La recurrente irresponsabilidad cívica de los argentinos tiene la culpa de mucho de lo que le sucede al país
Aún la clase supuestamente “culta”, los académicos, empresarios, profesionales, periodistas, intelectuales … ¿Quiénes están a salvo de esa culpabilidad …?
¿Quién de estos pre-candidatos está preparado para no sucumbir ante la tentación populista o demagógica?
No se trata de una reprimenda o una reprensión masiva, sino, en todo caso, el pedido de reflexión dirigido a quienes, si son creyentes se olvidaron de la Parábola de los Talentos, y si no lo son, de la mínima responsabilidad que le atañe a cualquier ciudadano para mantener y mejorar su Patria, a favor de ellos mismos, sus familiares y vecinos. Es una obligación elemental que uno puede ver de que manera se ejerce, observando a los países más adelantados y ordenados del mundo. Ejemplos sobran, y hasta los mismos argentinos, cuando son desubicados y vuelven de un viaje a esos lugares, se quejan de que lo que han visto no se pone en práctica aquí. ¿Y quién es el que lo tiene que aplicar sino ellos mismos como ciudadanos …?. Y obviamente también exigirlo al resto de la comunidad.
Hay una cuestión de fondo en todo esto cuando uno se pregunta cuáles serán las razones por las cuales la Argentina no termina de ponerse de pie y enfrentar definitivamente a la corrupción, al delito, al desorden en general, a la permisividad, a las “avivadas”, a los descontroles.
Hay una interesante nota en este mismo Portal, publicada en su Edición número 559, del 26 de Noviembre último, es decir, muy reciente, suscripta por el doctor ELOY SONEYRA, y cuyo título nada más, deja imaginar de qué se trata, y cómo lo trata: “Estamos como estamos por haber seguido a caudillos y no a la Constitución Nacional …”.
La historia de la Argentina está plagada de personajes mesiánicos, esos que consideraron que el apego a la ley, en especial a la Constitución, era algo aburrido y lento como para ordenar al país. Ellos se sintieron todo-poderosos, la excepción sobre el ciudadano común, y así fue que, con esa convicción, y con el apoyo obtenido de sus iguales –en mentalidad, escasa imaginación y en alta predisposición para arrasar con la Constitución-, pensaron que podían transgredir todo lo que mejores hombres y más sabios, habían descubierto, a través del serio estudio y la comparación también, con los mejores países del mundo. Si nos ponemos a dar nombres, el listado se haría extenso, pero lo que más recordarán nuestros lectores, es el proceso iniciado por JUAN DOMINGO PERÓN, a quien le siguieron muchos más, en calidad de segundones, o con aspiraciones de convertirse ellos mismos en los principales líderes. Si hasta el proceso militar de los años setenta, nacido por la necesidad de defender a la Nación del ataque armado diseñado en el exterior y con la ayuda de traidores locales, también tuvo sus “mesiánicos”. ¿Quién no recuerda a LEOPOLDO FORTUNATO GALTIERI o a EMILIO EDUARDO MASSERA?.
La Argentina da para todo, de tan grande y generosa, y allí tenemos las consecuencias luego. Hay muchos demagogos y populistas, es algo que está como enraizado en la cultura de este pueblo. Obviamente no es un caso único, con sólo mirar la región, desde hace años o ahora mismo, se encontrarán copias del peronismo cuando este fue copia también, de otras realidades extranjeras, equivocadas y de triste recuerdo.
Además, no hay que hablar de todo esto sólo a nivel nacional. ¿Quién no conoce tristes experiencias actuales de caudillismo en las provincias argentinas?.
Se sabe que estos defectos se pueden curar con educación, pero precisamente de ello también se ocupan los mesiánicos, de impedirla para que los pueblos sigan en la mayor ignorancia y también en la más profunda pobreza, de modo de, como sucede en la actualidad en la Argentina, y de modo ampliamente visible –sólo no vería esto quien no lo quiera hacer-, los menos probos y decentes, son los que con gran picardía se han apoderado de un enorme electorado al que mantienen cautivo.
No hace falta explicar mucho más, acerca de lo que aquí se habla. Es todo fácil de entender y de comprobar, hasta visualmente, de lo tosco, burdo y grosero que resulta.
No obstante, ante las circunstancias descriptas, y por más razonables que pudiesen sonar estos conceptos, queda algo sin resolver, o al menos sin una respuesta para lo inmediato: ¿Qué hacer y cómo se deberá actuar?.
Muchas notas aparecidas en este Portal, a modo de comentarios propios, o fruto de entrevistas a reconocidas figuras, aportan datos al efecto. También lo hacen otros acreditados Medios, pero pareciera que las estrategias posibles chocan con la pereza de la gente, la desidia, la falta de voluntad, la comodidad y el abandono, todo lo cual lleva, día a día, a un panorama más triste e incierto todavía.
No obstante, no habrá que perder las esperanzas, pero hay que trabajar para acercar los tiempos de los resultados positivos …
Y para finalizar hoy, la transcripción de un valioso mensaje:
De Pío XII, sobre “pueblo y masa”.
