miércoles, 15 de febrero de 2017

2DA.PARTE- CAP. X-NUEVA YORK BAJO EL "KAHAL" HEBREO-CAP. XI CRITICA DE LOS "DERECHOS HEBREOS"

A partir del LUNES 2 de ENERO de 2017, nos hemos propuesto realizar la  republicación de la obra escrita por Henry Ford "EL JUDIO INTERNACIONAL" con las dos partes que la integran, colgándola al blog en espacios 0,30 a 12.30 horas durante el trancurso de diez dias y continuado con idéntico método  hasta su fin. Aquel industrial norteamericano que fuera el creador de la prestigiosa marca de Automotores Ford, vigente hasta hoy en la materia y de relieve Internacional, incursionó en la cuestión Judía. Desconocemos si sus sucesores continúan hoy en la conducción de esa empresa. Relatos de aquel tiempo, manifiestan que Henry no aceptaba  los préstamos que los ya existentes "Lobby" Judíos pretendían formalizar a sus emprendimiento y aprendió a conocerlos íntegramente. Tanto al parecer fueron los embates de ellos recibidos que acabaron por transformarlo en redactor de toda sus maniobras "usurera", desde cualquier gestión que conducen a modo de advertir los males que pueden introducir permanentemente en el mundo no Hebreo
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2DA.PARTE
CAPITULO X NUEVA YORK BAJO EL "KAHAL" HEBREO
CAPITULO XI CRITICA DE LOS "DERECHOS HEBREOS"
   ¿Existe una organización judaica? ¿Persigue el judaísmo conscientemente un programa, que es por un lado pro-judío y por el otro anti-humano? ¿Como se explica que un núcleo numéricamente inferior pueda ejercer tan decisiva influencia sobre el resto de la humanidad?
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Existen en el campo no-judío ideas poco netas acerca de la coherencia nacional y de las organizaciones ampliamente ramificadas de los hebreos. También acerca de los objetos perseguidos, falta en la mayoría de los casos un conocimiento a fondo. Por lo tanto, será de suma utilidad formarse una idea clara del modo de ser de los hebreos, tomando por guía la mas importante organización que existe en los Estados Unidos. 
Existen logias, corporaciones y círculos judíos, cuyos nombres son del dominio publico, y que parecen corresponder a similares asociaciones existentes entre los no-judíos. Más no conviene conformarse solo con no ignorar su existencia, sino que se necesita saber que dentro y detrás de ellas funciona activamente un centro dominante, con administración y gobierno. Poseen sus disposiciones fuerza de ley y representa su actuación la "expresión" de la voluntad hebrea total. 
Dos de estas organizaciones, interesantes ambas tanto por su misterio como por su poderío, son la " Kehilla neoyorquina " y el " Comité judeo-norteamericano ". Al decir "misterio", nos referimos al hecho de que pese al gran número de sus miembros, y aunque interviene a fondo en muchos asuntos de la vida yanqui, su existencia y su modo de actuar son desconocidos en absoluto por la inmensa mayoría del pueblo norteamericano. Si se hiciera un plebiscito en Nueva York acerca de la Kehilla , uno apenas, de entre cien habitantes respondería diciendo, que "oyó mencionar ese nombre". Resulta, sin embargo, que la K e hilla r e p r e s e n t a el m á s f u e r t e f a c o r p olític o e n t o d a la vida oficial de Nueva York , y que precisamente por ella, se transformo. Cuando excepcionalmente t
se la nombra en la prensa, es solo con frases sumamente vagas, siendo opinión general, si es que se puede hablar de ella, que se trata de una organización hebrea como otra cualquiera. 
Por dos razones la Kehilla neoyorquina es de suma importancia; porque representa no solo un ejemplo patente y completo de la existencia de un "Estado dentro del Estado", sino que también y por medio de su Junta administrativa, forma el 12º distrito del Comité judeo-norteamericano. Este representa, por su parte, el foco de la propaganda pro-judía y anti-norteamericana, respectivamente. Expresado en otros términos, la administración judía en Nueva York forma parte esencial del gobierno judío en los Estados Unidos. 
