Este trabajo, extremadamente bien pensado por su autor en un Grupo de Google, nos ha causado una serie de impreciones que no podemos dejar de hacer conocer. Entendemos que muchos de quienes lo lean, podrán aprender algo del tema pero no aprobamos que el escritor haya gastado tantas "MARGARITAS EN CHANCHOS Y CHANCHAS" pese a coincidir en todo con él. No es la primera vez que así pretendieron proceder con ella, a inducirla a buenas costumbres nos referimos, y continúa con posiciones antilógicas y antinaturales porque fue, es y será receptora de llamados para que sepa admitir otras posiciones, conociéndose que en los 60/70 distribuía "IDEALISMO", aunque no se sabe "el calibre empleado", que otra cosa puede esperarse de ella. Recordamos que en una oprtunidad por TV, ante un pájaro de su "mismo plumaje", se manifestó "LENINISTA", interrogada entonces por si no le causaba temor manifestarse de esa manera, halagando al causante de 100 millones de muertes humanas, ocasionadas por el "MODELO" de la época, supuesto benefector entonces de los desposeídos que conducía LENIN. Atrevida, despiadada e inhumana como a menudo se manifesta dijo "NO", por cuanto trabajaba por los pobres del mundo. Fue PERONISTA, ALIANCISTA, KIRCHNERISTA y cuanta cosas mas, hechos que manifiestan la seguridad en sus sentimientos. Nada le impedirá tampoco proyectar leyes para matar niños. Una mujer (se cree), asesina y ladrona. Por TN se conoció el caso de apropiarse de sueldos de sus mismos empleados. ¿Será que se volcó a obedecer al NUEVO ORDEN MUNDIAL...buscando protección? ...mmmmmmmmmm creemos que se equivoca ¡ES DEMASIADO FEA! y asi, ni ROCKEFELLER podrá defenderla.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Temperley, 4 de noviembre de 2014
Señora diputada Diana Beatriz Conti:
Una vez más, usted pretende impulsar un proyecto de
ley de despenalización y legalización de la pena de muerte para los
niños en el vientre materno, aunque eufemísticamente lo denomine
“interrupción voluntaria del embarazo
PRESIONE "MAS INFORMACION" A SU IZQUIERDA PARA LEER ARTICULO
Lamentablemente, no es la primera vez que usted impulsa una acción de este tipo, en nombre del “progreso democrático” y con los mismos argumentos de siempre, inspirados en la ideología antinatalista y anticonceptiva de la plutocracia financiera angloamericana, expresada por la familia Rockefeller, con profundas afinidades con la ideología nazi de eliminar a personas consideradas inferiores o por el simple hecho de negarle derecho a la existencia.
No hay duda alguna que se trata de un proyecto
aberrante, que ofende al sentido común, ya que se pretende imponer la pena de
muerte a seres inocentes e indefensos con argumentos estadísticos. Con este mismo
criterio, también habría que despenalizar la violencia de género, los
secuestros seguidos de muerte o los asaltos a ancianos en sus domicilios, el
robo de automotores o el narcotráfico, dada la enorme cantidad de delitos que
se cometen en estos rubros. A nadie en su sano juicio se le ocurre semejante
desvarío, pero sí en el caso de los niños por nacer, porque es un mando de
los “dueños del mundo”, ante los cuales usted y la fuerza política que
representa se arrodilla ignominiosamente, en este y en otros temas
trascendentales para la vida de nuestra querida Nación.
Es innegable que se trata de un proyecto
aberrante, mediante el cual se pretende fundar el derecho a la vida de una
persona en el deseo de otra persona de aceptar o no su existencia.
En este sentido, es francamente contradictorio
(o cuasi esquizofrénico) que usted condene la
política de desaparición forzada de personas por parte del Proceso de
Reorganización Nacional –en el que varios de sus miembros eliminaron
personas de las que no deseaban su existencia-, y por otro lado apoye la desaparición forzada de personas en el vientre
materno. ¿En qué quedamos? ¿La desaparición forzada de personas es
buena cuando la impulsan los ricos del mundo para eliminar a los hijos de los
pobres, y es mala cuando la impulsan otros contra, por ejemplo, la clase media?
