El hombre es el único que puede dañarse a sí mismo
Busto del filósofo Aristóteles
Aristóteles sostiene que existe una dualidad interna entre el
intelecto y el deseo, entre la razón y nuestra parte irracional. Es por
esto que el hombre, sólo el, puede ser amigo o enemigo de sí mismo.
El caballo ignora esta dualidad interna; no puede estar en
contradicción consigo mismo, no teniendo sino un deseo irracional.
Tampoco el niño antes de la edad de la razón. Ahora, la inteligencia es
por excelencia nuestro propio ser. Luego, ser amigo de sí mismo, es
desear el bien para sí mismo, en vista de sí mismo y no de otra cosa y
por lo tanto actuar únicamente de acuerdo a su inteligencia.
La amistad del hombre virtuoso con respecto a sí mismo presenta todas
las características de la amistad perfecta. Por el contrario, la vida
del malvado o del hombre degradado, está en contradicción con ellos
mismos, viven perpetuamente oscilando entre la razón y los deseos.
Finalmente, aparece el odio a sí mismo que empuja al hombre a destruirse.