Empezaron a actuar en una misma época ambas asociaciones. Consta en las actas de la Kehilla , que fué primordial causa de su organización la gran protesta hebrea contra la afirmación del general Bingham, por aquel entonces jefe de Policía de Nueva York, de que la mitad de los delitos cometidos en la ciudad lo eran por israelitas. Severas pesquisas efectuadas por el gobierno acerca de la trata de blancas aportaron material en extremo grave contra los israelitas, irritando enormemente la opinión pública. Los israelitas consideraron necesario hacer frente a los acontecimientos. Efectivamente, poco tiempo después el general Bingham tuvo que renunciar a su cargo, en tanto que una revista muy acreditada, que había iniciado la publicación de los resultados de las pesquisas acerca de la trata de blancas, se vio precisada a interrumpir su aparición. Esto ocurría en 1908. El Comité judío-norteamericano, en cambio, fue fundado en 1906. 
La voz "Kehilla" es idéntico a "Kahal" y significa algo así como "comunidad", o "reunión", o "administración". Representa el Kahal la forma típicamente judía de gobierno y Administración del pueblo en "diáspora" (dispersión). Vale decir, que luego de dispersados los hebreos por la faz del globo, crearon en todas partes su propio "gobierno" con todos los órganos indispensables, y con absoluto menosprecio de los gobiernos legales de los "goyim". Tal como ocurrió bajo el cautiverio babilónico, también hoy representa el Kahal la potencia protectora, en la que el hebreo leal venera "su Gobierno y su Justicia". La Conferencia de Versalles a d mitió e x p e s a m e n t e el Kahal en Polonia y Rumania. Posee en Nueva York el Kahal sus juzgados propios, decreta leyes, pronuncia oficialmente sus fallos en litigios, y ejecuta las sentencias, prefiriendo los hebreos su propia justicia, a la de la jurisdicción oficial del Estado. Claro es que todo esto únicamente puede hacerse en una perfecta concordancia mutua. r
Es la Kehilla neoyorquina la mayor y más poderosa organización hebrea de todo el mundo. En esta ciudad, y a raíz de la constante y enorme afluencia de nuevos elementos, radica el centro vital y potencial del hebraísmo moderno. Es Nuevo York para el hebreo moderno lo que Roma para el creyente católico, o La Meca para el mahometano. Es explicable también que los inmigrantes hebreos hallen mayores facilidades para entrar en los Estados Unidos que en la misma Palestina. 
La simple existencia de la Kehilla ofrece la mas contundente replica a la afirmación de que los israelitas están tan desunidos entre si que les resultaría imposible una actuación conjunta. Esta "desesperante disidencia" no es mas que una de las innumeras frases "hechas" intencionadamente para engañar a los no-judíos. 
Un autor hebreo intentó poco ha, ridiculizar la idea de que patronos y obreros semitas puedan tener que ver algo entre si, contando para ello con la ignorancia popular acerca de la Kehilla . Más en esta corporación se reúnen todos los grupos y todos los intereses, porque concurren allí solo en calidad de hebreos. El potentado y el bolchevique, el rabino y el demagogo, el obrero en conflicto y el patrono contra quien se dirige la huelga: todos se congregan allí bajo el pabellón de Judá. Cuando ataque alguien al capitalismo hebreo, le prestara mano fuerte al bolchevique semita. Es posible que en realidad no se quieran mutuamente, pero es mucho más fuerte en ellos el lazo de unidad encarnado en el odio mortal contra los no judíos. 
Representa la Kehillla más bien una asociación de oposición ofensiva que de defensa contra los "goyim" (1). Es la mayoría de sus miembros de carácter extremadamente radical en cuestiones políticas. Fueron ellos los que prepararon cuidadosamente y equiparon la expedición destinada a derribar el imperio ruso, y que eligieron a aquel hebreo, que debía ser el sucesor del zar (Trotzky). No obstante este carácter fundamental, figuran al frente de la Kehilla neoyorquina individuos cuyos apellidos suenan bien en los círculos gubernamentales, de la Justicia, del Parlamento y de la Hacienda yanquis. Ofrece esta organización el admirable espectáculo de un pueblo, que radica firmemente en la raza, que alienta una inquebrantable fe en si mismo y en su porvenir, y que con consciente menosprecio de toda disensión se une en organización poderosísima al objeto de fomentar material y religiosamente su propia raza con exclusión o desmedro de otras. 
