martes, 18 de noviembre de 2014

SAN PÍO X SOBRE EL HUMANITARISMO DE LE SILLON Escribió

SAN PÍO X SOBRE EL HUMANITARISMO DE LE SILLON

Escribió "Nuestro  Mandato Apostólico". Contra los excesos de Le Sillon


[A propósito de la iniciativa  de Francisco de instalar duchas para los indigentes bajo la columnata de Bernini, trajimos la noticia de la que ahora ya se hacen eco los medios, en el post del pasado día 13. Ahora el sitio de donde trajimos la noticia, la complementa con la carta de Pío X a Le Sillón, ” Notre Charge Apostolique”, contra quienes denuncia este modo de proceder humanitario que descuida o calla enteramente el mensaje total evangélico, propio de la Iglesia Católica. 
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Es lo que se trasluce con total claridad de las intervenciones verbales de Francisco- de las que hay en el blog suficientes ejemplos- y todavía con más impacto en las iniciativas de Francisco, como ésta que nos ocupa, con las que ejerce su labor reductora de la Iglesia a una ONG, preocupada enteramente por las cuestiones sociales, sin apenas hincapié en la razón de ser de la Iglesia que es la ” Salus Animarum”.
No pueden ser más oportunas, en nuestros días, las razones que nos ofrece el Papa Pio X, el gran debelador del modernismo de sus días, que ahora se ha erguido de nuevo ocupando la Sede de los Sucesores de San Pedro]
Francisco trata  de convertir su iglesia en tan sólo una gran organización de servicio humanitario que llega también a mencionar a Dios. El gran Papa anti-modernista, San Pío X (. D 1914), tenía algo que decir sobre esa idea:


Queremos llamar vuestra atención, venerables hermanos, sobre esta distorsión del Evangelio sagrado de Nuestro Señor Jesucristo, Dios y hombre, que prevalece en el Sillon y en otros lugares. En cuanto se aproximan a la cuestión social, la moda de algunos círculos es dejar de lado la divinidad de Jesucristo, y además mencionar sólo Su clemencia infinita , su compasión por todas las miserias humanas, y sus exhortaciones apremiantes al amor al prójimo y a la hermandad de los hombres. Es cierto, Jesús nos ha amado con un inmenso e infinito amor, y Él vino a la tierra a sufrir y morir para que, reunidos en torno a él en la justicia y el amor, fuéramos motivados por los mismos sentimientos de caridad mutua, para que  todos los hombres pudiesen vivir en paz y felicidad. 
Sin embargo, para la realización de esta felicidad temporal y eterna, Él ha establecido con su autoridad suprema que la condición por nuestra parte es que pertenecezcamos a su rebaño, que tengamos que aceptar su doctrina, que practiquemos la  virtud, y que aceptemos la enseñanza y disposiciones de Pedro y de sus sucesores.
Además, Jesús, siendo bondadoso con los pecadores y con  los que iban por el mal camino, no respetaba sus falsas  ideas, por muy sinceras que pudieran parecer. Él los amaba a todos, pero les daba sus enseñanzas  con el fin de convertirlos y salvarlos. Él decía venid a Mí quienes estáis fatigados y padecéis y Yo os consolaré pero no les predicaba una igualdad quimérica. Aunque Él levantaba a los humildes, sin embargo no les inculcaba sentimientos de una dignidad independiente y rebelde contraria al deber de la obediencia. Aunque su corazón desbordaba de dulzura por las almas de buena voluntad, Él también usaba de santa indignación contra los profanadores de la Casa de Dios, contra los hombres miserables que escandalizaban a los más pequeños, contra las autoridades, que aplastaban a la gente con el peso de cargas pesadas sin poner una mano para ayudarles a levantarlas. 

Él era tan fuerte como amable. Él reprendía, amenazaba, castigaba, pero  enseñándo  que el temor es el principio de la sabiduría, y que a veces es conveniente que un hombre se corte el miembro infractor para salvar su cuerpo. 
Él no anunció para la sociedad futura el reino de una felicidad ideal que desterrara el sufrimiento; sino que con sus enseñanzas y con su ejemplo, trazó el camino de la felicidad posible en esta terra y de la felicidad perfecta en el cielo: el camino real  de la Cruz . Estas son enseñanzas que no sería correcto aplicar sólo a la vida personal para ganar la salvación eterna;  son enseñanzas eminentemente sociales, y muestran en Nuestro Señor Jesucristo algo muy distinto de un humanitarismo inconsistente e impotente . 
Los errores de la posición modernista / Sillonista aquí identificados y denunciados por Pío X con una descripción casi perfecta del programa de “Papa” Francisco, que, con pretexto de boca de servir al Evangelio, realmente avanza la apostasía de una sola religión mundial , endulzada con arrobas de humanitarismo y de una aparente preocupación por la “paz” – esto ayuda a ganarse a los crédulos y distrae la atención. 
Sin embargo, todo esto ayuda a la Revolución de Francisco de la Iglesia del Vaticano II cada vez más al borde de un colapso total, ya que cuanto más la despoja de lo esencial del catolicismo, más se convierte en algo irrelevante a los hombres. Nadie necesita un Ejército de Salvación: una ONG de jerarcas de alto perfil en trajes de lujo – porque la gente prefiere siempre el original a una imitación. (En el post del13 de noviembre se describe el fracaso del tan mentado “efecto Francisco”.)
No hay que perder tiempo en ello ahora justo cuando la Secta Novus Ordo está colapsando. Dejémoslo por ahora. ¡Estas cosas sólo pueden acelerar la restauración de la Iglesia Católica de Nuestro Señor Jesucristo!
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