COMIENZA LA PERSECUCIÓN
Moshe
Kantor, presidente del Congreso Judío Europeo (ECJ) y el ex presidente
de Polonia, Aleksander Kwasniewski (nombre real Stoltzman)
El Congreso Judío Europeo (CJE) pide a la Unión Europea que vigile y persiga a los ciudadanos “intolerantes”
Moshe Kantor, presidente del Congreso Judío Europeo
(ECJ) y el ex presidente de Polonia, AleksanderKwasniewski (nombre real
Stoltzman).
AG.- Uno de los principales lobbys de presión en los
paises de la eurozona es el CJE (Congreso Judío Europeo). Como muestra
de su influencia en la toma de decisiones, en una acción sin precedentes
ha pedido la creación de “Unidades especiales de vigilancia”
para vigilar a los ciudadanos que puedan ser considerados “intolerantes”
en cualquiera de los 27 Estados miembros.
Resultado de esto ha sido la creación del European
Council on Tolerance and Reconciliation (Consejo Europeo por la
Tolerancia y la Reconciliación), adjunto a la Comisión de libertades
civiles del Parlamento. Este Consejo tomará el control y se hará
cargo de las “unidades especiales de vigilancia” en los distintos
gobiernos, encargándose de la supervisión y recopilación de datos de
“sospechosos”, y actuará preferentemente en el Ministerio de Justicia de
cada Estado miembro.
Por poner un ejemplo, a partir del año que viene se habilitarán en España más de cincuenta fiscalías contra los “delitos de odio”,
es decir, habrá más fiscalías dedicadas perseguir, reprimir y multar a
españoles que tengan opiniones políticamente incorrectas que fiscalías
dedicadas a perseguir la corrupción institucional y/o política.
Entre estas opiniones “políticamente
incorrectas” se perseguirá legalmente a quienes tengan opiniones
contrarias al feminismo, al multiculturalismo, al homosexualismo, al
igualitarismo, al separatismo o a la inmigración masiva. También a
quienes denuncien el racismo antiespañol, el ataque a la tradición, a la
familia, la endofobia institucional, la discriminación “positiva”
(negativa para los españoles), etc. De hecho, estas leyes supuestamente
“anti-ti-discriminatorias” y “anti-intolerantes” están elaboradas de tal
manera que incluso se podría perseguir a quienes tengan opiniones
(basta con que solo sean opiniones)contrarias al
globalismo-mundialismo-sionismo.
El principio impulsor de estas medidas, según dice el
mismo Moshe Cantor (presidente del CJE), es que “no hay necesidad de
proporcionar tolerancia al intolerante” (¡!). Queda claro que con esta
postura la principal víctima es la libertad de expresión, que se verá
ampliamente afectada, ya que cualquier expresión pública pasará por el
filtrado de la corrección política.
La petición del Congreso Judío Europeo frente a los
prejuicios ya se incluía en el “Observatorio Europeo para la Dignidad”
(OED), que tiene su sede en Bruselas y examina la violación de derechos
civiles en la Unión Europea. El OED ha advertido que el EJC pretende
“imponer un control gubernamental sobre el comportamiento social y
económico de los ciudadanos intolerantes en el sentido más amplio
posible”. Observa además que “está claro que esa posición podría dar
lugar a situaciones en las que se podrían dirigir acusaciones poco
claras o injustificadas contra personas y grupos”.
Las consecuencias de la adopción de este requisito por la UE podrían ser muy serias y dolorosas. Según el OED: “Si
se establece como política de la UE podría dar lugar a la inclusión de
categorías vagas sin ninguna base legal. El resultado será una reducción
drástica (y posible extinción) de la libertad fundamental de expresión,
y que los individuos y los grupos se autocensuren por temor a que
puedan ser procesados por expresar sus puntos de vista morales o
personales”.
El Observatorio Europeo para la Dignidad termina
realizando una crítica muy clara a las medidas impulsadas por el
Congreso Judío Europeo: “cualquier aprobación de estos estatutos a nivel
nacional por los Estados europeos no sólo sería un gran paso hacia
atrás, sino que implicaría una supervisión supranacional, algo que
supondría sin duda un día negro para la democracia europea”.
En esta misma línea del Congreso Judío Europeo (cuyos
intereses no son ni las libertades ni la tolerancia, sino seguir los
intereses del sionismo por crear un mecanismo de control y supervisión
supranacional sobre el ciudadano por encima de los propios estados),
instó igualmente a los respectivos gobiernos a que se votara el proyecto
de ley “anti-racista” en Grecia, Hungría y otros países, del cual ya se
habló en este artículo, que no es otra cosa que la privación de la
libertad de palabra y de expresión de los ciudadanos con el fin de
cumplir con los dictámenes internacionales y subordinando los intereses
nacionales.
Fuente: Alerta Digital
Visto en Católicos Alerta