Pero llama poderosamente la atención que en
este sentido usted piense igual que la oligarquía
financiera internacional, uno de cuyos principales personajes
emblemáticos fundó el aborto como derecho, en tanto “derecho de la mujer a
determinar su propia fertilidad”. Es decir, la mujer que no desea ser madre,
puede matar a su hijo gestado (¿???). Esto es
lo que piensa el mismísimo John Davison Rockefeller III: “el aborto es
el derecho que tiene la mujer para determinar su propia fertilidad”[1]. Es decir, señora
diputada, USTED PIENSA IGUAL QUE LOS ROCKEFELLER, aunque se
reivindica progresista, como varios de sus colegas que acompañan este proyecto
diseñado originalmente por la oligarquía financiera mundial. En realidad, usted es una PROGRESISTA A LA ROCKEFELLER, aunque
se pretenda stalinista, progresista o “nac&pop”.
Pero sus coincidencias
con la oligarquía financiera angloamericana y con los gorilas de los
Rockefeller no sólo se reducen a esta afirmación, sino a toda la
argumentación desplegada en el proyecto de ley que usted ha firmado y promovido.
Por eso me preguntó QUÉ TIPO DE REVOLUCIÓN SOCIAL O PROGRESISTA PRETENDE
USTED LLEVAR A CABO, SI PIENSA IGUAL QUE LA OLIGARQUÍA MUNDIAL. Reivindica
personajes revolucionarios, PERO USTED PIENSA Y HABLA IGUAL QUE LA
OLIGARQUÍA ANGLOAMERICANA.
Es por este motivo que le envío a continuación
estas consideraciones, que muestran y demuestran que usted y sus colegas,
“por izquierda”, quieren imponer en nuestro marco jurídico la ideología gorila
del capital financiero internacional. En rigor de verdad, con iniciativas
de este tipo usted y sus colegas LE OTORGAN ESTATUS
DEMOCRÁTICO A LA IDEOLOGÍA GENOCIDA DEL CLAN ROCKEFELLER. Es una
actitud verdaderamente esquizofrénica, pretenden fundar un Estado laico, pero
en realidad fundan un Estado oligarca y reaccionario, ideal de la
plutocracia financiera mundial.
En este sentido, la imposición de la pena de muerte para los seres más inocentes e
indefensos de todos, proyecto de la oligarquía financiera angloamericana
encabezada por la familia Rockefeller, es el
broche de oro de la entrega de nuestra Argentina a la voracidad de esta
plutocracia cruel, rapaz e inhumana, todo en nombre del “progresismo”.
La saludo atte.
Diputada Nacional Diana Beatriz Conti
De mi mayor consideración:
En estos días usted, junto con un grupo de
diputados, acaba de reiterar la presentación de un proyecto de ley sobre
«Derecho de toda mujer a la interrupción voluntaria del embarazo durante las
primeras 12 semanas de gestación en cualquier establecimiento del sistema de
Salud».
En este proyecto se determina que no sólo «toda
mujer tiene derecho a decidir la interrupción voluntaria de su embarazo
durante las primeras doce semanas del proceso gestacional», sino que
también «tiene derecho a acceder a la realización de la práctica del aborto en
los servicios del sistema de salud» (Artículos 1º y 2º).
Pero además se propone que toda mujer tenga
derecho a abortar, más allá de las 12 semanas de gestación, «si el embarazo
fuera producto de una violación, acreditada con denuncia judicial o policial o
formulada en un servicio de salud», «si estuviera en riesgo la salud
de la mujer» o «si existieran malformaciones fetales graves» (Artículo 3º),
todo ello «sin ninguna autorización judicial previa» (Artículo 7º).
También se postula el derecho a la
objeción de conciencia de médicos y personal de salud que no deseen
intervenir en estos actos “médicos” (Artículo 6º).