Parceló la Kehilla el suelo neoyorquino exactamente por el mismo sistema que lo hizo para sus fines administrativos el Comité judeo-norteamericano con el territorio total de los Estados Unidos. Se divide la ciudad en 18 distritos con 100 vecindades kehilarias cada uno. Llevan los jefes de distrito sus asuntos administrativos de acuerdo con los edictos y líneas generales establecidos por la administración central. 
Todo hebreo residente en Nueva York es miembro de una o varias logias masónicas, sociedades secretas, círculos, comités o demás asociaciones, cuyos objetivos y métodos engranan mutuamente, de modo que todos los asuntos públicos y todo sector de la vida neoyorquina están no solo bajo el ojo avizor sino bajo el inmediato y eficacísimo poder de una "institución de apremio" con una larga experiencia practica. 
En la ceremonia de fundación de la Kehilla se hallaban representadas 222 sociedades hebreas, transcurrido un año había aumentado a 688 el numero de las organizaciones supeditadas. Contábase entre ellas tres asociaciones, que representaban a su vez un conjunto de 450 sociedades. Hoy, su número sobrepasa el millar. 
Para darse cuenta del poderío efectivo de la Kehilla neoyorquina , es precioso recordar que hace tres años, la población hebrea de Nueva York era de un millón quinientas mil almas. Son ahora muchísimos más, aunque el gobierno de los Estados Unidos no pueda en realidad decir con exactitud cuantos son. 
A tal punto densa es la población hebrea de Nueva York debido a la perenne afluencia de judíos rusos y polacos, que un tercio de los israelitas neoyorquinos, o sean 570.000 viven sobre una centésima parte del suelo de la ciudad. Si todos los barrios de esta estuvieran habitados tan densamente, podría Nueva York albergar a 95 millones de habitantes, es decir, a casi toda la p o bla ció n n o r e a m e ric a n a . Semejantes aglomeración debe por fuerza producir resultados que, acaso no tengan ejemplo en la historia de la civilización. En dichas condiciones fetichistas radica el poderío de la Kehilla .  t
Al publicarse el programa netamente ofensivo de la Kehilla , de querer hacer de Nueva York una capital judía, y por ende de los Estados Unidos, un país judío, elementos conservadores del judaísmo neoyorquino temieron que el pueblo yanqui protestara contra ello. ¿Aceptarían tranquilamente los norteamericanos la exigencia de los hebreos, de que en los libros de texto de las escuelas se eliminaran los villancicos de Nochebuena por "ofender a los semitas"?, ¿que, por idéntica razón, no se colocaran árboles de Noel en las seccionales de policía?, ¿que se suprimieran las vacaciones de la Pascua de Resurrección?, ¿y que por doquier se protestara contra el concepto de "caballero cristiano", porque puede ofender a los hebreos? Dudaban otros judíos radicales que la Kehilla neoyorquina fuese capaz de ejercer la misma autoridad basada exclusivamente sobre la autocracia, como lo hacían los Kahales del mundo antiguo. 
Fueron infundadas ambas preocupaciones: ni los yanquis protestaban de nada, ni se oponían en
absoluto a la autoridad de la Kehilla , ni los hebreos tampoco, por la razón de que la mayoría había vivido bajo el despotismo de los Kahales de Europa y lo reconocieron plenamente en Norteamérica. 
El programa exterior publicado, consistió en "salvaguardar  los derechos hebreos". Jamás se lesionaron los derechos hebreos; pero esta frase involucra el velado intento de lesionar a su vez los derechos de los no-judíos . Con tal lema la Kehilla inicio su campaña; se sometió la población, y Nueva York se transformo en capital judía; judía en la educación escolar y en lo referente a su prensa y su justicia, casi un feudo semita. El Nueva York actual es una respuesta vida, latente, a la pregunta de ¿es posible que un grupo de personas tan ínfimo numéricamente, pueda dictar condiciones de vida a la población? Todo cuanto vive en Nueva York, lo demuestra afirmativamente. 
