LA FABRICANTE DE HUMO
Parches & maquillaje
¿Algo ha cambiado?
Nada. Pero Cristina Fernández de Kirchner luce mejor:
remiendos por aquí, parches para allá. Y va tirando... Del lado de
enfrente, nada. Todos le dejan hacer, y ella sigue. ¿Qué suma de nuevo
Axel Kicillof? ¿Acaso alguien cree que puede cambiar el escenario sus
anuncios 'inflados' sobre bonos que nadie quiere? No. ¿Se ha
interrumpido el ¿fin de ciclo'? No. Pero cuando no hay petardos, lucen
hasta las fosforitos... Es lo que hay y si no le guste, no hay a quien
protestar.
Cristina, una especialista en fabricar humo. Y sigue liderando ese
negocio. Sus rivales no producen ni siquiera humo...
por CLAUDIO M. CHIARUTTINI
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sin Saco y Sin Corbata).
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Otra vez Cristina
Fernández volvió a demostrar que es mejor “tiempista” que todas las
corporaciones, sindicatos y políticos opositores y que retiene una
capacidad para controlar la agenda, sumar poder y construir identidad
como nadie en el escenario político argentino. Sin embargo, al mismo
tiempo, también queda desnuda su creciente permeabilidad a las presiones
y la dificultad para poder mantener sus alianzas con grupos
minoritarios que le facilitaron al kirchnerismo estos 11 años de
Gobierno.
Dos fueron las movidas que mostraron el “tiempismo” y capacidad de
desarticulación de la oposición que tiene la Presidente de la Nación.
Por un lado, el anuncio de la desgravación del aguinaldo para los
sueldos mayores a $35.000 y, en segundo lugar, el canje, recompra y
colocación de deuda que presentó el Ministro de Economía, Axel Kicillof.
Cristina Fernández esperó que Hugo Moyano y Luis Barrionuevo pusieran
fecha al paro general para anunciar la eliminación de Ganancias del
aguinaldo de Diciembre, pese a que la decisión ya había sido tomado hace
varias semanas. La idea fue dejar mal parada a la CGT opositora, algo
que logró, al tiempo que posicionó a sindicalistas amigos como Gerardo
Martínez (Construcción) y al metalúrgico, Antonio Caló, que apostaron
públicamente a un cambio de opinión de la Mandataria.
En el moyanismo hacen una lectura diferente: cree que el anuncio de paro
obligó a Cristina Fernández a cambiar de opinión. Algo de razón tiene.
La Casa Rosada se sorprendió cuando los 22 gremios del transporte
amenazaron con paros en Navidad y Año Nuevo. “No podemos darnos ese
lujo”, dijeron cerca de la Presidente de la Nación, en especial, cuando
se espera que los viernes 26 de Diciembre y 2 de Enero se declaren
“feriados puentes”.
“Si la gente no puede moverse, estamos en la lona”, reconocieron. Fue un
límite que le impuso el moyanismo, sin Hugo Moyano.
Tampoco fue casual que se eligiera la 20ª Conferencia Industrial para
realizar el anuncio. La Casa Rosada venía recomendando a los gremios que
exigieran de los empresarios un bonus o pago compensatorio por la
pérdida de ingresos de bolsillo que generaba la medida fiscal, lo que
sacaba el conflicto de la calle y lo trasladaba a las plantas. “Nos
salvamos”, afirmaron.
Así, en forma muy sencilla, la Presidente de la Nación dejó sin banderas
de reclamos al sindicalismo opositor, cumplió con su promesa a los
gremialistas kirchneristas de que estudiaría el tema, inyectó dinero
adicional al consumo de fin de año y eliminó un tema de queja en los
trabajadores con altos sueldos y gran capacidad de daño si llegan a
tomar medidas de fuerza, como petroleros, camioneros y bancarios.
Además, de esta forma, Cristina Fernández descolocó al moyanismo, no se
dejó extorsionar, frenó los intentos de reunificación de las dos CGT
(ahora, Antonio Caló no quiere ningún acuerdo con Hugo Moyano diciendo
“negociando, se consigue todo”), alivió la presión sobre los empresarios
e industriales y benefició a casi 785.000 trabajadores que
incrementarán, por ahora, sus ingresos de bolsillo. Toda ganancia para
el Gobierno, dado que no se recordará la tensión previa y se gozarán los
beneficios.
