CASEY Y CRISTINA: ¿SIMPLE INGENUIDAD?
Por LUIS MARÍA SERROELS
Bien
se sabe que las prácticas políticas contemplan, entre muchas cosas, saber
utilizar en beneficio propio los errores del adversario y hasta las
ingenuidades de sus partidarios, provengan de donde provinieren.
El
extraño caso del niño Casey Wonder puede quedar en la anécdota pero no ha sido
tan azaroso como algunos tratan de interpretarlo. Los dichos de un pequeño de
sólo 11 años, perceptiblemente adiestrado y presentado casi como un alarde de
precocidad, fueron utilizados desde la más alta magistratura de la nación. Ello
instaló la evidencia de que ciertos hechos de la cotidianeidad vernácula pueden
hacer confluir el candor infantil y el aprovechamiento oportunista de una
presidente.
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Hablamos
de un niño que se enfrenta a una cámara como prodigio con futuro de gran
político y que en el fondo podría estar siendo víctima de los alardes de un
adulto que busca sentirse orgulloso ante propios y extraños. Pero la firmeza
con que Casey aludió a la fertilización asistida, reclamando por su
accesibilidad ante los altos costos, sólo se entendería en función de los
intereses de alguien que tal vez lo utilizó como ingenioso mensajero (más allá
de que lo dicho guarde seriedad por ser una cuestión sometida a un amplio
debate).
Afirmar
que su amado Néstor Kirchner “frenó a los milicos”, fue un acto
malicioso de quienes lo prepararon dándole elementos mendaces, porque todos
saben que el ex presidente y su esposa usufructuaron muy hábilmente el último
turno militar para formar su millonario patrimonio por vía de la nefasta
Circular 1050 de Jorge Videla y sus secuaces (lo de exitosa abogada fue una
mentirilla con efecto bumerán).
Los
sueños de intervenir activamente en política hasta ser presidente de la nación
en 2050 por su propio partido y desear que el kirchnerismo gobierne para
siempre, tiene todo el color de una fantasía que en boca de un pibe es
forzadamente admisible.
No
pocos piensan estar ante un fenómeno de torpe disciplinamiento, diseñado por
mayores en procura de quién sabe qué rédito. La difusión masiva del tema expuso
a un niño muy despierto que augura lograr muchas satisfacciones en su vida.
Pero todo será cuestión de tramos recorridos en tiempo y forma y no de saltos
apresurados.
Una
metáfora suena útil: los chicos acelerados tienden a apretar el tubo de pasta
dental desde la mitad y no desde la base porque el chorrete llega más rápido al
pico. Pero tarde o temprano deberá recomenzarse la maniobra desde abajo y será
más complicado. Las etapas no se queman, se viven y transitan con toda la
plenitud posible. Ser una promesa brillante no es incompatible con
enchastrarse con el barro de un potrero detrás de una pelota de fútbol, algo
muy útil para limpiar las cabecitas infantiles en el deleite del juego más
popular del mundo.
Ya
llegará el tiempo de los grandes problemas, pero una niñez vivida en correcta
evolución no exenta de sana alegría, será una buena argamasa para soldar los
pilotes del resto de la existencia.
Este
episodio tan comentado, tiene una lectura adicional a partir de la reacción de
Cristina Fernández cuando conoció los detalles del caso. Comparar a Casey
Wonder con la juventud militante de los años 70 es un despropósito sólo explicable
dentro de la lógica presidencial. Ya llegará el día en que este chico conocerá
con mayor claridad y precisión qué cosas sucedían realmente en la década del 70
y quiénes fueron sus protagonistas. A partir de allí tendrá oportunidad de
asumir una posición íntima y meditada para escoger sus paradigmas.
“Habló
con pasión y convicción de sus ideas (…) por suerte ya no encuentran
policías para detenerlos y llevarlo preso por hablar de política”,
escribió CFK en twitter.
Claro
que Casey también accederá a una amplia información sobre los escraches
irracionales del programa 678 y Fútbol para Todos, donde los opositores son
mandados a la máquina picadora de un poder donde su conductora acaba de decir
que vivimos en una democracia “en serio y a fondo”. Además se
enterará de la desaparición forzada de personas, asesinato de trabajadores y
proyectos represivos durante esta democracia “en serio y a fondo”.
Fernández
de Kirchner desperdició centenares de oportunidades de abrir las puertas de su
despacho a quienes le demandan diálogos serios para consensuar y plasmar
salidas inteligentes ante los grandes problemas, en un ejercicio que debería
ser normal. Claro que recibir a un niño que elogia su gestión y reivindica
ciegamente a su esposo, tiene un sabor y una proyección distintos para
alimentar su ego, aunque el rédito político no sea importante.
Aclaración
necesaria: si este niño hubiera exhibido su precocidad con una postura
fuertemente opositora al gobierno, nuestras consideraciones sobre él no
variarían, pero seguramente Cristina no lo elogiaría ni invitaría. Esa
sería la diferencia.