1. DERECHO A MATAR AL PROPIO HIJO. En este proyecto de ley, usted sostiene que MATAR
AL PROPIO HIJO ES UN DERECHO QUE TIENE TODA MUJER (!!!) ¿Pero cuál es
el “criterio” que sustenta esta irracionalidad? En las “Fundamentaciones” del
proyecto usted cita textos y documentos que avalarían tal derecho, pero
nunca explicitan en qué se basa el mismo. Usted habla de “interrupción
voluntaria” del embarazo –es decir, eliminar al hijo porque no se lo “desea”- y
del “derecho al aborto como una causa justa. Ahora bien, más allá de la
justificación legalista positivista de los documentos citados, ¿podría usted
explicar, desde su «progresismo», en qué basa que MATAR AL PROPIO
HIJO en FORMA VOLUNTARIA ES UN DERECHO? Si no desear la existencia es
la fuente de este “derecho”, ¿usted no está reivindicando, por ejemplo, que
Adolf Hitler actuó conforme a Derecho, cuándo dispuso por ley la
eliminación de todas aquellas personas que no deseaba que existieran?
Usted pretende que esta propuesta del
filicidio como derecho es «progresista». Pero llama poderosamente la atención
que el espacio político al que usted pertenece condene el Consenso de
Washington, el neoliberalismo y la expansión del poder financiero
internacional, mientras que en el plano político-ideológico REIVINDICAN EL
IDEARIO ANTINATALISTA Y GENOCIDA del imperialismo internacional del dinero, representado
y materializado por el clan Rockefeller. ¿O usted no sabe que el patriarca y
pionero del control de la natalidad a nivel planetario fue John Davison
Rockefeller III (hermano de David y Nelson Rockefeller), quien inventó e impuso
el concepto de “embarazo no-deseado” como “fundamento” del aborto?
¿Tampoco sabe usted que el supuesto “derecho”
al aborto está basado en el principio “ético” que sostiene que «sólo deben ser
traídos al mundo los hijos deseados o queridos», tal como lo ha definido hace
años el “clan” Rockefeller[2]?
¿Tampoco sabe que el tríptico “educación para
decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir» es
el mismo esquema instrumental diseñado por esta oligarquía
financiera y plutocrática para controlar el crecimiento poblacional en Estados
Unidos y en el mundo entero[3]?
¿No sabe usted que «la exigencia hacia el
Estado de realizar modificaciones en los sistemas de Educación, Salud y
Justicia», así como también la de «propiciar profundos cambios culturales en la
sociedad» coincide con el planteo que hace el mismísimo John Davison
Rockefeller III, de acompañar la educación de la
población y el acceso a mejor información y servicios para controlar la
fertilidad con cambios radicales en los valores y en el sistema político,
a través de un conjunto diferente de valores respecto a la naturaleza, la
trascendencia de un sistema de mercado de laissez-faire, la redefinición
de la identidad humana en términos que trasciendan el consumismo y un cambio radical de la ética del crecimiento (o su
abandono)[4]?
¿Acaso no sabe usted que este esquema-tríptico
es el que recomendó Henry Kissinger como Consejero de Seguridad Nacional en su
conocido Memorando de Seguridad Nacional 200/74, diseñado para salvaguardar
la seguridad nacional de Estados Unidos y sus intereses de ultramar?
¿No saben acaso que el entonces presidente de Estados Unidos, Gerald
Ford, rubricó este diseño que usted promueve en la Decisión Presidencial
de Seguridad Nacional 315/75?[5].
En este sentido, sería bueno que usted explique cómo
puede levantar banderas políticas anti-imperialistas y contra el neoliberalismo
de los ´90 o reivindicar el indigenismo latinoamericano y por otro
lado trabajar a favor de la seguridad nacional de
Estados Unidos y su domino imperial, promoviendo la ideología dogmática
antinatalista y genocida de la plutocracia financiera angloamericana representada
por el “clan” Rockefeller. ¿Cómo hace para unir al Che, a Evo Morales, a
Santucho y a “Néstor” con Gerald Ford, Henry Kissinger y David Rockefeller?
