CIEGUITA
DISCRIMINADA
OPINIÓN
Ha
llamado la atención pública el caso de una alumna de psicología a la que en la
facultad de su carrera, en Mar del Plata, se la habría discriminado a causa de
ser ciega. Su profesora en la cátedra de “Instrumentos de exploración psicológica”
reiteradamente la habría reprobado sosteniendo que la ceguera es una causa limitante,
que impide la aprobación de su materia; habría manifestado que siendo ésta
eminentemente práctica, no puede tomársele un examen de sólo la teoría.
Aparentemente,
la profesora tiene razón. De momento dejemos de lado la carrera cursada “psicología”,
cuyos alcances profesionales desconocemos y vayamos a un ejemplo: supongamos
que un ciego quisiera ser policía. Se le exigiría, de acuerdo a los programas vigentes,
que muestre su aptitud para tirar al blanco, o su capacidad para reconocer a un
sospechoso; como no podría hacerlo, sería reprobado. Lo que nos plantea la
inquietud: ¿la policía no tiene tareas que sí pueden ser desempeñadas por un
ciego? Y de ser así, aprobarlo, no para que se desempeñe como los demás
policías sino especificamente en las tareas que estén a su alcance, que pueden
ser muchas y muy sutiles, por su capacidad de reconocer voces, por ejemplo, o
por su concentración extraordinaria en
muchas labores que podrían ser insuperables.
Así,
en este caso, - Psicología -, no me encuentro en condiciones de opinar porque
no estoy informado de las incumbencias otorgadas por ese título al que esta
alumna aspira. Si se precisa aprobar todas las materias previstas en la
carrera, y si entre esas materias hay alguna que ineludiblemente necesite de la
vista de la alumna ahora -de la profesional una vez egresada- entonces, es
claro, la discriminación sería justa; no se puede aprobar a una alumna ciega a
pesar de sus magníficas condiciones personales y de su dedicación al estudio
por faltarle un sentido indispensable para sus tareas. En ese caso al elegir
esa carrera ella habría cometido un error, y una grave falta de consideración
las autoridades universitarias al no haberle advertido, desde el ingreso, que
se encontraría con este tropiezo. Y, si bien pudiera desempeñarse como psicóloga
dejando de lado lo referido a los “instrumentos de exploración psicológica” que
no están a su alcance, cabría que las autoridades universitarias le permitieran
eludir esa materia, y otorgarle un título que, sin tener el alcance de los
otorgados a los profesionales videntes, la habilitara para las demás cuestiones
que puedan ser de su incumbencia a pesar de su discapacidad física.
Los
que luchamos sosteniendo los derechos de los discapacitados no pensamos que deban
ignorarse sus diferencias ni sus condiciones. No. Algunas condiciones son
limitantes e impiden ciertos desempeños. Un ciego no debe aspirar a un diploma de
cirujano por más méritos evidenciados en el estudio, ni un rengo a que se lo ponga de centrofóward
de la selección. Pero sí a que se los considere de acuerdo a las aptitudes
demostradas. ¿Es necesario que todos los psicólogos sean prácticos instrumentadores
de exploración psicológica? Quienes conozcan de esa profesión tienen la palabra.
DR. JORGE B. LOBO ARAGON