El cerco judicial empuja a CFK a ser el centro de la campaña electoral
Dos hechos inquietantes marcaron el cierre de la semana. El primero:
la nueva emisión de BONAR 24 sólo recibió ofertas de suscripción por US$
286 millones, sobre un total autorizado de US$ 3.000 millones. El
Gobierno había incluido en la operación de canje de BODEN 2015 la opción
de suscripción de nuevo título para obtener nuevo financiamiento en
dólares, que alivie la situación del año próximo. El segundo, en la
audiencia que tuvo lugar ayer en el juzgado de Las Vegas a cargo del
juez Cam Ferenback, los representantes de los fondos buitres dijeron que
si es necesario presentarán nuevas evidencias sobre la ruta del dinero
K.
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Los abogados del fondo que encabeza Paul Singer señalaron que “hemos
pedido información a 20 bancos de Nueva York y estamos haciendo una
investigación en las Islas Seychelles”. En síntesis, que Axel Kicillof
llegará al 1 de enero, fecha en la que caduca la aplicación de la
cláusula Rufo, en condiciones de marcada debilidad para sentarse de
vuelta en Nueva York a negociar con los holdouts, si es que el gobierno no opta por postergar sine die
las negociaciones. De ser así, el frente externo promete hegemonizar
todo el verano porque el juez Thomas Griesa podría verse obligado a
dictar medidas sancionatorias al mismo tiempo que las futuras
revelaciones sobre la ruta del dinero K no sólo activarían la justicia
de USA sino la incipiente reacción de la justicia federal local, donde
ya empezó, con una presentación de los abogados de Romina Mercado, la
operación para desplazar al juez Claudio Bonadío de la causa de Hotesur.
Ayer, en su discurso en el acto de celebración del aniversario del
gobierno, la presidente volvió a tomar distancia de cualquier
negociación con los holdouts, aparte de arremeter contra la
justicia. La percepción de que la jefa de Estado está en el centro de un
cerco judicial que se va estrechando día a día está cambiando la forma
de pensar la estrategia electoral por parte del cristinismo. Hasta antes
de que se desatara el brote de independencia judicial que está
produciendo la activación de numerosas causas por corrupción, el núcleo
duro de Olivos no sentía que lo que está en juego es su libertad y su
patrimonio, lo que ahora se empieza a plantear claramente. En un acto
reflejo prácticamente automático, la reacción del poder acorralado se
concentra en buscar reaseguros. La reforma del Código Procesal Penal
para concentrar poder en la Procuradora General Alejandra Gils Carbó es
una reacción importante. La otra es la activación del proyecto de ley
para elegir representantes al Parlasur. De máxima, Máximo Kirchner,
Andrés Larroque y Eduardo “Wado” de Pedro apuntan a que CFK encabece la
boleta para el Parlasur y que Daniel Scioli esté flanqueado por Kicillof
como candidato a presidente. El principal damnificado si se cristiniza
la campaña electoral será Daniel Scioli, que para intentar ganar en
primera vuelta necesita justamente lo contrario: es decir, que Cristina y
su equipo bajen el perfil y le cedan el protagonismo a la ola naranja.
Una reunión que se produjo la semana pasada refleja cuál es la situación
en la que se encuentra la dirigencia del PJ. Un enviado de José Manuel
de la Sota se reunió con Scioli para plantearle lo siguiente: con
Cristina en la boleta para el Parlasur y un vice ultra-k, Scioli
difícilmente pasaría del 30%, quedando obligado a dar batalla en una
segunda vuelta, en la cual Sergio Massa o Mauricio Macri lo derrotarían
tal vez ampliamente. Siguiendo este razonamiento, el delasotismo le
propondría al gobernador que estudie dar un giro a último momento. Es
decir, que piense en una fórmula con De La Sota como vice que competiría
con un candidato cristinista (¿Florencio Randazzo?) y con Massa. Aun
sin ganar, según esta hipótesis, Scioli podría así quedar en carrera
para el 2019, mientras que su derrota junto a la presidente y Kicillof
sería su final político.
Scioli, que ayer fue criticado elípticamente por su jefa, que aludió a
los que hacen política usando colores, seguirá sin duda inmutable. En
este panorama que tiende a oscurecerse, para muchos gobernadores del PJ
hay una buena noticia: la profundización de las alianzas provinciales
entre sectores de la UCR y partidos provinciales con Macri y con Massa
-separadamente- puede llevar a un resultado favorable a la continuidad
del PJ en las gobernaciones. Es que la oposición quedaría dividida en
dos bloques: los aliados de Macri y de Massa, facilitando esto que el PJ
retenga el poder.
Dramas opositores
La lógica política indica que la creciente tendencia de CFK a ser
candidata al Parlasur y asumir la voz cantante de la campaña electoral
sería un verdadero regalo del cielo para Macri, Massa y UNEN. Pero
distintas razones hacen que esto no se esté reflejando en los hechos. Es
que cada uno tiene sus propios dilemas. El problema central de Massa se
llama financiamiento. Varios de los principales grupos económicos ya le
hicieron saber que sus aportes de campaña serán modestos, sobre todo
porque Ricardo Echegaray y José Sbatella siguen muy de cerca cualquier
desembolso empresario en política, dispuestos a accionar contra las
empresas por evasión y lavado. Macri, por su parte, no sufre problemas
de chequera, pero se enfrenta al fracaso del PRO en Buenos Aires, donde
está el 38% de los votos, y hasta su primo Jorge Macri, según una
encuesta, corre el riesgo de perder la intendencia de Vicente López a
manos del renovador Adrián Pérez. Para UNEN, en cambio, sus problemas
son más complejos, ya que la suspensión del acto previsto para la
presentación de su programa de gobierno con la presencia de todos sus
precandidatos presidenciales indica el grado de deterioro de las
relaciones internas en su cúpula.

