Obama: “Rusia está en el lado equivocado de la historia”
El presidente de EE.UU., Barack
Obama repitió el lunes sus amenazas contra Rusia al advertir la
posibilidad de adoptar represalias por la medida de Moscú del despliegue
de sus fuerzas rusas en la península de Crimea, situada al sur de
Ucrania, y alegó que esta medida se considera una violación de las leyes
internacionales.
Obama en unas declaraciones en la Casa
Blanca junto al primer ministro del régimen israelí, Benyamin Netanyahu,
afirmó que esta mediad deja a Moscú “en el lado equivocado de la
historia” y alertó que “si continúan con su orientación actual, vamos a
examinar un conjunto de medidas -económicas (y) diplomáticas- que
aislarán a Rusia”.
Asimismo, en una conversación telefónica
de 90 minutos, mantenida el sábado, entre el presidente de Rusia,
Vladimir Putin y el mandatario estadounidenses, Obama le advirtió a su
par ruso que afrontará un mayor “aislamiento político y económico”, a la
vez que demandó que repliegue sus fuerzas a sus bases en Crimea.
En respuesta, Putin alertó a su homólogo
estadounidense que si seguía la violencia en la península de Crimea,
Rusia se reservaría el derecho a proteger sus intereses y los de los
rusófilos.
Las amenazas del mandatario se suman a
las lanzadas por el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, que
amenazó el domingo a Rusia con un aislamiento económico y político y su
expulsión del G8, cuya próxima cumbre se prevé el venidero junio en la
ciudad rusa de Sochi, por el despliegue de sus fuerzas en Crimea.
El Gobierno de Rusia, por su parte,
tachó de “inadmisibles” las amenazas de Kerry en su contra en relación
con los sucesos en curso en Ucrania y la República Autónoma de Crimea y
justificó su actuación al expresar que “ultranacionalistas ucranianos
amenazan las vidas y los intereses regionales de los rusos y de las
poblaciones rusohablantes”.
Después de que el pasado 22 de febrero
el Parlamento de Ucrania depusiera al presidente Víktor Yanukóvich, el
país está dividido entre prorrusos y pro-Occidente.
Desde entonces, es tensa la situación en
Crimea, región de mayoría prorrusa, que no reconoce la legitimidad del
nuevo gobierno ucraniano, apoyado por el Occidente, y que ha pedido la
ayuda de Rusia para garantizar la paz y la tranquilidad en la zona.
