Pobre Cristo, Pobre Iglesia y pobre de nosotros los fieles. Semejante seguridad conque se expresan, nos hace imaginar que han participado en los casos a que se refieren. Si estuvieron tan seguros, ¿PORQUE CALLARON?. Si así fue, HAN SIDO UNOS POBRES CAGONES. La Iglesia no es albergue para esa clase de gente. Ya fue nido de algunos guerrilleros. Ahora impresionan cumplir la fución de "VELETAS". Esto no significa decir que no hayan existido esta clase de "degenerados", pero actuando como lo hacen, se ponen "la misma camiseta".
Y verlo a Arancedo
rebajándose inmoralmente rodeado por dos parcas, una de ellas la nauseabunda
Carlotto, da ganas de vomitar
La Iglesia pide a sus fieles datos de bebés apropiados por la Dictadura
Monseñor Lozano solicitó a los católicos que ayuden con la búsqueda de niños sustraídos a madres desaparecidas.
El presidente de la Comisión Episcopal
de Pastoral Social, monseñor Jorge Lozano, pidió hoy formalmente a los
católicos que aporten
datos e información
sobre hijos sustraídos a madres desaparecidas durante la última
dictadura militar, y lamentó que en estos casi cuarenta años
haya habido "una red de silencio y complicidad" de la que la Iglesia
no fue ajena.
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El prelado advirtió que los cristianos "no podemos y no queremos ser
indiferentes ante una realidad que nos duele a todos", al asegurar que"hay cerca de 400 familias que
buscan a sus nietos apropiadosdurante la época del terrorismo
de Estado".
En un gesto sin precedentes hacia la lucha de Abuelas de Plaza
de Mayo, monseñor Lozano reclamó a los católicos aportar datos
e información que puedan "ayudar
a restituir la identidad" de cientos de bebés, hoy
adultos, y afirmó que ésta es una "obligación moral" de los
creyentes.
"La moral no es solamente mentir, esconder la verdad o callarla también es
inmoral", aseveró en un artículo titulado "Hijos sustraídos de madres
desaparecidas" remitido a la redacción de DyN.
En este sentido, monseñor Lozano consideró que a los argentinos "se nos
mantiene escondida una verdad que nos merecemos como comunidad nacional. No
fueron niños abandonados al nacer o sin parientes. Fueron sustraídos, podemos
decir arrancados, a su mamá y al resto de la familia" y agregó: "Dos vidas robadas, dos
aberraciones".
"Ese desprecio por
la vida joven no se animó a llegar también a la muerte de la vida pequeña y
se aprovecharon de la impunidad que da el poder para cumplir con el deseo de
adopción que tenían ciertas personas amigas ideológicamente hablando",
indicó.
El obispo aseveró que "ha habido una red de silencio y complicidad que ha
mantenido amordazada la verdad acerca de los bebés, ahora jóvenes
adultos". Y lamentó que mientras los jóvenes buscan reencontrarse con su
identidad, las
abuelas "no viven lo suficiente como para verlos y su
familia biológica sigue angustiada".
Asimismo, denunció que "parte de esa red de silencio está formada por
vecinos, parientes adoptivos, pediatras, sacerdotes, religiosas" y criticó
a quienes creen "erróneamente que es mejor que no conozcan su verdadera identidad".
El prelado recordó que en noviembre de
2012 la Conferencia Episcopal Argentina exhortó a acudir a las autoridades a
quienes tengan datos sobre el paradero de niños robados o conozcan lugares de
sepultura clandestina y que en julio de este año la Conferencia Argentina de
Religiosas y Religiosos firmó una carta compromiso acerca de la búsqueda de
datos que puedan
ayudar a establecer la identidad de niños que fueron robados.
Por último, monseñor Lozano insistió en pedir en forma coloquial: "Si tenés datos, los aportes. Si
dudás de tu identidad podés dar algunos pasos" y
sugirió a los jóvenes "comenzar por leer historias de otros que
recorrieron ese camino" o comunicarse "con alguno de estos jóvenes,
varones o mujeres, que compartieron situaciones semejantes a la tuya".
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