¿Cuando usted reivindica el “aborto legal para
no morir” en realidad no están diciendo que la madre-asesina debe tener
cobertura médico-asistencial para cometer un crimen en buenas condiciones
sanitarias? Pero al sostener esto, ¿usted no está convirtiendo al sistema de
salud en una pulcra carnicería humana, en genocidio de guante blanco? Lo
llamativo es que lo mismo afirma el oligarca estadounidense John Davison
Rockefeller III, refrendado por el ex presidente Richard Nixon: “La mayoría de
la Comisión cree que se les debe dar libertad a las mujeres para determinar su
propia fertilidad, que el tema del aborto debe ser librado a la conciencia del
individuo involucrado, en consulta con su médico, y que los Estados deben ser
alentados a sancionar un estatus afirmativo, creando un contexto claro y
positivo para la práctica del aborto a petición”[6].
Usted afirma que «despenalizar y legalizar el
aborto [asesinato del propio hijo] es reconocer que no hay una única manera
válida de enfrentar el dilema ético que supone un embarazo no deseado.
Es reconocer la dignidad, la plena autoridad, la capacidad y el derecho
de las mujeres para resolver estos dilemas y dirigir sus vidas […]». En este
caso, ¿sabe usted que está repitiendo literalmente las palabras de John Davison
Rockefeller III: «La Comisión CREE que las diversas prohibiciones
contra el aborto a lo largo de Estados Unidos surge como obstáculos al
ejercicio de la libertad individual: la libertad de las mujeres para hacer
elecciones morales difíciles basadas en sus valores personales, la libertad de
las mujeres para controlar su propia fertilidad y, finalmente, la libertad
respecto a las cargas pesadas de un embarazo no-deseado»[7]?
En este sentido, llama la atención que usted
forme parte de un espacio político cuyos máximos dirigentes reivindican figuras
“revolucionarias”, al mismo tiempo que reivindica la ideología antinatalista
y genocida de la “familia” Rockefeller, que de revolucionaria y trotskista
no tiene nada. Permítanme preguntarle; ¿cómo hace usted para poner en un
mismo plano al Che o a Santucho y a David Rockefeller y sus hermanos?
También llama la atención la reivindicación que usted hace de uno de los
máximos exponentes del moderno pensamiento liberal burgués, John Locke,
antecesor y patriarca de la ideología sustentada por la parasitaria y usurera
oligarquía financiera moderna. ¿No sabe usted que el pensador inglés es uno de
los antecedentes más notables de la doctrina de la eliminación preventiva de
todo ser humano que puede ser un posible adversario o enemigo?[8]
2. DERECHO BÁSICO A DECIDIR LA CANTIDAD DE
HIJOS Y EL ESPACIAMIENTO ENTRE ELLOS. En otra de sus consideraciones a favor del aborto
“legal”, usted afirma que «El derecho a decidir no sólo se
circunscribe al derecho a la interrupción de un embarazo, sino que
incluye también la posibilidad de decidir la maternidad. Es reconocer a
las mujeres como sujetos sociales, como ciudadanas y agentes morales capaces de
decidir si desean o no ser madres, el número de hijos y el espacio entre los
nacimientos». Una vez más, ¿usted no sabe que esto es lo mismo que ha
planteado literalmente el patriarca del genocidio abortista¸ John Davison
Rockefeller III, como un dogma no fundamentado ni científica ni racionalmente:
«Creemos que la gran mayoría de
los padres desean tener el conocimiento y los medios para planificar sus
familias; que la oportunidad para decidir el número
y el espaciamiento de los hijos es un derecho humano básico», para
«preservar la paz mundial»[9]?