Pese a todo ello, no se aleja el sentimiento de duda acerca de la duración de tanto poderío. Quienes lo usurparon, lo hicieron ilegalmente. Ni por ley de la mayoría, ni de mejor calidad, ni por el derecho que se otorga a quien haga el mejor uso del poder, pueden reclamar los hebreos para si tal preponderancia. Únicamente a fuerza de procacidad lograron el poder, conceptuando ofensor de una raza a quien contra ellos se defendía. Pudo sostenerles hasta hoy tan profano fundamento.  Y explica también este fundamento el que los yanquis guarden tan magnánima reserva y que los hebreos muestren inseguridad en su actual posición. A nadie mas difícilmente se induce a razonamientos y a hechos fundados en predisposición de raza o religiosos, que al yanqui. Hasta donde se halle manifiestamente en su pleno derecho, le persigue la duda de si, no obstante ello, no fuera noble el ejercitarlo. Se explica así su aversión a ocuparse de la cuestión hebrea, que induce al yanqui a firmar protestas contra el "antisemitismo", y que en realidad no son más que protestas contra hechos palpables. Empero, seria un grave error suponer que los yanquis se han habituado definitivamente a la preponderancia hebrea. El súpergobierno judío en asuntos norteamericanos, amenaza derrumbarse tal como el gobierno bolchevique en Rusia: ambos pueden desplomarse perfectamente de la noche a la mañana. Justamente la actuación de la Kehillla neoyorquina y del Comité judío norteamericano ha de precipitar la caída. Sigan viviendo los hebreos entre nosotros, mas no por encima de nosotros. 
El judío sabe todo esto mucho mejor que el no-judío, porque conoce a fondo la cuestión hebrea y sabe apreciar perfectamente cuando una bala bien dirigida pega en el blanco. Protestan hoy los judíos norteamericanos contra las llamadas "mentiras". Muy satisfechos estarían si fueran en realidad mentiras. Mas la verdad les acosa, y tampoco les deja vivir tranquilos el temor a la fuerza de esa verdad. Saben que la verdad esta en marcha. No gira la cuestión en torno del aniquilamiento o la expulsión, sino que trata de proyectar la mayor luz posible sobre la esencialidad de la raza hebrea. No hay para la obscuridad peor enemigo que la luz. 
Tienen los judíos en la Kehilla una espléndida oportunidad para demostrar lo que valen, y para decir al mundo: "He aquí lo que puede hacer el ingenio semita en por de una población, cuando se le otorga amplia libertad de manifestarse". Todo lo dirigen: Administración, Policía, Higiene, Instrucción Publica, Finanzas, Prensa, Justicia: los elementos todos del Poder. 
Y ¿que pueden presentar como resultados práctico? Representa Nueva York un ejemplo típico a los ojos de la humanidad de lo que pueden crear los hebreos cuando se adueñan del Poder. Imposible parece que hasta los precoces panegiristas semitas puedan ensalzar el actual Nueva York judaizado. Tal vez podrá intentarse mas tarde aminorar la importancia de la Kehilla , diciendo que solo comprende a los elementos mas radicales, a los "apostatas" entre los hebreos. Más, en cambio, protesta la siguiente e incompleta lista de algunos de sus dirigentes mas reconocidos. Estuvieron presentes los siguientes en la asamblea general del año 1918: 
El opulento banquero Jacobo H. Schiff; Luis Marshall, letrado, presidente del Comité judio- norteamericano y frecuente huésped del gobierno de Washington; Otto A. Rosalsky, magistrado del
Tribunal Supremo (General Sessions Court); Otto A. Kahn, de la casa bancaria Kuhn, Loeb y Cía.; Adolfo S. Ochs, propietario del "New York Times", y Benjamín Schlesinger, quien regresó recientemente de Moscou, donde mantuvo prolongadas entrevistas con Lenin. Tomaron parte además, Joseph Schlossberg, secretario general de la Unión de Obreros Norteamericanos de la confección (con 170.000 miembros); Máximo Pine, también huésped reciente del gobierno de Rusia; David Pinski, y Barondes, los dos agitadores obreros. 
