Deprimida por las inundaciones, la discusión del aborto y los buitres, se hizo internar
El domingo a la mañana, con el pronóstico confirmado de que llovería
intensamente, que esto provocaría grandes inundaciones y que ella se
vería obligada a visitar las zonas anegadas, la presidente habría optado
por internarse. Es que, teniendo ella que poner la cara, la crítica se
iba a centralizar en la falta de obras de infraestructura por parte del
gobierno nacional. Esto ocurrió en abril del año pasado en La Plata,
cuando Cristina se presentó entre los inundados y fue criticada por los
vecinos. Esta incómoda situación hizo que aprovechara una fiebre para
hacerse internar en principio para un chequeo de un día.
PRESIONE "MAS INFORMACION" A SU IZQUIERDA PARA LEER ARTICULO
Motivos de sobra
Ayer por la mañana se conoció finalmente que postergaba la
teleconferencia con Michele Bachelet y el Papa Francisco, aprovechando
para estar internada varios días y de este modo esperar que bajen las
aguas, se terminen las inundaciones y que el pato lo pague Daniel Scioli
como gobernador de Buenos Aires. Es sabido que la presidente es
fanática de las teleconferencias, pero para evadir su responsabilidad
primaria en la falta de obras hidráulicas optó por esconderse en el
sanatorio Otamendi, imitando la conducta de su fallecido marido, que
durante las grandes marchas lideradas por Juan Carlos Blumberg o las
protestas por Cromañón optaba por irse al sur. Esto no quita que las
continuas faringitis que la aquejan frecuentemente sean buen motivo para
una fiebre infecciosa. Pesaron también en esa decisión los movimientos
de los grupos antiabortistas, que le metieron a Patricia Bullrich,
presidente de la Comisión de Legislación Penal, en una inesperada
discusión sobre la despenalización del aborto, que apoyan varias
diputadas del Frente para la Victoria. Esto, a su vez, motivó que el
presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor José María Arancedo, le
comunicara a Francisco la novedad. Habría sonado entonces el teléfono
rojo desde el Vaticano para demostrar la preocupación papal para que de
ese tema no se hable en su país de origen, cosa que la presidente
aceptó, pero montó en cólera con los diputados propios.