Que ya desde 1968 este dogma antinatalista y
controlador del crecimiento poblacional mundial se haya impuesto en los
organismos internacionales (convertidos en supranacionales y controlados por el
imperialismo internacional del dinero), como las Naciones Unidas, significa que
la gran oligarquía y plutocracia financiera, de raíz angloamericana, ha
impuesto sobre el resto del mundo su ideología criminal. ¿POR QUÉ USTED
PREDICA ESTE DOGMA OLIGARCA? ¿Puede explicar en
qué sentido ser “progresista” es pensar igual que Rockefeller?
En este esquema, usted levanta las banderas de
los derechos sexuales y reproductivos «como derechos básicos de todas las
personas». No sólo el sentido común reconoce que el derecho a la vida es
el primer derecho humano y básico, también lo hace su “venerado” John
Locke, cuando sostiene que hay cuatro derechos naturales, previos a toda
configuración estatal y a toda codificación legal: a la vida, a
la libertad, a la salud y a la propiedad[10]. Como es
evidente de suyo, la propuesta de ustedes atenta contra los tres
primeros derechos mencionados, de los cuales despojan al abortado.
En apoyo de su propuesta, abogando por los
derechos sexuales y reproductivos como derecho “básico” de toda persona, usted
recurre al fundamento planteado en la Plataforma de Acción de la Conferencia
Internacional sobre Población y Desarrollo, en la cual se afirma: «Los
derechos reproductivos abarcan ciertos derechos humanos que ya están
reconocidos en las leyes nacionales, en los documentos internacionales de
derechos humanos y en otros documentos pertinentes de las Naciones Unidas,
aprobados por consenso. Estos derechos se basan en el reconocimiento del
derecho básico de todas las parejas e individuos a decidir libre y
responsablemente el número de hijos, el espaciamiento de los nacimientos y el
momento de tenerlos y a disponer de la información y de los medios
necesarios para ello y el derecho a alcanzar el nivel más alto de salud sexual
y reproductiva. También incluye el derecho de todas las personas a adoptar
decisiones en relación con la reproducción sin sufrir discriminaciones,
coacciones ni violencia»[11].
Como bien puede apreciar, al hacer el reconocimiento a la propuesta de este
documento, en realidad usted están reivindicando la ideología del clan
Rockefeller, eso sí, desde la “izquierda”. Pero no se trata de una mera
coincidencia conceptual (de por sí grave), sino política-ideológica, ya que
además el mismísimo David Rockefeller alabó y
ponderó esta Conferencia y sus propuestas, como elemento fundamental para
avanzar en el control de la natalidad a nivel mundial, para promover el
desarrollo económico y proteger el medio ambiente (???)[12].
Una vez más, con la
mano izquierda usted levanta las banderas del progresismo nac&pop, mientras
que con la mano derecha levanta la doctrina Rockefeller. ¿Cómo hace?
¿No es una actitud esquizofrénica?
3. LEGALIZACIÓN DEL ABORTO COMO ACTO DE
JUSTICIA SOCIAL. Usted
sostiene que «legalizar el aborto en razón de justicia social es reconocer que
en el contexto latinoamericano, sumido en la pobreza y en la desigualdad
social, son las mujeres pobres quienes sufren o mueren por abortos
realizados en clandestinidad», ya que «las mujeres de los sectores más
ricos o mejor ubicados social y económicamente acuden en forma privada a
profesionales idóneos, las pertenecientes a las franjas más pobres sólo tienen
acceso a procedimientos caseros o de baja calidad, y por lo tanto, riesgosos
para su salud y su vida».
