GUERRA SANTA CONTRA ROMA
La
destrucción de Roma es un tópico frecuente en la iconografía y en el
imaginario moderno. Esta es una foto-anuncio de una película actual
sobre el mismo tema
[Como saben los que está familiarizados con las profecías católicas,
la destrucción de Roma es un lugar común de algunas de ellas. Por no
hablar del Apocalipsis del que muchos extraen lo mismo a partir de Ia
anunciada caída de Babilonia, o de la caída de la ramera que levanta la
copa del vino de la fornicación con los reyes de la tierra, que si bien
protestantes y otros muchos errados y cegados por el odio
equivocadamente aplican a la Iglesia Caólica, no es aventurada su
aplicación al cuerpo o estructura que eclipsa la Santa Iglesia.
Pues bien de un tiempo a esta parte se suceden noticias que bien
pudieran ser el preámbulo de aquella destrucción por la que lloraron los
que con ella traficaron ( apoc. 14, 17, 18).
La siguiente noticia bien pudiera ser augurio, o por lo menos advertencia, de tan grande destrucción]
Cayó,
Cayó Babilonia, la grande, la que abrevó a todas las naciones con el
vino de su enardecida fornicación»(Ap. 14,8). «Babilonia, nombre
simbólico de Roma, como se ve en los caps. 17 – 18 y en 1 Ped. 5,13.El
nombre de Babilonia simboliza el reino anticristiano, así como el de
Sión o Jerusalén el reino de Dios». (Straubinger)
Este reino de Babilonia perseguirá a la Iglesia remanente que habita en las “cuevas y desiertos” escondida, despreciada y resucida a su mínima expresión.
Scio de San Miguel comenta este versículo: «El segundo ángel anuncia, que está por el suelo aquella soberbia Babilonia que había hecho idolatrar a todas las naciones, moviendo contra sí la cólera de Dios por semejante prostitución y apostasía.»
O sea la falsa caridad ecuménica, su ardor frenético en aunar a los hombres sin distinción de credos ni dogmas, consumando su adulterio.
Este reino de Babilonia perseguirá a la Iglesia remanente que habita en las “cuevas y desiertos” escondida, despreciada y resucida a su mínima expresión.
Scio de San Miguel comenta este versículo: «El segundo ángel anuncia, que está por el suelo aquella soberbia Babilonia que había hecho idolatrar a todas las naciones, moviendo contra sí la cólera de Dios por semejante prostitución y apostasía.»
O sea la falsa caridad ecuménica, su ardor frenético en aunar a los hombres sin distinción de credos ni dogmas, consumando su adulterio.
Las artimañas de Francisco-Bergoglio con los mahometanos no tiene ningún sentido
El Jefe de los mahometanos declara la guerra santa con el fin de destruir Roma
De: Los Padres de Traditio
Abu Bakr al-Baghdadi, jefe del Estado Islámico ha declarado la Yihad contra Francisco-Bergoglio quien hace apenas dos días ha ordenado la “Enseñanza estructurada” en sus Neoseminarios para promover el “diálogo constructivo” con los infieles mahometanos.
El ingenuo Bergoglio ha producido exactamente resultados contrarios. Al -Baghdadi ahora quiere aniquilar a Bergoglio y a su NeoIglesia en una guerra santa contra Roma en represalia por las Cruzadas
Fue justo el 11
de noviembre de 2014, el día en que Bergoglio ordenó que los seminarios
de la Neo-iglesia dieran una “enseñanza estructurada” para promover un
“diálogo constructivo” con los infieles mahometanos “con el fin de tener
una coexistencia pacífica con ellos.” La disposición de Bergoglio ha
producido exactamente los resultados opuestos. Apenas dos días después,
Abu Bakr al-Baghdadi, líder del Estado Islámico, ha declarado la yihad
(guerra santa musulmana) contra Roma.
“Los misiles de
los cruzados no detendrán nuestro avance sobre Roma”, prometió
al-Baghdadi refiriéndose a Roma como la sede desde la cual la Iglesia
católica inspiró las cruzadas para recuperar Tierra Santa de los
infieles mahometanos. [Parte de la información de este comentario fue
aportado por la agencia de noticias italiana ANSA.]
Buenos católicos, las políticas de islamofilia de
Francisco-Bergoglio son ridículas. Él quiere que amemos a ultranza a
los islamistas radicales, ahora que ellos quieren destruir su
Neo-Roma. El Papa Pío XI fue mucho más sensato cuando ordenó todo lo
contrario, y no cruzarse de brazos ante los infieles mahometanos, sino
conducirlos a la Iglesia Católica. Pío XI ordenó la Consagración de la
raza humana al Sagrado Corazón de Jesús y tener cada año la Fiesta de
Nuestro Señor Jesucristo Rey con estas palabras: “Sé el rey de todos los
que todavía están postrados en la oscuridad de la idolatría o del
ISLAMISMO, sino lleva a todos a la luz y al reino de Dios “.


