miércoles, 5 de noviembre de 2014

LA PERVERSIÓN DE LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO

LA PERVERSIÓN DE LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO



video transgénero 1

 

El video que el lobby gay no quiere que se vea

Comentario de Médico [Resaltados propios]:
Luis Fernández Cuervo, doctor en medicina, opinó lo siguiente en relación a la homosexualidad y la estrategia de los activistas pedófilos para cambiar la legislación vigente.
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-La homosexualidad, ya sin el aliciente de lo prohibido, también pide dar un paso más en su “progreso”. Surge así y se va extendiendo mundialmente la corrupción sexual de menores de edad. Este abuso en algunos casos es heterosexual, pero en la mayoría no es sino un nuevo aliciente de la homosexualidad. Todavía se persigue con la ley y las redadas policiales. Pero los pedófilos están siguiendo la misma táctica que siguieron los antiguos homosexuales. Se agrupan, se organizan, crean sus medios económicos, políticos y publicitarios e intentan, con perseverancia, cambiar las leyes y que se declaren permitidas las relaciones sexuales entre adultos y menores de edad, “siempre que esos menores den su libre consentimiento”. Cuando esto alcance su aprobación legal y social ¿cuál será el siguiente paso en este asesinato de la dignidad humana?
El boletín de la corriente principal del sector homosexual de la población, Gay Community News (“Noticias de la Comunidad Homosexual”), con un tono cínico y ofensivo, publicó lo siguiente:
Les practicaremos la sodomía a sus hijos, emblemas de su débil masculinidad, de sus superficiales sueños y mentiras vulgares. Los seduciremos en sus escuelas, en sus dormitorios, en sus gimnasios…
Michael Swift, Gay Community News, 15 de febrero de 1987.
Por su parte, la revista homosexual de noticias, San Francisco Sentinel (“El Centinela de San Francisco”), publicó:
El amor entre hombres y niños es fundamental para la homosexualidad. Para la comunidad homosexual decir que el amor a los niños no es homosexual es ridículo.
San Francisco Sentinel
A pesar de esto, parte de las estrategias políticas del movimiento gay consiste en negar todo vínculo entre homosexualidad y pederastia.