No deja de ser llamativo el razonamiento que
usted esgrime: en vez de luchar a fondo y en serio contra la pobreza y la
desigualdad social, usted aboga para que las mujeres pobres puedan matar
a sus hijos, al igual que las mujeres ricas, en condiciones “seguras”,
pero ni por casualidad se le ocurre equiparar ya los derechos que
realmente dignifican a la mujer: alimento para sí y para sus hijos, vivienda
digna, acceso integral a la salud, educación, etc. Pero más llamativo aún es
que la “fundamentación” que usted formula ES LA
MISMA QUE FORMULÓ YA EN 1972 JOHN DAVISON ROCKEFELLER III: «La
Comisión CREE que las diversas prohibiciones contra el aborto a
lo largo de Estados Unidos surge como obstáculos al ejercicio de la libertad
individual: la libertad de las mujeres para hacer elecciones morales difíciles
basadas en sus valores personales, la libertad de las mujeres para controlar su
propia fertilidad y, finalmente, la libertad respecto a las cargas pesadas de
un embarazo no-deseado. Las disposiciones restrictivas también violan la
justicia social, pues cuando se prohíbe el aborto, las mujeres
recurren a abortos ilegales para prevenir nacimientos no-deseados. Los
abortos médicamente seguros han estado disponibles siempre para las mujeres ricas,
las que pueden afrontar los elevados costos de médicos y viajes al extranjero;
pero la mujer pobre ha sido forzada a arriesgar su vida y salud con remedios
populares y practicantes desacreditados»[13]. Éste es el único “derecho” de las mujeres
pobres que los Rockefeller equiparan con el de las mujeres ricas: matar al hijo
no-deseado en condiciones “seguras”. De equiparar el resto de los derechos, ni
una palabra. ¿Cómo se explica que usted se defina como progresistas y a la
vez coincida en forma absoluta con los hermanitos Rockefeller? ¿Para usted la ideología antinatalista y promotora de la pena
de muerte para los niños por nacer de David Rockefeller y sus hermanos es
“doctrina de la democracia”?
4. LA ILEGALIDAD DEL ABORTO COMO PROBLEMA
DE SALUD PÚBLICA. Usted
sostiene que «una de las consecuencias más terribles de las leyes penalizadoras
del aborto en nuestro país es la muerte de 300 a 400 mujeres en edad fértil por
año».
En primer lugar, el argumento que ustedes esgrimen
es rayano en lo ridículo: las mujeres mueren no por ser madres, sino por
no querer serlo. Además, no mueren a causa de las leyes penalizadoras,
sino porque pretenden matar a sus propios hijos.
En segundo lugar, usted hace afirmaciones
mendaces respecto a la cifra en cuestión, ya que oficialmente el Ministerio de
Salud de la Nación sostiene que en los últimos años las muertes por esta causa
son menores a 100. Pero aunque la cifra fuera real, y siguiendo su
“razonamiento”, ¿habría que despenalizar y convertir en un problema de salud
pública la violencia contra las mujeres, ya que mueren por año entre 180 y 200
mujeres?
Si aplicáramos su lógica, ¿también habría que
despenalizar y convertir en un problema de salud pública los asaltos a ancianos
que resultan brutalmente agredidos, para que tanto un aborto como un ataque
contra personas ancianas, “realizado con buenas condiciones sanitarias, con
posibilidades de derivación por complicaciones, utilizando métodos seguros y
eficaces, por profesionales calificados, no constituye un riesgo para la salud
física y psíquica [de las mujeres y de los ancianos], salvo las normales de
cualquier intervención menor”?
Por otra parte, ¿sabe usted que su propuesta
de considerar el aborto como un problema de salud pública coincide en forma
absoluta con el diseño genocida del clan Rockefeller: «Nosotros creemos que
el aborto no debe ser considerado un sustituto para el control de la natalidad,
sino más bien un elemento más en un sistema general de cuidado de la salud
materno-infantil»[14]?
¿Ignora también usted que «la ciencia y la
medicina en general, y el aborto en particular, fueron utilizados como armas
de destrucción masiva por los médicos nazis en su celo para cumplir con el clima
político de la época»? ¿Usted no sabe que «la política nazi sobre el aborto y
el parto fue precisamente uno de los métodos dispuestos y diseñados para
asegurar el extermino de aquéllos a quienes los nazis consideraban que tenían
“vidas no dignas de vivir”»[15]?
