Burke asesta golpe mortal a Kasper
No es católico traicionar la Fe con la práctica
Saben nuestros lectores que el Cardenal Burke estuvo en Viena donde
debía celebrar dos Misas según el Modo Extraordinario del Rito Romano,
una de las cuales no pudo llevar a la práctica como ya informamos en este blog.
En el contexto de esa visita realizó importantísimas declaraciones que,
en boca de tan alto cardenal, son un bálsamo para nuestras almas,
sumidas en la desolación que provoca la conducta de quien sede en la
Sede Romana.
Estas son las noticias que trae Gloria TV, en nuestra traducción:
El pasado 4 de Noviembre, el cardenal Raymond Leo Burke ha presentado en Viena, durante una reunión organizada por Una Voce Austria, la edición alemana del libro "Permaneciendo en la Verdad de Cristo", que recoge artículos de 5 cardenales.
Durante su presentación, el cardenal Burke explicó que el libro es una respuesta a la idea del cardenal Walter Kasper, quien ha "argumentado a favor de un cambio en lo que ha sido la enseñanza y la práctica constante de la Iglesia",
con respecto al matrimonio. Kasper, dijo Burke, llamó al diálogo, y los
cinco cardenales respondieron con la presentación de estudios bien
fundados.
En el Sínodo de la Familia el cardenal Burke vió "el olvido casi completo del Magisterio": Fue
como si la Iglesia hubiera tratado y enseñado por primera vez acerca
del matrimonio, cuando en realidad tiene, tanto en su doctrina como en
su disciplina, una de las más ricas apreciaciones del matrimonio que se
puedan encontrar".
En ese contexto el cardenal mencionó la Familiaris Consortio" de Juan Pablo II, la "Humanæ Vitæ" de Pablo VI, y la "Casti Connubii" de Pío XI.
Burke recordó a su audiencia que la Iglesia tiene dos mil años de tradición: "Hoy actuamos como si estuviéramos creando la Iglesia de la nada".
La Relacio Post Diseptationem del Sínodo es para Burke "uno de los documentos más lamentables que jamás habría podido imaginar viniera de la Iglesia: Muchos
de nosotros nos horrorizamos con la idea expuesta en este documento,
por la cual, de alguna manera, podría haber elementos buenos en actos
mortalmente pecaminosos. Esto es imposible".
Además, el cardenal Burke criticó la ruptura entre la doctrina y la praxis: "Una
de las ideas más insidiosas en la presentación del cardenal Kasper y en
las discusiones del Sínodo, es que: 'Sí, confirmamos la doctrina de la
Iglesia con relación a la indisolubilidad del matrimonio'. Incluso
diciendo: '¿Quién podría cuestionar la doctrina de la indisolubilidad
del matrimonio?. Estamos hablando sobre una cuestión de disciplina'. En
otras palabras: El matrimonio es indisoluble, creemos en esto. Pero, en
ciertos casos, cuando una persona está casada delante de Dios pero el
matrimonio, por una razón o por otra, ha fallado (sin comentario alguno
acerca de quién tiene la culpa), y esta persona ha intentado, a
sabiendas y voluntariamente, otro "matrimonio" y vive con alguien que no
es su legítimo cónyuge... En alguno de estos casos, podemos levantar la
indisolubilidad del matrimonio, y admitir a esas personas al sacramento
de la Confesión y de la santa Comunión.
Esta idea, resaltó el cardenal Burke, "es una negación de la
indisolubilidad del matrimonio: cuando uno confiesa un pecado, debe
tener el firme propósito de enmendarse, de otro modo no se confiesa
válidamente. ¿Cómo puede una persona que está viviendo en una unión
adulterina confesar esto, cuando tiene la intención de permanecer en esa
situación? Estos son hechos incuestionables".
El cardenal se explicó muy claramente: "La disciplina de la Iglesia nunca puede ser infiel a la doctrina".
"Cualquier tipo de discusión que intente decir que la Iglesia puede
mantener su enseñanza sobre la indisolubilidad del matrimonio y, al
mismo tiempo, negar esta verdad en la práctica, simplemente no es
católica, no funciona. No es aceptable".
El cardenal Burke menciono uno de los caballitos de batalla del Sínodo: "La cultura ha cambiado tan radicalmente, que no podemos enseñar como lo hicimos en el pasado". Esto es para él, "perder la esperanza y la fe en Jesucristo".
Primero como sacerdote y luego como obispo, y de acuerdo a sus propias
palabras, Burke ha conocido muchas parejas que viven en la verdad del
matrimonio, aún en contra de la cultura reinante en una sociedad muy
secularizada. "Pero esto es completamente olvidado. Si, la cultura
está muy corrompida. Nadie lo niega. Pero nosotros no debemos correr
detrás de esta realidad, sino darle a la cultura lo que puede salvarla".

