MI NOMBRE ES CONFUSIÓN
– Por Beatriz Reyes Oribe
Desde hace un tiempo un pensamiento me venía
molestando. Por supuesto que en medio de la tremenda crisis de la Iglesia que
atravesamos hay mucho para preocuparse.
Pero no. La molestia no es porque se nos
quiera hacer creer que ahora la Iglesia desprecia todo aquello que amó y se ríe
de todo por lo que luchó. Tampoco porque, según los nuevos profetas, los santos
o pecadores que se jugaron por defender a los inocentes, por educar a la
juventud, por la santidad de la familia, por la conversión de otros pecadores,
por poner ante todo el amor y el honor de Dios, son ahora unos ridículos,
pasados de moda. (Y eso que la moda cambia tan presto que los últimos dos Papas
han pasado a pertenecer a la prehistoria)
No, no era eso. De pronto ayer me di cuenta
de que la molestia venía de aquellas palabras…
¿Sería por “misericordiar”? Y no, no me
molestan los “neologismos”. Las que me fastidiaban eran aquellas viejas
palabras, por ejemplo: “pelagiano” o “casuística”. ¿Por qué usar palabras
“viejas” del vocabulario teológico desconocido del vulgo en contextos
pastorales que pretenden “estar en onda” con lo nuevo? ¿Cómo se compagina
“misericordiar” con “pelagiano”?
Se podrían ensayar varias respuestas no
necesariamente excluyentes:
-se
usan para denigrar al adversario recurriendo a términos que él mismo
desprecia;…
-se
usan para impresionar como teólogos al vulgo;…
-para
sembrar confusión…
Sí. Sin desechar las dos primeras, la tercera
respuesta me resulta más convincente.
¿Razones? La principal es el uso incorrecto
de dichas palabritas.
Porque, ¿qué quiere decir “pelagiano”?
Pelagio fue un hereje de los primeros siglos quien negó la necesidad de la
gracia para la salvación, el daño del pecado original y de alguna manera, puso
en tela de juicio el entero orden sobrenatural. Existieron luego posturas
parciales conocidas como semipelagianismo. En la actualidad, si queremos
encontrar cristianos con ideas semejantes, tendríamos que pensar en muchos
progresistas, siempre sonrientes y creyendo que todo está bien y que vamos cada
vez mejor; identificando el pecado con el error y a Cristo con un Flaco que te
guiña el ojo y te perdona “de onda”. O con los que identifican el “mensaje”
cristiano con la asistencia social.
Entonces, ¿qué tiene que ver el pelagianismo
negador de la necesidad de la gracia divina para la propia salvación con rezar
por el prójimo, ofreciendo Rosarios u otras devociones por la salud, conversión
o necesidades del prójimo? Porque el mote “pelagianos” cayó sobre los que
ofrecieron Rosarios por el Papa. ¿Desde cuándo se es pelagiano orando por
otros?
En cuanto a la “casuística”, es una corriente
de la teología moral, principalmente jesuítica, que se interesó en analizar los
casos o circunstancias particulares y no meramente la ley moral universal. Sin
embargo, nos encontramos con que se aplicó esta palabreja a la actitud de los
fariseos interrogando al Señor: “Se acercaron algunos fariseos y, para ponerlo
a prueba, le plantearon esta cuestión: "¿Es lícito al hombre divorciarse
de su mujer?". (Mc 10,1-12).
Los fariseos no hacen casuística. Plantean un
precepto general y se mantienen en ese nivel. En todo caso son legalistas, y
perfectamente desinteresados de las
excepciones y casos particulares, de los fundamentos y los fines de la ley.
Entonces, ¿por qué mencionar la casuística a propósito de ellos? Ellos no ponen
pequeños ejemplos… van a la pura ley. En cambio Cristo va al fundamento y fin
de la ley que es Dios. ¿Para qué, entonces, enlazar casuística con
fariseísmo?...
A los únicos que uno ve analizando
situaciones particulares o de hecho, por más numerosas que sean, es a los que
quieren modificar la disciplina respecto de los sacramentos, no a los que
quieren conservarla. Y eso ni siquiera es casuística.
Más; ¿cuál es la misteriosa ligazón entre
hablar de “fracaso del amor” al estilo mundano y de “casuística farisea”? ¿Qué
quiere decir “acompañar” –término a la
moda–, “sin hacer casuística”–término teológico–?
Seguramente alguien podrá decir que no
importan esas palabras raras sino si “el fondo del mensaje” está bien. El tema
es que no está bien. Y las raras palabritas, tampoco. Porque, o son producto de
la ignorancia del que las usa –que no es poco–, o se usan equívocamente adrede
–que es peor.
Aunque tediosa, la tarea de desmontar estas
resignificaciones puede ayudar. La verdad siempre ayuda.
Pero lo que queda en el aire es el tema
–demasiado fácil–, de los fariseos. Que las personas conservadoras o con gusto
por lo tradicional tienen la tentación del fariseísmo no es una novedad. Que no
sea, precisamente, un mal muy actual y extendido en medio del desparramo
progresista no quita que la tentación para ese tipo humano siempre exista.
Ahora bien, ¿no será que, dada la oposición
evangélica entre el fariseo y el publicano, algunos pretenden identificarse con
“los publicanos y las pecadoras” porque parecen más simpáticos y los “buenos de
la película”? ¿Acaso se creen “semejantes al publicano”? Porque el publicano de
la parábola tenía conciencia de pecado.
Yo no los vi en el fondo de los templos
golpeándose el pecho y pidiendo perdón sin preocuparse por la mirada
despreciativa del fariseo. Más bien, sonríen y cantan en el frente, entran y
salen de los templos como si todo lo que importase fuese “la buena onda”. Y si
ven a alguien piadoso, lo miran con la misma distancia superior que el fariseo
usó con el publicano.
Tampoco los veo adornándose con sus mejores
vestidos y derramar perfumes para adorar a su Rey, como Santa María Magdalena.
Dicen que no quieren gastar y que lo darán a los pobres, como Judas (que
llevaba la bolsa). Dicen que quieren una Iglesia pobre para los pobres, pero
solamente desvisten altares.
Menos todavía los vi bajarse del árbol y
preparar un gran banquete a su Señor al tiempo que se reparaban las injusticias
con el prójimo, como hizo Zaqueo. No, desprecian la liturgia y la quieren lo
más chabacana posible. Y al prójimo se le pueden aplicar toda clase de motes
para que el público mediático festeje.
Entonces…
Entonces, mi nombre es Confusión.
Visto en:
CONTEMPLATA ALIIS TRADERE http://contemplataaliistradere.blogspot.com.ar/
Nacionalismo Católico San Juan Bautista