¿Ignora usted que el mismo Adolf Hitler emitió
una Declaración en 1942, según la cual sostenía que los nazis debían «utilizar todos
los medios para instalar en la población la idea que es dañino
tener muchos hijos, los gastos que causan y el efecto peligroso para
la salud de la mujer… Será necesario abrir instituciones especiales
para abortos y los médicos deben ser capaces de ayudar allí en caso
que algún cuestionamiento de esto sea un quiebre de su ética profesional»[16]?
Es notable: en apoyo de su propuesta no
sólo está el clan Rockefeller, sino también el mismo Adolf Hitler. ¿Está
usted segura que su propuesta es “progresista”?
5. ABORTO EN CASOS DE EMBARAZO POR VIOLACIÓN. Usted pretende que el aborto pueda ser
efectuado en cualquier etapa de un embarazo en casos que éste sea producto de
una violación. En este sentido, usted propone la pena de muerte para la
criatura gestada (ser humano indefenso que no ha cometido ningún delito),
mientras que para el criminal violador usted propone… nada.
¿No considera usted que es una locura total
condenar a muerte a un inocente y dejar vivo a un criminal? ¿Cuál es el
carácter “progresista” de esta propuesta propia de las épocas pre-cavernícolas
de la historia humana? ¿Ésta es la ética revolucionaria estalinista?
Lamentablemente, usted parece ignorar que lo que propone ya fue diseñado y
postulado en el año 1969 por el “camarada” Harrison Tweed (asesor legal del
Chase Manhattan Bank y de la familia Rockefeller[17]), en momentos en que era presidente del
American Law Institute, organismo privado fundado por un miembro del Council on
Foreign Relations, manejado ininterrumpidamente desde el momento de su creación
por el «Imperio Rockefeller»?[18].
¿Sabe usted que este criterio fue explicitado en un borrador del Model Penal Code (Código Penal Modelo)[19], esbozado mas nunca aprobado, pero que le
sirvió a la oligarquía angloamericana para “justificar” y legitimar este
criterio?
¿Por qué en este caso usted recurre a las
propuestas ideológicas de la oligarquía angloamericana de los Rockefeller y sus
secuaces, en vez de recurrir al americanismo indigenista que reivindican de
palabra, pero no en los hechos? ¿Por qué dejan de lado la doctrina de la
Convención Americana de los Derechos Humanos (San José de Costa Rica, 1969),
que prohíbe la aplicación de la pena de muerte en los países donde no está
implantada o ha sido derogada, y que prohíbe la aplicación de la pena de muerte
–en países donde está vigente- a personas menores de edad o a mujeres
embarazadas?
¿Por qué olvida usted que el nascituro en el vientre
de la madre es un ser humano, y por eso mismo ya es persona, según la
Convención Americana de Derechos Humanos?[20]
6. LA DES-JUDICIALIZACION DEL ABORTO. Usted pretende que la práctica del aborto en
nuestro país se efectivice «sin ninguna autorización judicial previa?
Usted no lo van a creer, ¿pero sabe quién ha formulado una propuesta idéntica a
la suya? El “camarada progresista” John Davison Rockefeller III, en su
“revolucionaria obra trotzkista” Population and the American Future: «La
mayoría de la Comisión CREE que las mujeres deben ser libres para
determinar su propia fertilidad, que la cuestión del aborto debe ser dejada al
arbitrio de la conciencia de la individuo afectada, en consulta con su médico,
y que los Estados debe ser animados a sancionar estatutos legales afirmativos,
para crear un marco positivo para la práctica del aborto a petición»[21].
En definitiva, bien podría explicar usted por qué,
si por un lado reivindica el indigenismo latinoamericana, la resistencia
popular contra el neoliberalismo, el progresismo democrático, los nuevos
líderes “izquierdistas” latinoamericanos, por otro lado propone imponer
criterios jurídicos, ideológicos y culturales elaborados y diseñados por la
oligarquía más feraz y genocida que ha conocido la historia de la humanidad.
