado dos minutos por el cuarto oscuro. De todo este caos somos testigos; además de constatar con dolor que es
acompañado por el silencio cómplice de los pastores de la Iglesia. Es urgente y se necesita reconstruir una clase dirigente que se distinga por su virtud, honradez, honor.
Lamentablemente te has olvidado el ejemplo de un médico pacífico, papá, que en 1955 fue a defender la Catedral de Buenos Aires junto con católicos nacionalistas, de las turbas incendiarias de 1955. El gobierno del coronel innombrable fue elegido democráticamente. Él es la democracia, y ordenó la quema de nuestros templos venerables.
 En América Latina, la ONU, la Unión Europea y USA, quieren que adoptemos la democracia como adictos al aceite de ricino. Y ahora, el pacto Obama/Castro reedita el pacto de Yalta entre Roosevelt y Stalin, por el cual Rusia Comunista se apoderó de Europa Oriental. Quiero decir que el morocho de la Casa Blanca nos entrega a los latinoamericanos al comunismo (que nunca murió, aunque se llame hoy de muchas otras maneras). Hay algo incomprensible: cómo es que el Papa saluda al dictador Castro que tiene sus manos ensangrentadas. Francisco está demostrando ser un demagogo en no pocas cuestiones. Tiene algunos asesores que son el uno peor que el otro. Si esto sigue así, la Iglesia acabará siendo precisamente lo que se dice que no debe ser: una ONG más. Tendremos que rezar mucho más para que los pastores no se parezcan a perros mudos. Tienen miedo de hablar y de conducir a su grey. Nosotros, los católicos nacionalistas, no nos consideramos mejores personas, pero aunque sabemos que somos un puñado, decimos todo lo que hay que decir, aunque a los masones, a los liberales, a los comunistas y a los peronistas no les guste. Y como a la mayoría nos corre sangre criolla hispana y latina, imitamos sin miedo al Quijote atacando a los molinos de viento. Somos apenas un puñado de hombres y mujeres que tratamos de dar testimonio de nuestra fe, con coraje y lucidez. •