BRUTALIDAD COMUNISTA
El 6 de mayo de 1941 Iósif Stalin fue
nombrado presidente del Consejo de Ministros de la Unión Soviética; tres
días después son impartidas OCULTAMENTE las instrucciones por el
Komintern (la internacional comunista), que revelan el plan comunista
ruso PARA APODERARSE DEL MUNDO en un futuro próximo; plan que vemos
cumplirse ante nuestros ojos hoy en día en cualquier parte de la tierra,
con Putin a la cabeza de los BRICS (¿qué país no es gobernado hoy por
el comunismo, la social democracia, la democracia cristiana, los
partidos verdes etc.?; todos en esencia de ideología marxista).
Los acuerdos de Yalta o INICIO DE LA
GUERRA FRÍA, BASE PARA EL NUEVO ORDEN MUNDIAL, son un texto EXOTÉRICO
“pro pópulo” de carácter político internacional. Elaborados por los
títeres de la JUDEOMASONERÍAMARXISTA.
Estos títeres se reunieron en Yalta en
1945, para reglamentar el futuro del mundo; estos acuerdos entre la
demoniocracia y el comunismo (según Monseñor de Segur, la democracia no
es el gobierno del pueblo, sino del demonio) se transformaron en un arma
política, que llevó a la aniquilación de la Europa Católica y fue el
trampolín para expandir el comunismo de manera global. Hoy en día la
socialdemocracia tiene como modelo lo firmado en Yalta.
Los gobiernos DEMONOCRÁTICOS SOCIALISTAS
son afines al poder Judío capitalista; no “PRIVATIZAN”, pero son leales a
las directivas judeomasónicas, dejando en sus manos la enseñanza, la
cultura, el arte, el deporte y, sobre, todo los medios de comunicación
social (Mass Media).
Ha llegado el momento de dar pasos
decisivos hacia la revolución mundial, pero ésta debe presentarse como
una serie de medidas PARA LOGRAR DEMOCRACIA EFECTIVA.
Yugoslavia recogía los primeros frutos de
las instrucciones de la Internacional Comunista llevando un acuerdo
para unir los gobiernos monárquico y comunista. He aquí los puntos
principales, tomados de lo que publicó en 1948 el “Kommunist”, órgano
oficial del comité central comunista yugoslavo:
“Mientras toma el mando
en las naciones donde está preparándose la revolución, el partido
comunista cuidará de mantener buenas relaciones con círculos patrióticos
y religiosos. Siempre que fuere necesario, aceptará que
representantes de la Iglesia coadyuven a la revolución, la fuerza
numérica de tales elementos determinará más adelante la proporción en
que haya de irse eliminando la influencia de la Iglesia”.
En seguida habla del nuevo orden mundial:
“Apenas se apodere del
mando, el comité central procederá a establecer un nuevo gobierno. Es
preciso que este gobierno represente vastos sectores de la masa popular y
que parezca democrático. A LOS OPOSITORES DEL NUEVO RÉGIMEN SE LES
DESCARTARÁ LO ANTES POSIBLE, pero en forma democrática, o sea, haciendo
que los juzgue un tribunal de los pueblos.
Habrá siempre en ese
tribunal un miembro activo del partido y dos secretos. A quienes
traicionen al partido se les eliminará sin fórmula de juicio, la pena
que corresponde es la muerte.
La locución de la clase
enemiga comprende la clase de grupos siguientes: miembros de
agrupaciones nacionalistas, religiosas, sacerdotes, oficiales, policías,
diplomáticos y empleados públicos que se nieguen a ponerse de parte de
las fuerzas revolucionarias; todo individuo que se sepa que se opuso a
la revolución”.
La ordenada precisión, la inigualable
falacia, la brutalidad y el cinismo de este plan oficial para la
traición interior de las naciones y su conquista, hablan por sí solos.
Lo han puesto y lo siguen poniendo en práctica como en Venezuela, Cuba
etc.
Con la APOSTASÍA DEL CLERO y la
ENAJENACIÓN DE LA GENTE (¡servum pecus!), que no entiende ni una jota de
la revolución, conceden primacía a lo material (COMIDA Y AGUA)
DONDE NO ASUSTAN NI LAS INSTRUCCIONES DE LA INTERNACIONAL COMUNISTA Y
LOS ACUERDOS DE YALTA, porque ni siquiera se conocen, siendo testigos
del solve de las naciones, familias e individuos Católicos, y presenciando el coagula de
la social-democracia-cristiana, con Francisco a la cabeza, que no actúa
como Vicario de Cristo, sino como líder subversivo de la DEMONIOCRACIA
UNIVERSAL.
No se limita el comunismo marxista a adueñarse de la propiedad, se adueñan también de la gente.
Y esto es lo que le atañe a usted directamente, mucho más que la comida y el agua.




