miércoles, 5 de noviembre de 2014

CASEY Y CRISTINA: ¿SIMPLE INGENUIDAD?


CASEY Y CRISTINA: ¿SIMPLE INGENUIDAD?

Por LUIS MARÍA SERROELS
 Bien se sabe que las prácticas políticas contemplan, entre muchas cosas, saber utilizar en beneficio propio los errores del adversario y hasta las ingenuidades de sus partidarios, provengan de donde provinieren.
 El extraño caso del niño Casey Wonder puede quedar en la anécdota pero no ha sido tan azaroso como algunos tratan de interpretarlo. Los dichos de un pequeño de sólo 11 años, perceptiblemente adiestrado y presentado casi como un alarde de precocidad, fueron utilizados desde la más alta magistratura de la nación. Ello instaló la evidencia de que ciertos hechos de la cotidianeidad vernácula pueden hacer confluir el candor infantil y el aprovechamiento oportunista de una presidente. 
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 Hablamos de un niño que se enfrenta a una cámara como prodigio con futuro de gran político y que en el fondo podría estar siendo víctima de los alardes de un adulto que busca sentirse orgulloso ante propios y extraños. Pero la firmeza con que Casey aludió a la fertilización asistida, reclamando por su accesibilidad ante los altos costos, sólo se entendería en función de los intereses de alguien que tal vez lo utilizó como ingenioso mensajero (más allá de que lo dicho guarde seriedad por ser una cuestión sometida a un amplio debate).
 Afirmar que su amado Néstor Kirchner “frenó a los milicos”, fue un acto malicioso de quienes lo prepararon dándole elementos mendaces, porque todos saben que el ex presidente y su esposa usufructuaron muy hábilmente el último turno militar para formar su millonario patrimonio por vía de la nefasta Circular 1050 de Jorge Videla y sus secuaces (lo de exitosa abogada fue una mentirilla con efecto bumerán).
 Los sueños de intervenir activamente en política hasta ser presidente de la nación en 2050 por su propio partido y desear que el kirchnerismo gobierne para siempre, tiene todo el color de una fantasía que en boca de un pibe es forzadamente admisible.
 No pocos piensan estar ante un fenómeno de torpe disciplinamiento, diseñado por mayores en procura de quién sabe qué rédito. La difusión masiva del tema expuso a un niño muy despierto que augura lograr muchas satisfacciones en su vida. Pero todo será cuestión de tramos recorridos en tiempo y forma y no de saltos apresurados.
 Una metáfora suena útil: los chicos acelerados tienden a apretar el tubo de pasta dental desde la mitad y no desde la base porque el chorrete llega más rápido al pico. Pero tarde o temprano deberá recomenzarse la maniobra desde abajo y será más complicado. Las etapas no se queman, se viven y transitan con toda la plenitud posible. Ser una promesa brillante no es incompatible con enchastrarse con el barro de un potrero detrás de una pelota de fútbol, algo muy útil para limpiar las cabecitas infantiles en el deleite del juego más popular del mundo.
 Ya llegará el tiempo de los grandes problemas, pero una niñez vivida en correcta evolución no exenta de sana alegría, será una buena argamasa para soldar los pilotes del resto de la existencia.
 Este episodio tan comentado, tiene una lectura adicional a partir de la reacción de Cristina Fernández cuando conoció los detalles del caso. Comparar a Casey Wonder con la juventud militante de los años 70 es un despropósito sólo explicable dentro de la lógica presidencial. Ya llegará el día en que este chico conocerá con mayor claridad y precisión qué cosas sucedían realmente en la década del 70 y quiénes fueron sus protagonistas. A partir de allí tendrá oportunidad de asumir una posición íntima y meditada para escoger sus paradigmas.
 “Habló con pasión y convicción de sus ideas (…) por suerte ya no encuentran policías para detenerlos y llevarlo preso por hablar de política”, escribió CFK en twitter.
 Claro que Casey también accederá a una amplia información sobre los escraches irracionales del programa 678 y Fútbol para Todos, donde los opositores son mandados a la máquina picadora de un poder donde su conductora acaba de decir que vivimos en una democracia “en serio y a fondo”. Además se enterará de la desaparición forzada de personas, asesinato de trabajadores y proyectos represivos durante esta democracia “en serio y a fondo”.
Fernández de Kirchner desperdició centenares de oportunidades de abrir las puertas de su despacho a quienes le demandan diálogos serios para consensuar y plasmar salidas inteligentes ante los grandes problemas, en un ejercicio que debería ser normal. Claro que recibir a un niño que elogia su gestión y reivindica ciegamente a su esposo, tiene un sabor y una proyección distintos para alimentar su ego, aunque el rédito político no sea importante.
  Aclaración necesaria: si este niño hubiera exhibido su precocidad con una postura fuertemente opositora al gobierno, nuestras consideraciones sobre él no variarían, pero seguramente Cristina no lo elogiaría ni invitaría. Esa sería la diferencia.