EN LAS CÁRCELES FEDERALES, EL 20% DE LOS PRESOS SON EXTRANJEROS
Por: Luis Beldi
Con más de 10.300
encarcelados, Argentina batió su récord de presidiarios y sus cárceles están al
límite de su capacidad. Uno de cada tres está detenido por narcotráfico. Unos
2.000 son extranjeros
Nunca los seis complejos
de carceleros y las veintiocho prisiones del Servicio Penitenciario Federal
(SPF) alojaron tantos internos como en 2014. La estadística indica que hasta
fin de septiembre hay 10.322 presos y están muy cerca de sobrepasar el límite
que es 10.848 lugares.
Esta cifra va a ser
superada con comodidad en los próximos meses porque se espera la condena de mil
integrantes de las Fuerzas Armadas acusados de delitos de lesa humanidad.
Por la anulación de las
leyes de Punto final y Obediencia debida, hoy en las cárceles federales hay
alojados 397 militares, de los cuales 250 tienen entre 60 y 79 años y el resto,
más de 70 años. El mantenimiento de estos presos triplica al de cualquier otro,
debido a la edad y a los gastos de salud y traslado a hospitales. Medicamentos
e internaciones son algo frecuente en la vida de los valetudinarios, como se
los denomina en el Servicio Penitenciario.
El récord de encarcelados
coincide con el avance de la droga en la Argentina. El narcotráfico es un
delito federal que se castiga con prisión en cárceles federales, sin importar
el lugar donde se cometa. Uno de cada tres detenidos está preso por delitos vinculados
a las drogas.
Pero si se pone la
atención en las 756 mujeres que están en prisiones federales, el cincuenta y
cinco por ciento de ellas llegó por ser mulas o vendedoras de drogas. El dato
más llamativo es que cuarenta por ciento de las mujeres encarceladas son
extranjeras.
Si se toma la población
carcelaria total, 20 por ciento son extranjeros. De los 2.058 presos, 1.823 son
latinoamericanos, 147 europeos, 48 asiáticos, 37 africanos y 3 provenientes de
Oceanía. Paraguayos y peruanos detenidos suman 1.400 internos.
EL RÉCORD DE ENCARCELADOS COINCIDE CON EL AVANCE
DE LA DROGA EN LA ARGENTINA
El problema es que en la
Argentina ha aparecido una xenofobia. El Gobierno instaló el tema de expulsar a
los extranjeros sorprendidos "in fraganti". El problema es que es el
mismo Gobierno que abrió las puertas o las dejó de controlar para el ingreso de
narcotraficantes mexicanos, peruanos y colombianos. Ninguno de los jefes de
estas organizaciones integra las estadísticas federales.
Ni hablar de los DNI
extendidos con absoluta facilidad a los que vienen de países limítrofes y
reciben subsidios. Los mal pensados relacionan el beneficio con el voto.
Sería irritante agregar
que 70 por ciento de los presos, incluídos los extranjeros, cobran el salario
mínimo de 3.680 pesos. Hay quienes no cumplen con los trabajos por los que se
les paga, pero la anterior gestión de Víctor Hortel, un hombre de "Vatayón
Militante", agrupación cercana a La Cámpora, fue generosa al anotar las
horas en las planillas y hoy retirarles el salario puede significar un motín.
Otro dato: los presos
federales que cobran salario, en abril de 2012 fundaron el Sindicato de
Trabajadores Privados de la Libertad Ambulante. Es el primer gremio de presos
del mundo y el primero que hizo huelgas reclamando entre otros beneficios
afiliarse a las ART. El sindicato pertenece a la CTA oficial que comanda Hugo
Yasky.
No solo los extranjeros
deben preocupar cuando se habla de delitos.

