El País usa una encuesta a 1.200 personas para pedir al PP que traicione a 10 millones
“El 80% rechaza la ‘ley Gallardón’”.
Con este titular El País publica ha publicado una encuesta cuyo fin es
presionar al gobierno para que traicione su promesa electoral en
relación al aborto: “reforzar la protección del derecho a la vida” (ver programa del PP, página 108). El uso de encuestas para torcer la voluntad de las urnas en este caso ya roza lo esperpéntico.
El País: los fetos humanos no son humanos, pero los huevos de tortuga sí son tortugas
El País tacha el aborto de ‘barbarie’ y ‘asesinato’, pero sólo si se mata a niñas
El País tacha de ‘desagradable’ la verdad del aborto y habla de ‘supuestos fetos’
Y es que si vamos a la página de datos de la encuesta nos encontramos con una sorpresa: el universo de la encuesta es de 1.200 personas. Es decir, que El
País usa una encuesta a 1.200 personas para intentar que el gobierno
traicione una promesa apoyada en las urnas por 10.866.566 votantes,
el 44,63% de los votos emitidos en las Elecciones Generales de 2011: el
mayor respaldo electoral obtenido por un partido político en España
desde las Elecciones Generales de 1982, casi 30 años antes. No puedo
evitar acordarme de lo que dijo Bibiana Aído en noviembre de 2009, en un demagógico intento de defender su ley del aborto: “En este país no se legisla desde los púlpitos”. Parafraseando a la nefasta exministra, parece que El País pretende que en España se legisle desde su redacción y según lo que digan sus dictados ideológicos, incluso cuando atentan contra el derecho a vivir de los más inocentes e indefensos.
Unas preguntas ‘cocinadas’ al gusto del lobby abortista
Pero lo más grotesco de todo es que en esta encuesta El País
se ha valido de una serie de preguntas hechas en clave abortista: ni una
sola aborda la humanidad del niño por nacer, ni sus derechos humanos.
Tampoco ha querido preguntar a los encuestados por la falta de ayudas a
las mujeres embarazadas, o si creen que éstas conciben a seres no
humanos, tesis anticientífica que sostiene ese periódico. Por no preguntar, El País tampoco ha querido saber si los encuestados consideran que el mandato de la ONU contra el aborto eugenésico
ha de ser desobedecido por el gobierno español a fin de permitir matar a
los discapacitados antes de que nazcan, bajo la aberrante premisa de
que tener el síndrome de Down, por ejemplo, le hace a uno menos digno de
vivir que a los demás seres humanos. Ni siquiera ha querido preguntar
si, igual que El País, los encuestados consideran el aborto un asesinato pero sólo cuando se aborta a una niña. La
encuesta de El País tiene credibilidad propia de un periódico que ha
hecho de la manipulación con fines ideológicos su razón de ser: ninguna.
El País se lamentó del apoyo en encuestas de EEUU a la pena de muerte
Cabe preguntarse, por lo demás, con qué cara se apela a la opinión pública para reclamar que se violen derechos humanos,
en este caso los de los miembros más débiles e indefensos de nuestra
sociedad, como son los niños por nacer. En un claro contraste respecto
de lo que pretende con el aborto, en 2001 El País informaba con preocupación del apoyo mayoritario a la pena de muerte en EEUU. Igual que en el caso del aborto, El País identificaba a la Iglesia Católica como la principal abanderada de los derechos humanos en esa cuestión:
“Las protestas de grupos pro derechos humanos y líderes católicos del
país han comenzado a sonar más fuerte con el cambio de actitud que
reflejan las encuestas. En 1999 la conferencia episcopal católica de
Estados Unidos pidió que se aboliera la pena de muerte, y el entonces
gobernador de Misuri, Mel Carnahan, conmutó el castigo a un convicto
tras recibir un ruego de clemencia del papa Juan Pablo II.” Curiosamente, el diario de PRISA no dedicaba entonces ninguno de las habituales descalificaciones -retrógrada, ultraconservadora, reaccionaria,
etc.- con que suele apostillar esa defensa de los derechos humanos
cuando los reos no son criminales condenados por un tribunal, sino niños
y niñas por nacer, absolutamente inocentes de todo mal y sin capacidad
alguna para defenderse.