“Pueblo y multitud amorfa, o como se suele decir, masa, son dos conceptos diferentes. El pueblo vive y se mueve con vida propia; la masa es de suyo inerte, y no puede moverse sino por la acción de un agente externo. El pueblo vive de la plenitud de la vida de los hombres que lo componen, cada uno de los cuales “ en su propio lugar y a su propio modo “ es una persona consciente de sus propias responsabilidades y de sus propias convicciones. La masa, por el contrario, espera una influencia externa, juguete fácil en las manos de quien quiera que juegue con sus instintos o impresiones, presta a seguir, según el turno, hoy esta y mañana aquella bandera. De la exuberancia de la vida de un verdadero pueblo, la vida se difunde abundante y rica, en el Estado y en todos sus órganos, infundiendo en ellos con vigor incesantemente renovado, la conciencia de la propia responsabilidad y el verdadero sentido del bien común”. (Radiomensaje de Navidad de 1944)
Carlos Cabana Cal
Enfoques Positivos
10 de Diciembre de 2014
Fuente: Enfoques Positivos
La historia de la Argentina está plagada de personajes mesiánicos, esos que consideraron que el apego a la ley, en especial a la Constitución, era algo aburrido y lento como para ordenar al país. Ellos se sintieron todo-poderosos, la excepción sobre el ciudadano común, y así fue que, con esa convicción, y con el apoyo obtenido de sus iguales –en mentalidad, escasa imaginación y en alta predisposición para arrasar con la Constitución-, pensaron que podían transgredir todo lo que mejores hombres y más sabios, habían descubierto, a través del serio estudio y la comparación también, con los mejores países del mundo. Si nos ponemos a dar nombres, el listado se haría extenso, pero lo que más recordarán nuestros lectores, es el proceso iniciado por JUAN DOMINGO PERÓN, a quien le siguieron muchos más, en calidad de segundones, o con aspiraciones de convertirse ellos mismos en los principales líderes. Si hasta el proceso militar de los años setenta, nacido por la necesidad de defender a la Nación del ataque armado diseñado en el exterior y con la ayuda de traidores locales, también tuvo sus “mesiánicos”. ¿Quién no recuerda a LEOPOLDO FORTUNATO GALTIERI o a EMILIO EDUARDO MASSERA?.
La Argentina da para todo, de tan grande y generosa, y allí tenemos las consecuencias luego. Hay muchos demagogos y populistas, es algo que está como enraizado en la cultura de este pueblo. Obviamente no es un caso único, con sólo mirar la región, desde hace años o ahora mismo, se encontrarán copias del peronismo cuando este fue copia también, de otras realidades extranjeras, equivocadas y de triste recuerdo.
Además, no hay que hablar de todo esto sólo a nivel nacional. ¿Quién no conoce tristes experiencias actuales de caudillismo en las provincias argentinas?.
Se sabe que estos defectos se pueden curar con educación, pero precisamente de ello también se ocupan los mesiánicos, de impedirla para que los pueblos sigan en la mayor ignorancia y también en la más profunda pobreza, de modo de, como sucede en la actualidad en la Argentina, y de modo ampliamente visible –sólo no vería esto quien no lo quiera hacer-, los menos probos y decentes, son los que con gran picardía se han apoderado de un enorme electorado al que mantienen cautivo.
No hace falta explicar mucho más, acerca de lo que aquí se habla. Es todo fácil de entender y de comprobar, hasta visualmente, de lo tosco, burdo y grosero que resulta.
No obstante, ante las circunstancias descriptas, y por más razonables que pudiesen sonar estos conceptos, queda algo sin resolver, o al menos sin una respuesta para lo inmediato: ¿Qué hacer y cómo se deberá actuar?.
Muchas notas aparecidas en este Portal, a modo de comentarios propios, o fruto de entrevistas a reconocidas figuras, aportan datos al efecto. También lo hacen otros acreditados Medios, pero pareciera que las estrategias posibles chocan con la pereza de la gente, la desidia, la falta de voluntad, la comodidad y el abandono, todo lo cual lleva, día a día, a un panorama más triste e incierto todavía.
No obstante, no habrá que perder las esperanzas, pero hay que trabajar para acercar los tiempos de los resultados positivos …
Y para finalizar hoy, la transcripción de un valioso mensaje:
De Pío XII, sobre “pueblo y masa”.
“Pueblo y multitud amorfa, o como se suele decir, masa, son dos conceptos diferentes. El pueblo vive y se mueve con vida propia; la masa es de suyo inerte, y no puede moverse sino por la acción de un agente externo. El pueblo vive de la plenitud de la vida de los hombres que lo componen, cada uno de los cuales “ en su propio lugar y a su propio modo “ es una persona consciente de sus propias responsabilidades y de sus propias convicciones. La masa, por el contrario, espera una influencia externa, juguete fácil en las manos de quien quiera que juegue con sus instintos o impresiones, presta a seguir, según el turno, hoy esta y mañana aquella bandera. De la exuberancia de la vida de un verdadero pueblo, la vida se difunde abundante y rica, en el Estado y en todos sus órganos, infundiendo en ellos con vigor incesantemente renovado, la conciencia de la propia responsabilidad y el verdadero sentido del bien común”. (Radiomensaje de Navidad de 1944)
Carlos Cabana Cal
Enfoques Positivos
10 de Diciembre de 2014
Fuente: Enfoques Positivos


