UNA APLICACIÓN EN NUESTROS DÍAS DE LAS REVELACIONES DE SANTA BRÍGIDA
[En
el día en que celebramos la fiesta de Santa Brígida traigo la siguiente
entrada ya publicada en otro blog, que quizás sea muy oportuna en
nuestros días. Es preciso observar que si Santa Brígida se queja de las
“acciones de Lucifer” del que se sienta en la silla de San Pedro, esto
no quiere decir que tal hombre al que la Santa se dirigía en su tiempo,
no fuera un papa legítimo, es decir canónicamente elegido y libre del
pecado de herejía.
Si hubiera incurrido en el pecado de herejía formal y
pertinaz antes o después de su elección (en este último caso hubiera
sido una corroboración de lo primero puesto que un papa verdadero esta
protegido de este pecado que separa automáticamente de la Iglesia), NO
SERÍA PAPA. Ahora bien un ”papa malo” puede
hacerse merecedor de los dicterios de Santa Brígida, pero éste no es el
caso en la actualidad. Hemos de reflexionar que cualquiera en pecado
mortal, o sea en franca y deliberada oposición al Creador, es enemigo de
Cristo Nuestro Señor, y sus acciones serían “las de Lucifer”. Pero esto
no le separaría de la iglesia y tampoco le privaría de la jurisdicción
que tuviese en la iglesia.
Por consiguiente la aplicación a nuestros días del pensamiento de
Santa Brígida, es meramente analógica, es decir, hay rasgos en el
escrito siguiente que se dan en nuestros días, pero en nuestro caso no
sufrimos meramente un papa malo, sino un papa hereje y aun apóstata.
Los comentarios vertidos en el post original son muy ilustradores y se recomienda su lectura.
A continuación traslado el post del blog Nazareus Rex dedicado al capítulo 41 de las Revelaciones Celestiales de Santa Brígida, aplicado a nuestros días del ” papa” Francisco.]
[Sigue la entrada original]

