Monja denunció penalmente a Mons. García
Bergoglio's Boy afecto a la Misericordina
Sabrán nuestros lectores, puesto que ya se ha hablado suficientemente
del caso en este Blog, que Mons. Eduardo Horacio García, Provicario
General de Buenos Aires y ahora designado Obispo de San Justo, es a su
vez Comisario Apostólico de la Sociedad Hijas del Divino Salvador, más conocidas como Hermanas de la Santa Casa de Ejercicios.
Muy temprano, en la mañana del 14 Noviembre de 2008,
el "negro" García, acompañado por una cohorte de cerca de 9 personas
entre las que estaba como notario el P. Alejandro Russo, hoy rector de
la Catedral de Bs As, se presentó sorpresivamente en el convento de
aquellas monjas, y les hizo saber que Roma lo había nombrado en el cargo
que desde entonces ostenta.
Aún sin poder salir de sus sorpresa, la Superiora General, una venerable
anciana que estaba en la casa desde muy temprana edad, escuchó de boca
del "negro", las siguientes y únicas palabras con las cuales se le
informaba de su destitución de hecho: "vos ya no sos nada".
Desde aquel momento, una tras otra las hermanas fueron abandonando el
convento, algunas echadas por el Comisario, como es el caso de Mirna
cuyo testimonio se puede ver en este Blog.
Pero las "preferencias" del taita García se fijaron en una hermana de
votos perpetuos, hermana "R" llamémosle aquí por lo que pudiera pasar,
que era la mano derecha de la Superiora General.
A tal punto la prefirió que, en Junio de 2009 y a su instancia, la
Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de
Vida Apostólica, con la firma del Cardenal Rodé, amigo de Bergoglio,
ordenó su exclaustración por tres años.
Por supuesto que nunca supo "R" de qué se la acusaba, como no sea por
las referencias muy generales que le comunicaron desde Roma para
avisarle de la incoación de un proceso. Por lo tanto no pudo defenderse
como es debido.
Las amarguras sufridas minaron su salud, al punto que sufrió una
afección cardíaca; en vista de la cual se retiró al Colegio San Mauricio
que la Sociedad tiene en González Catán, (cerca de Buenos Aires).
Allí estaba en la mañana del 11 de Diciembre de 2009, cuando la
representante legal del colegio Sra. Estela, la hizo llamar, con una
excusa irrelevante, hacia una de las dependencias del mismo donde la
aguardaría.
Llegada "R" al lugar y abierta que fue la puerta del recinto, pudo observar que Estela no estaba sola: la acompañaban García y el padre Alejandro Russo, en calidad de notario, que habían ido, como después se supo, con la intención de comunicarle el decreto de exclaustración y que debía abandonar la casa en el término de tres días.
Llegada "R" al lugar y abierta que fue la puerta del recinto, pudo observar que Estela no estaba sola: la acompañaban García y el padre Alejandro Russo, en calidad de notario, que habían ido, como después se supo, con la intención de comunicarle el decreto de exclaustración y que debía abandonar la casa en el término de tres días.
Quizá por la sorpresa, o quizá por el amargo recuerdo de los
sufrimientos infligidos por García, lo cierto es que la hermana "R"
salió corriendo del lugar y se dirigió hacia el patio de entrada del
Colegio, mientras era seguida por Estela.
Al llegar observó que el portón de reja estaba cerrado. El portero, al
contestar su requerimiento de que lo abriese, le dijo que Mons. había
ordenado que permaneciera así (secuestro que le llaman).
Quizá porque Estela, que ya había llegado hasta su lado, insistía en que
volviese, o quizá por el desconcierto que tenía, el hecho es que la
monja se subió a las rejas que portaban agudas púas, con la intención de
arrojarse a la calle, cuando Estela la tomó de los hábitos y, tirándola
hacia abajo, le provocó una caída que terminó traumatizando un sector
de su columna vertebral e hiriendo uno se sus muslos.
Luego de lo cual se le permitió el paso, de modo que pudo "R" ir a un
hospital cercano, que certificó las lesiones sufridas, antes de
dirigirse al domicilio de sus familiares.
El 12 de Diciembre la hermana se llegó hasta la Comisaría Distrital Sur
de González Catán, para hacer la correspondiente denuncia penal (1).
