En La Cava y Ciudad Evita no creen en los beneficios de los planes sociales
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El trabajo de investigación fue llevado a cabo por MARCOS HILDING
OHLSSON (investigador de la Fundación LIBERTAD y PROGRESO, y concejal de
San Isidro) entre habitantes de “La Cava” y del barrio “22 de Enero” en
Ciudad Evita, La Matanza, arrojando varias conclusiones en torno a la
eficacia de los planes sociales, como por ejemplo que la mayoría
de los encuestados cree que los planes no ayudan a salir de la pobreza,
ni a mejorar la educación ni fomentar el empleo. Además, según
este trabajo, las transferencias condicionadas (planes condicionados a
que los beneficiarios cumplan alguna tarea), pese a imponer requisitos
específicos para ser otorgados, no mejoran las oportunidades de los que
los reciben.
El trabajo de HILDING OHLSSON se basó en los resultados de reuniones
de Focus Group y una encuesta en los 2 barrios del conurbano bonaerense
sobre 600 casos, llevada a cabo por la Consultora PENSAMIENTO LATERAL.
La primera conclusión que arroja el trabajo de investigación afirma que los planes no han logrado mejorar la educación entre los destinatarios encuestados. “Siguen
mal los resultados PISA, no ha aumentado la matrícula y no hay personas
que dejen de recibir los planes por no ir a la escuela. Sólo se
registra si se inscriben una vez por año, no hay seguimiento sobre lo
que pasa después”, acotó el investigador.
Otro dato destacado que arroja el trabajo indica que los planes no han logrado crear empleo genuino. “El
71% de los encuestados considera que lo mejor que puede hacer el
Gobierno por la gente necesitada es darle trabajo. Solamente un 20% de
los beneficiarios ven que mejoran sus posibilidades de conseguir empleo.
El 65% considera que no afectó el desempleo, solamente un 13% considera
que sin planes habría menos desempleo. El 51% de los encuestados con
planes que no tiene empleo, por ejemplo, no estaba buscando trabajo”,
explicó Hilding Ohlsson.
Además, de acuerdo a lo arrojado por el trabajo, los planes
tampoco incentivan el trabajo en blanco, ya que mucha gente tiene miedo
de dejar el plan por un trabajo en blanco, generando dependencia de los
ingresos del Estado.
Otros puntos salientes del trabajo realizado indican:
1) El plan Argentina Trabaja, que busca generar empleo o capacidades, no viene acompañado con capacitaciones ni facilidades para incentivar a emprendedores.
2) Los planes sociales no han impactado en la pobreza. Aunque
el 60% de los beneficiarios de planes considera que mejoró su calidad
de vida, los beneficiarios no ven que los planes sociales sean efectivos
para reducir la pobreza.
3) En 5 años, no se ha logrado reducir la cantidad de beneficiarios, a pesar de que hubo crecimiento económico.
4) Los planes siguen siendo utilizados políticamente. Por ejemplo en los barrios oficialistas hay muchos más planes que en los que no lo son.
5) En Argentina hay una maraña de planes, a nivel nacional,
provincial y municipal, sin base única de beneficiarios, sin
estadísticas claras, sin indicadores, ni control o evaluación. Mientras hay familias que dicen recibir cuatro planes, hay otras en condiciones similares que no reciben nada.
6) Un 67% de las personas que viven en las villas de
emergencia consideran que muchas chicas se quedan embarazadas para
cobrar un plan. En promedio las familias con hijos cobran más planes que
las que no tienen.
Las propuestas
En el capítulo de propuestas, el investigador sugiere siete propuestas para mejorar y hacer más eficiente la política de planes:
1) Armar un organismo independiente, dirigido por académicos y
controlado por la oposición política y organismos independientes, para
medir, evaluar todos los planes sociales y analizar su impacto.
2) Reducir la gran cantidad de programas sociales a 5 o 6, de los 60 que hay, y coordinarlos con provincias y municipios.
3) No dejar que los planes nacionales sean distribuidos por intendentes o por agrupaciones políticas.
4) Buscar programas que apunten a no perdurar en el tiempo, con
incentivos a dejarlos, al ir bajando gradualmente y acompañados con
capacitación.
5) Aplicar programas apuntados a trabajo en blanco, con descuentos impositivos para empresas que contraten a los beneficiarios.
6) En cuanto a educación, que los programas tengan un seguimiento a
lo largo del año y que no solo se revise los anotados una vez por año.
Controlar a los maestros para que no anoten a niños que no asistan a la
escuela.
7) En la salud, no solo pedir vacunación, sino invertir en salas y hospitales de calidad en los barrios más marginales.
“Los problemas no se solucionan al subsidiarlos. Si el objetivo de
los planes es reducir la pobreza, consideramos que se debe reorientar el
enfoque. Hay que ver como logramos que cada vez más personas puedan
desarrollar su capacidad y así aprovechar sus dones y talentos para
generar valor y riqueza para ellos y su comunidad y dejar de depender
del Estado”, explicó HILDING OHLSSON.
“Por eso, si lo que se busca es reducir la pobreza, proponemos
concentrarse en los más necesitados, apoyando programas integrales de
eliminación de la desnutrición infantil, protegiendo el cerebro dentro
del primer año de vida y proveyendo de servicios básicos a los que no
los tienen; promover el acceso a los mercados formales y al derecho a la
propiedad, para que sea más fácil iniciar un emprendimiento o tener una
casa propia; incentivar el empleo; eliminar la inflación; incentivar la
inversión mejorando la calidad institucional del país; promover la
mejora de la educación y promover los microcréditos”, destacó el
economista.
ENFOQUES POSITIVOS invitará a participar de un reportaje al
responsable de este estudio, por las importantes conclusiones que el
mismo ha dejado.
FUENTE: ENFOQUES POSITIVOS