Como ya he mencionado en otro comentario, la Dra. Reisman llevó a cabo dos estudios científicos:
Crafting Gay Children: An Inquiry into the Abuse of Vulnerable Youth Via Establishment Media and the School Room (“Niños homosexuales producto del artificio : Una investigación del maltrato de la juventud vulnerable a través del establishment de los medios de comunicación y del aula escolar” traducción libre) y Partner Solicitation Language as a Reflection of Male Sexual Orientation (“El lenguaje seductor como reflejo de la orientación sexual masculina”, traducción libre).
Ambos estudios constituyen un seguimiento a la labor de investigación que Reisman comenzó con su estudio Kinsey: Crimes and Consequences (“Kinsey: crímenes y consecuencias”).
La investigación de Reisman, que se ha basado en estadísticas del gobierno obtenidas en 1992, señala que el 9% de entre 86 y 88 millones de hombres heterosexuales maltrató sexualmente a 8 millones de chicas menores de 18 años, lo cual constituye el 25% de todas las chicas de esa edad. Un porcentaje no determinado de hombres que practican el homosexualismo maltrató de 6 a 8 millones de chicos menores de 18 años, lo cual constituye del 17 al 24% de todos los chicos de esa edad. Ello implica que de 3 a 4 chicos son víctimas del maltrato homosexual por cada hombre que practica el homosexualismo. Sólo 0.09 chicas son víctimas de maltrato sexual por parte de un hombre heterosexual, lo que significa que el promedio de dicho maltrato es que 1 de cada 11 hombres heterosexuales maltrata sexualmente a una chica menor de 18 años.
La Journal of the American Medical Association, la revista de la Asociación Médica de Estados Unidos, publicó los siguientes datos que vienen a corroborar los hallazgos de Reisman: el 50% de las víctimas masculinas del SIDA informaron que, cuando había cumplido los 16 años, ya había tenido relaciones sexuales con un hombre adulto y el 20% de las mismas informó que, cuando había cumplido los 10, también ya había tenido este tipo de relaciones con un hombre adulto.
Hay otros estudios que también corroboran las afirmaciones de Reisman en cuanto a que existe una relación entre homosexualidad y pederastia. A continuación sintetizo los resultados en cuanto al porcentaje de personas que practican el homosexualismo que son pederastas:
36% (Journal of Sex & Marital Therapy, K. Reund et al., 1984).
33% (Eastern Psychological Assoc. Convention, Nueva York, Dr. Raymond A. Knight, 1991).
22% (Journal of the American Medical Association, J. Wassermann, et al., 1984, 1986).
42% (Journal of Interpersonal Violence, W. L. Marshall et al., 1991).
60% (Psychiatric Journal, University of Ottawa, J. W. Bradford et al., 1988).
Además, la mayoría de los estudios concluyen que los homosexuales representan un 2 o 3% de la población total
La relación que existe entre la homosexualidad y la pederastia es un aspecto esencial dentro de ambos fenómenos y uno de los temas que algunos activistas gay desean negar o ignorar, mientras que otros lo admiten sin reparos.
La Dra. Judith A. Reisman, ex profesora de investigación de la American University y testigo en calidad de experta ante la comisión sobre la pornografía del fiscal general de Estados Unidos, confirma que solamente el 9% de la población heterosexual, es pederasta. En cambio la población homosexual pederasta alcanza el 60%. En otras palabras, el 87% de la población pederasta es homosexual, mientras que el 13% restante es heterosexual. Sin embargo, la Asociación Americana de Psiquiatría, compuesta mayormente por activistas gay, niega que exista esta relación.
Por otra parte, según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, los pederastas adultos son varones en más de un 90% de los casos. El informe publicado en 2004 por el John Jay College, considerado como el más completo sobre el tema en EE.UU., constata que además, el 81% de las víctimas eran también varones. En otras palabras, ya sea que el agresor se declare homosexual o no, la pederastia implica un acto homosexual en la gran mayoría de los casos, donde tanto el adulto como el niño son varones
El Dr. Alfred C. Kinsey, cuya ideología sexual ha sido objeto del estudio de Reisman, fue uno de los principales responsables de la difusión de un relativismo sexual que incluye la aceptación solapada del homosexualismo y de la pedofilia, relativismo que ha influido mucho en la educación sexual durante las últimas tres décadas.
Contrariamente a la postura difundida por activistas a favor del homosexualismo, la Dra. Reisman dice que los estudios realizados en torno al tema demuestran que los que practican una conducta homosexual son más propensos a maltratar sexualmente a los niños. Un número significativo de hombres que practica el homosexualismo recluta varones menores de edad, práctica que se ha facilitado debido a la “educación” sexual hedonista que se imparte en muchas escuelas públicas de Estados Unidos y a programas “educativos” eufemísticamente llamados “programas de diversidad”, que les enseñan a los escolares a considerar el homosexualismo como algo normal y aceptable, dice Reisman.
El periodista Eulogio López, creador del portal Hispanidad.com se refirió a la educación y la homosexualidad de la siguiente manera:

“La homosexualidad no es la causa de la actual crisis moral sino su consecuencia lógica. Hace 25 años, cuando un adolescente mostraba las inclinaciones dudosas propias de la edad, se le animaba a cambiar y lo hacía en un 99% de los casos. Hoy se le explica al niño lo de la libre opción sexual. Se lo suelen explicar homosexuales del orgullo gay, pagados por el Estado”
Hasta hace poco, la interpretación intelectualista (la homosexualidad es sólo fruto de una decisión) fue la más difundida. Quizá como reacción, en tiempos recientes el acento se ha desplazado hacia lo puramente biologista, y se ha comenzado la búsqueda científica de diferencias genéticas o estructurales entre las personas homosexuales y las heterosexuales. Ésta es una investigación plagada de dificultades, ya que ha de tener siempre en cuenta el origen multifactorial de la conducta humana.
Los hallazgos recientes y, sobre todo, los que más han cautivado a la opinión pública, son los que asocian la conducta homosexual con alteraciones de la estructura cerebral o de los genes.
El primero de estos estudios que se hizo famoso fue el de LeVay. Su trabajo analizó el desarrollo de los llamados núcleos intersticiales, cuatro grupos de neuronas de la zona anterior del hipotálamo. Descubrió que, de los cuatro núcleos, el número 3 era menor en los varones homosexuales que en los heterosexuales (ya era sabido que es menor en mujeres que en varones). Sin embargo, este estudio no es definitivo: el número de cerebros estudiado era pequeño, y casi todos provenían de enfermos de SIDA. Queda por establecer si esa alteración morfológica es un rasgo constitucional y no un efecto de la infección. Además, aunque se demostrara lo primero, seguiríamos sumidos en la ignorancia por lo que respecta a su significado: habrá que aclarar qué tipo de conexión puede haber entre esa diferencia anatómica y la tendencia sexual. De hecho, un trabajo reciente se ha cuestionado, con bastante fundamento, si los núcleos intersticiales tienen que ver con la inclinación sexual y si no sería más razonable investigar sobre otras zonas cerebrales.
El otro estudio fue el realizado por Hamer, que analizó la relación entre la orientación sexual de los varones y un marcador genético del cromosoma X. Este autor, junto con su equipo, investigó el árbol genealógico de 114 familias con algún miembro homosexual, e intentó establecer una regla de parentesco entre los miembros de tendencia homosexual. Al parecer, puede existir un factor genético ligado al cromosoma X (del que los varones poseemos uno y las mujeres dos). Para comprobar esta hipótesis, realizó, en 40 familias, un estudio genético con un marcador de ADN específico para esa región del cromosoma X, y encontró que existía relación entre la presencia de ese marcador en el cromosoma X y el comportamiento homosexual.
Este estudio no significa, sin embargo, que se ha identificado el gen de la homosexualidad: como hemos mencionado antes, dada la complejidad de la conducta sexual, es muy improbable que la orientación sexual masculina dependa de un solo gen. Este hallazgo es sólo una prueba inicial de que existe un factor o factores genéticos ligados a la homosexualidad masculina. Pero sigue sin saberse de qué gen o genes se trata, o cómo influyen en la conducta. Y, como es evidente, el conocimiento de este dato no nos pone en condiciones de tratar la inclinación sexual alterada. Por desgracia, estos datos no son suficientes para aclarar el problema biológico que subyace a la homosexualidad.
La cuestión es todavía oscura, todas estas investigaciones están solamente en sus comienzos, y no sabemos adónde podrán llegar. La conducta sexual es, desde el punto de vista biológico, resultado de una interacción compleja de varias tendencias; por esto, el hallazgo de un solo factor nos da muy pocas luces acerca de qué trastornos genéticos (con las consiguientes modificaciones neurológicas, hormonales, etc.) son causa de la tendencia homosexual, aunque es un camino para saberlo. Sería necesario conocer además otros genes que orientan la conducta juvenil de juego, la conducta de relación, etc.
Para colmo, en el hombre, estos estudios biológicos están dificultados por su capacidad de decisión: por poner un ejemplo de otro tipo, no toda alteración genética que determina una mayor agresividad del varón (la trisomía XYY) produce conducta agresiva, porque el hombre puede sobreponerse a sus inclinaciones. Se trata, en suma, de estudios extraordinariamente difíciles, que no parecen tener respuesta clara a corto plazo. De hecho, la sola existencia de distintos tipos psicológicos de homosexuales, con predominio de la tendencia femenina de sometimiento, o de la tendencia social de dominancia, muestra la complejidad del problema: la homosexualidad no se puede atribuir, sin más, a una sola causa, y menos a una sola causa biológica.
Comentario visto en Alerta Digital