¿FRANCISCO MILENARISTA?
Ha habido unas declaraciones de Francisco en su reciente alocución semanal, que algunos medios han interpretado, en mi opinión erróneamente, en el sentido de que los animales también podrían ir al cielo.
Ese fue el caso del especialista en temas vaticanos del diario italiano Corriere della Sera que no tiene dudas acerca del significado de la alocución del “pontífice”: “Amplía la esperanza de salvación y bienaventuranza escatológica a los animales y a toda la creación”
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Ahora bien, en mi opinión lo que de verdad podría deducirse de las
declaraciones de Francisco seria la existencia de un tiempo futuro en
el que los animales-no sólo las mascotas- convivan mansamente con los
hombres y mujeres.:”el lobo dormirá con el cordero“. (Me parece
que habría que excluir, por un mínimo sentido común que se tenga, a las
moscas que revolotean cerca de los excrementos, pulgas, chinches
arañas, alacranes… que más parece que han sido creados para incordiar,
probablemente en castigo del pecado original)
Éstas son algunas citas de Francisco en la alocución:
“La Sagrada Escritura nos enseña que el cumplimiento de este maravilloso diseño también afecta a todo lo que nos rodea.”
Él llegó a citar de San Pablo, San Pedro y el Libro de la Revelación en apoyo de la opinión de que “lo que viene … por lo tanto, es una nueva creación”.
Y agregó: “No es una aniquilación del universo y todo lo que nos rodea. Más bien es llevar todo a su plenitud de ser, a la verdad y la belleza “.
Si TODO lo que nos rodea va a ser llevado a su PLENITUD, parece
claro que los animales que nos rodean, según la personal teología de
Francisco, estarán con nosotros, en ese mundo de “belleza y verdad”
y podríamos añadir armonía, feliz convivencia, en el que las personas
quizás recuperen su longevidad antediluviana, la tierra dé óptimas
cosechas, y tantas cosas más que podrían extraerse de otros textos
bíblicos no citados por Francisco, pero que se encierran en la palabra “plenitud”. Plenitud de conocimientos, bondad, y hasta salud, riquezas, y bienestar.
Yo no sé si esto puede identificarse, prescindiendo de su duración,
con el tan discutido Milenio. Pero de seguro se le parece. Si fuera así
tendríamos en Francisco un decidido partidario del Milenio.
Creo que la alternativa, es decir que el verdadero Milenio sea una
eternidad feliz en el cielo, decididamente es algo distinto a una “transformación”:
“Todos decimos que habrá una continuidad entre este mundo y el gozo del futuro, [pero también] una transformación”, dijo Gianni Colzani, profesor emérito de Teología en la Universidad Pontificia Urbaniana de Roma.
“Es el equilibrio entre las dos cosas lo que no estamos en condiciones de determinar. Por esa razón, creo que no debemos hacerle [a Francisco] decir más de lo que dice “.
Quizás algunos en el blog, que tan ardientes batallas han sostenido
en pro y en contra del Milenio, pudieran aclararnos si de las palabras
de Francisco se deduce su adscripción al milenio lacunciano, que al fin y
al cabo es planta del Cono sur americano.
Y de paso nos podrían aclarar el papel de los animales- ¿todos? y si no todos ¿cuales?- tendrán parte en ese milenio.
A mí personalmente me cae bien- no quiere decir que la acepte- la descripción que un vidente de las apariciones de Ezquioga hizo de los “Mil años que reinará Cristo bajando del cielo con los bienaventurados en la tierra“.
Aunque en el cielo los bienaventurados gozan ya de la visión beatífica y
de muchos bienes accidentales, parece que debieran reinar también en
esta tierra que fue escenario de sus lágrimas, a veces de su martirio,
en una tierra transformada por la presencia del Cordero y ya no sometida
al rigor de las estaciones, de las carencias y sequías en una tierra
escenario de una felicidad, ya no natural, sino sobrenatural, puesto que
los bienes que proporcione no serán más que bienes accidentales en unos
bienaventurados que gozarán de la visión beatífica.
Pero seguiría la pregunta inquietante ¿También estarán lo animales?
¿Nuestros queridos animales? ¿Aquellas queridas mascotas cuya muerte nos
llenó de tristeza y hasta de lágrimas? ¿Las veríamos retozar a nuestra
vera en esa tierra transformada en la que “todo lo que nos rodea será también objeto del maravilloso diseño de la creación“?
Aquí cedo la palabra, para que nos aclaren la mente de Francisco y de
paso la naturaleza del Milenio en cuanto a animales se refiere, a
nuestros expertos milenaristas. Y también-¿por qué no?- a nuestros
puntillosos antimilenaristas.