El 15 del mismo mes, se presentó ante la Unidad Fiscal Nº 5 del Departamento Judicial de La Matanza, para entregar una "Denuncia penal contra Monseñor García" (2)
El día 16 de Diciembre se emitieron Cédulas de Notificación, que
informaban a los testigos del hecho que debían prestar la respectiva
declaración en una causa por LESIONES.
Previamente, el 14 de Diciembre de 2009, el canonista que defendía a las
hermanas envió una carta a Mons. García en la que se lee lo siguiente:
La hermana... lamentablemente se ve imposibilitada de hacerlo (dejar la casa San Mauricio), en el extremadamente breve plazo indicado de TRES DÍAS, no sólo porque su nota no dice nada de cómo el Instituto dará cumplimiento a lo ordenado por el Supremo Tribunal respecto de su sustento (casa, alimentación y gastos), sino además por las secuelas físicas que le dejó la física y moralmente traumática notificación que Ud. condujo el día 11/12/09. Un párrafo aparte merece la tal notificación. Según lo referido por mi representada, al lamentable "factor sorpresa" con que se pretendió llevarla adelante, siguió un episodio de características que la justicia en lo criminal deberá investigar.
Se preguntarán nuestros lectores qué paso con esta denuncia. Nada... ¿Y con la hermana "R"?. Veamos:
Influyentes personas le dijeron a la monja que se deben evitar los escándalos en la Iglesia, y que una actitud más razonable le granjearía en el futuro el retorno a la vida religiosa, aunque sea en otro Instituto.
Así las cosas, "R" pospuso la ratificación de la denuncia, lo cual paralizó el proceso. Sin embargo, García le prohibió utilizar el hábito que ella tanto amaba. Incluso la intimó por carta documento a que cesara en su insistencia de vestirse como monja.
El tiempo pasó pero las soluciones no llegaron. Lo último que hemos sabido es que en 2013 la hermana "R" volvió al Paraguay, su tierra... Todavía vestía de monja. Cuando la vimos por última vez, vino a nuestra memoria, salvando las distancias, el recuerdo de don Leonardo Castellani, a quien se le pidió que dejara la sotana cuando su expulsión de la Compañía que hoy avergüenza a San Ignacio. Algo que él nunca hizo. Si alguien preguntara por qué decimos ahora lo que pudimos decir antes, le diríamos que la historia de la destrucción causada por Bergoglio en la Santa Casa de Ejercicios bien valdría una novela, para la cual no tenemos ni arte ni tiempo. Pero viene bien recordar este episodio ahora, cuando los curas y parroquianos de San Justo se preparan para probar la misericordia de uno de los más mimados Bergoglio's Boy.
Influyentes personas le dijeron a la monja que se deben evitar los escándalos en la Iglesia, y que una actitud más razonable le granjearía en el futuro el retorno a la vida religiosa, aunque sea en otro Instituto.
Así las cosas, "R" pospuso la ratificación de la denuncia, lo cual paralizó el proceso. Sin embargo, García le prohibió utilizar el hábito que ella tanto amaba. Incluso la intimó por carta documento a que cesara en su insistencia de vestirse como monja.
El tiempo pasó pero las soluciones no llegaron. Lo último que hemos sabido es que en 2013 la hermana "R" volvió al Paraguay, su tierra... Todavía vestía de monja. Cuando la vimos por última vez, vino a nuestra memoria, salvando las distancias, el recuerdo de don Leonardo Castellani, a quien se le pidió que dejara la sotana cuando su expulsión de la Compañía que hoy avergüenza a San Ignacio. Algo que él nunca hizo. Si alguien preguntara por qué decimos ahora lo que pudimos decir antes, le diríamos que la historia de la destrucción causada por Bergoglio en la Santa Casa de Ejercicios bien valdría una novela, para la cual no tenemos ni arte ni tiempo. Pero viene bien recordar este episodio ahora, cuando los curas y parroquianos de San Justo se preparan para probar la misericordia de uno de los más mimados Bergoglio's Boy.
(Las imágenes que siguen se pueden agrandar
haciendo "Clic" sobre ellas)
Denuncia Penal en sede Policial (1)
Denuncia en el Ministerio Fiscal (2)
Cédula citando a los testigos (3)
Constancia de las lesiones sufridas
Certificado Médico donde se ratifican las lesiones