Bien podría explicar usted por qué, si repudia el Consenso de Washington, el
neoliberalismo de los ´90 y la globalización, no duda en difundir y promover la
ideología genocida de la oligarquía angloamericana, dueña de la globalización.
No creo estar errado afirmar que si los
hispanoamericanos queremos ser libres de toda dominación extranjera, mal pueden
usted pretender unir la ideología gorila y reaccionaria de la oligarquía
imperialista angloamericana con la dignificación y liberación de nuestros
pueblos. ¿CÓMO PRETENDE QUE NUESTRO PAÍS SEA LIBRE CON LAS BANDERAS DE DAVID
ROCKEFELLER Y SU FAMILIA? ¿O es que de ahora en más usted va a impulsar la
consigna «ABORTO y ROCKEFELLER UN SOLO CORAZÓN»?
En caso de persistir en esta actitud de seguir
promoviendo los criterios y desvalores del proyecto antinatalista del clan
Rockefeller, me permito preguntarle: ¿por qué usted y sus colegas que acompañan
el plan Rockefeller de penar con la muerte a los niños por nacer no piden a la
Rockefeller Foundation o al Population Council que se haga cargo de abonarles
sus dietas como legisladores, ya que difunden su ideario y su ideología
antinatalista?
La saludo atte., y quedo a su disposición
[1] John
Davison Rockefeller III, The Second American Revolution, New York,
Harper & Row Publishes, p. 64.
[2] Rockefeller Commission Report, Population
and the American Future, Chapter 11.
[3] Rockefeller Commission Report, Ibidem,
Chapter 1.
[4] Ibidem.
[5] Henry Kissinger, Memorando 200/74.
Implicancias del crecimiento poblacional mundial para la seguridad de Estados
Unidos y sus intereses de ultramar, del 24 de abril de 1974; Gerald Ford, Decisión
de Seguridad Nacional. Memorando 314/75, del 26 de noviembre de 1975.
[6] Rockefeller Commission Report, op.
cit., Chapter 11: “The majority of the Commission believes that women
should be free to determine their own fertility, that the matter of abortion
should be left to the conscience of the individual concerned, in consultation
with her physician, and that states should be encouraged to enact affirmative
statutes creating a clear and positive framework for the practice of abortion
on request”.
[7] Rockefeller Commission Report, Ibidem.
[8] John Locke, Segundo ensayo sobre el
gobierno civil, Capítulo 3: «Del estado de guerra».
[9] John Davison Rockefeller III, Statement on
Population from World Leaders, New York, 1966.
[10] John Locke, op. cit., Capítulo 2: «Del
estado de naturaleza».
[11] Conferencia Internacional sobre Población y
Desarrollo, Plataforma de Acción, Capítulo 7. § A., El Cairo 1994.
[12] «David Rockefeller en la ONU», en la cena del
Embajador de Estados Unidos en Naciones Unidas, realizada por el Business
Council for the United Nations, ver en http://www.youtube.com/watch? v=HFT5x9_MzdY
[13] Rockefeller Commission Report, op. cit.,
Chapter 11.
[14] Rockefeller Commission Report, Ibidem.,
Chapter 11.
[15] Tessa Chelouche, «Doctors,
Pregnancy, Childbirth and Abortion during the Third Reich», en IMAJ, Vol. 9,
March 2007.
[16] Adolf Hitler, Kart Brandt and Martin
Borman, Statement on 1942, en Leon Poliakov, Harvest of Hate: The Nazi
Program for the Destruction of the Jews in Europe, New York, Syracuse 1954,
pp. 272-274.
[17] «Harrison
Tweed», en http://en.wikipedia.org/wiki/ Harrison_Tweed
[18] Gary Allen, The Rockefeller File,
Nueva York, 1976, Chapter Five.
[19] American Law Institute, Model Penal
Code, Section 203.3. Abortion, en http://hometown.aol.com/ abtrbng/mpca.htm
[20] Convención Americana de Derechos Humanos,
Artículos 1 a 4.
[21] Rockefeller Commission Report, op. cit..,
Chapter 11.