Además, en la Casa Rosada tomaron el anuncio como una nueva demostración
de fuerza de la Presidente de la Nación, dado que la medida se presentó
cuando quisieron, como esperaban, en el ámbito que eligieron y con los
interlocutores que prefirieron. Es más, no hicieron partícipes a los
sindicalistas del anuncio para que no reciban un miligramo del beneficio
que tuvo la medida en imagen positiva, empatía y prestigio.
El segundo golpe de efecto fue la triple operación (recompra, canje y
emisión de deuda) que anunció el ministro de Economía, Axel Kicillof. El
mercado esperaba otra colocación de deuda antes de fin de año, pero no
una ingeniería tan compleja que, si sale bien, puede despejar el
horizonte financiero para el resto de lo que queda de mandato de
Cristina Fernández.
Es cierto que la emisión de deuda puede ser un fracaso, que nadie acepte
el canje y, menos, la recompra de bonos. Pero con el aporte del Anses,
los bancos y las aseguradoras, que rápidamente fueron llamadas para que
adhieran en forma “voluntaria” a las tres opciones, en el Palacio de
Hacienda creen que tienen asegurado la mitad del cupo fijado, justo lo
que esperaban cuando diseñaron toda la operación.
Otra vez el “tiempismo” fue óptimo, dado que se lanzó justo cuando
comienza el “rally” de fin de año en los mercados, es decir, cuando se
realizan fuertes cambios de posiciones para realizar ganancias o
pérdidas y tomar posiciones para el nuevo año o, en el caso particular
de la Argentina, para esperar al futuro Presidente de la Nación.
Economistas críticos, que hasta hace una semana consideraban que el
escenario de las reservas para el Banco Central era preocupante y
dudaban de que la Argentina pudiera intentar emitir deuda en los
mercados de deuda por el default, apoyaron cálidamente y masivamenteel
anuncio.
En forma paralela, el Gobierno avanza en las medidas necesarias para
hacer un tránsito hacia la salida del poder en forma despejada y en
consolidar las batallas que tiene con sus enemigos tradicionales. Por
ejemplo, en el Senado aprobaron el adelantamiento de la puesta en
vigencia del Código Civil y Penal Unificado, de 2016 a Agosto del año
que viene; y se convirtió en Ley el Código Procesal Penal que otorga una
discrecionalidad en la Justicia como nunca antes tuvo un Presidente de
la Nación.
En el Congreso, pese a los problemas que tiene para alinear a sus
propios legisladores, avanza la creación de una comisión que investigue
las 4.040 cuentas del HSBC en Suiza, para poder hacer un show mediático,
quizás, durante el verano; otra comisión para investigar a los
empresarios que tuvieron relación con la Dictadura Militar y la
desaparición de trabajadores (un segundo show mediático), la Ley
“Argentina Digital” que enfrenta, directamente, al Grupo Clarín y se
analiza relanzar el Código Penal que redactó Eugenio Zaffaroni.
Cristina Fernández quiere todo aprobado antes del 30/12, pero es muy,
pero muy difícil que el Congreso se reúna después del 19/12; por lo
cual, el verdadero poder que todavía tiene Cristina Fernández en el
Parlamento se conocerá en los próximos 10 días. Después, una vez que
cuente sus logros y fracasos, la Casa Rosada tendrá todo el verano para
tratar de recomponer sus filas entre los legisladores.
Pese a los 11 años de desgaste en el poder, el Gobierno kirchnerista es
el protagonista político que mejor conoce el campo político, a sus
enemigos, socios y a la opinión pública y ajusta sus tiempos con sumo
cuidado. Puede cometer graves errores, como la lucha contra el campo por
la resolución 125 o enfrentar a Sergio Massa el año pasado, pero con
los logros, construye poder y estructura como ningún otro.
Sin embargo, los problemas que existían hace un año, hoy se mantienen,
en muchos casos, aún más profundos. Por ejemplo, al drenaje de divisas
se oculta con el swap chino, el déficit fiscal con emisión monetaria, la
recesión con planes que deberían impulsar, artificialmente, el consumo;
el cepo importador, cuotificando la entrega de dólares; y la lista
continúa.
El oficialismo es “relato”, marketing político, acción política,
“tiempismo” y conocimiento del enemigo; pero no evita que estemos en un
“fin de ciclo”. Pero es una decadencia muy digna, dominando la agenda de
los medios y desconcertando a la oposición. No es poco luego de 11
años.


