Dios mío, te ruego que todos los miembros de este régimen reciban lo mismo que ellos dieron
La política de derechos humanos en épocas del Kirchnerismo
Sus huesos van… sus penas
vienen.
Así todo el día, mil veces por el
mismo triste pasillo.
Sus huesos pasaron los ochenta, sus
penas los diez años. Pero en el agujero donde lo han encerrado… eso ahora
importa poco.
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Omar grita sin cansarse de
gritar…está encerrado entre cuatro paredes hace más de diez años. Sus
carceleros le acercan la comida, pero don Aguilera dice no con la cabeza, y con
la voz explica que no comerá hoy aquí, que luego comerá en su casa, que
repartan la comida entre los que no podrán ir a comer a su casa. No sabe que su
casa ya no está… tampoco sabe que sus huesos ni sus penas cruzarán ya las
rejas río arriba.
Don Aguilera grita sin cansarse de
gritar, sus compañeros de encierro no pueden dormir… Aguilera grita y
otro viejo encarcelado junto a él, cansado, le tira con el bastón. Aguilera
grita y no para de gritar, y entre grito y grito dice que está esperando a su
esposa, que ella vendrá hoy en auto, cargará sus cosas, le dará un beso y lo
llevará de vuelta a casa a comer.
No recuerda Aguilera nada de aquél
fatídico día del padre… ni recuerda el vuelco de su esposa después de
aquella última tarde en que se abrazaron, se despidieron con un beso y un hasta
siempre viejo, al cruzar las rejas. El auto desandando la ruta desde el Penal
hacia las penas, el auto que no responde camino a casa, y el vuelco, y el hasta
siempre convertido en hasta nunca… don Aguilera no sabe, por eso espera a
su esposa muerta para que lo pase a buscar y lo lleve de vuelta a su casa.
Don Aguilera y su mente aturdida
esperan la muerte en un Penal de La Pampa.
Grita y no para de gritar… sus
carceleros se han acostumbrado a la injusticia de tener encerrado a un anciano
demente, sus jueces se han acostumbrado a violar los derechos humanos en aras
de una venganza… y nosotros, nos hemos acostumbrado a no poner el grito
en el cielo… sino hasta cuando ya es demasiado tarde.
############################## ######
Omar Aguilera tiene 82 años y es
Policía, pero no lo recuerda
Está preso hace 11 años en un penal
de La Pampa por haber combatido al terrorismo en los años 70
Lo condenaron a 20 años de prisión
pero no lo sabe
Su esposa falleció, volcó con el auto
al volver de una visita al penal el día del padre…
Así viola el Kirchnerismo los
derechos humano en Argentina
Sus huesos van… sus penas
vienen.
Así todo el día, mil veces por el
mismo triste pasillo.
Sus huesos pasaron los ochenta, sus
penas los diez años. Pero en el agujero donde lo han encerrado… eso ahora
importa poco.
Omar grita sin cansarse de
gritar…está encerrado entre cuatro paredes hace más de diez años. Sus
carceleros le acercan la comida, pero don Aguilera dice no con la cabeza, y con
la voz explica que no comerá hoy aquí, que luego comerá en su casa, que
repartan la comida entre los que no podrán ir a comer a su casa. No sabe que su
casa ya no está… tampoco sabe que sus huesos ni sus penas cruzarán ya las
rejas río arriba.
Don Aguilera grita sin cansarse de
gritar, sus compañeros de encierro no pueden dormir… Aguilera grita y
otro viejo encarcelado junto a él, cansado, le tira con el bastón. Aguilera
grita y no para de gritar, y entre grito y grito dice que está esperando a su
esposa, que ella vendrá hoy en auto, cargará sus cosas, le dará un beso y lo
llevará de vuelta a casa a comer.
No recuerda Aguilera nada de aquél
fatídico día del padre… ni recuerda el vuelco de su esposa después de
aquella última tarde en que se abrazaron, se despidieron con un beso y un hasta
siempre viejo, al cruzar las rejas. El auto desandando la ruta desde el Penal
hacia las penas, el auto que no responde camino a casa, y el vuelco, y el hasta
siempre convertido en hasta nunca… don Aguilera no sabe, por eso espera a
su esposa muerta para que lo pase a buscar y lo lleve de vuelta a su casa.
Don Aguilera y su mente aturdida
esperan la muerte en un Penal de La Pampa.
Grita y no para de gritar… sus
carceleros se han acostumbrado a la injusticia de tener encerrado a un anciano
demente, sus jueces se han acostumbrado a violar los derechos humanos en aras
de una venganza… y nosotros, nos hemos acostumbrado a no poner el grito
en el cielo… sino hasta cuando ya es demasiado tarde.
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Omar Aguilera tiene 82 años y es
Policía, pero no lo recuerda
Está preso hace 11 años en un penal
de La Pampa por haber combatido al terrorismo en los años 70
Lo condenaron a 20 años de prisión
pero no lo sabe
Su esposa falleció, volcó con el auto
al volver de una visita al penal el día del padre…
Así viola el Kirchnerismo los
derechos humano en Argentina
Jorge, El Francés
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