Pertenecen, pues, a todas las categorías sociales. Desde Mark, presidente del Departamento de Seguros de Guerra dentro del gobierno de Estados Unidos, hasta los "dirigentes" del grupo más rojo del Este de Nueva York, todos se reúnen en calidad de hebreos en la Kehilla . 
Entre otras están representadas en esta gran asociación: la Conferencia Central de rabinos norteamericanos, el Consejo de rabinos reformistas del Este, las ordenes independientes B'nai B'rith, B'nai Scholom, Hijos Libres de Israel, B'rith Abraham, Asociación de los Sionistas norteamericanos, judíos ortodoxos y reformistas, "apostatas", asimilados, ricos, pobres, leales y revolucionarios. Adolfo Ochs, del gran diario "New York Times", burgués, junto al fanático editor de cualquier semanario hebreo, que exija sangre y violencia. Jacobo Schiff, un hebreo beato de lo más ortodoxo, junto a Otto Kahn, consocio de la misma casa de banca y ¡bautizado! Pero todos, provenientes de todas las clases, se hallan unidos en perfectísima unidad de raza, como ningún otro pueblo lo lograra; todos unidos "en salvaguarda de los derechos hebreos". ¿En salvaguarda? ¿de qué? ¿Quien, en toda la extensión de los Estados Unidos, pretende lesionar los derechos ajenos? Es necesario que el norteamericano lo sepa, porque siempre se distinguió en la defensa de los derechos humanos, y seguirá haciéndolo en adelante, proceda de donde proceda el ataque. Por lo tanto, tarde o temprano el norteamericano se enterara detalladamente de esos supuestos derechos lesionados y de quienes son los culpables, si es que existen. 
¿Cuales son los derechos de que disfrute el yanqui y que se le nieguen al hebreo? ¿Contra quien y contra que se han organizado los judíos? ¿Cuales son los motivos para la queja de "persecución"¿ No vemos ninguno, salvo el existente en la conciencia misma de los hebreos, que comprenden que el camino por ellos emprendido tiene que tropezar a la fuerza con grandes obstáculos. Declaro el rabí Elías L. Salomón que "no existe judío consciente fuera de Norteamérica, cuya mirada no este dirigida hacia este país. La libertad de que gozan los judíos en Norteamérica no es el resultado de una emancipación lograda al precio del suicidio nacional, sino que representa el producto natural de la civilización norteamericana". 
Así es. Pero ¿y la necesidad de "salvaguardar", entonces? ¿Cuales son los derechos defendidos por la Kehilla ? ¿Que fin persiguen los Comités, que en las ciudades vienen espiando la vida yanqui toda, y que consiguen con sus protestas que nuestros asuntos permanezcan en los limites que conviene a los judíos? 
Nunca fueron contestadas estas preguntas por los jefes hebreos. Que presenten un proyecto de ley, que limiten claramente los derechos hebreos, tal como ellos los entienden, que enumeren uno por uno los derechos que quieran, lo que hasta hoy no hicieron. ¿Por que no? Porque los derechos todos que sincera y públicamente pudieran citar, ya los gozan con exceso, y porque aquellos derechos que desean y anhelan con mayor ahínco en su fuero interno, no los podrían jamás presentar claramente formulados ante el pueblo norteamericano. 
A un proyecto de ley que enumere todos los derechos hebreos a la luz del día, contestaría el pueblo yanqui con otra sola afirmación: "Todas estas cosas ya las poseéis. ¿Que mas, entonces?" Es esta la cuestión que hiere en su punto neurálgico toda la cuestión hebrea: ¿que es lo que quieren o desean más allá de lo natural? 
(1) Perros infieles. (El Traductor)
 CAPITULO XI
XI CRITICA DE LOS "DERECHOS HEBREOS" 
Tiene el pueblo norteamericano en la Kehilla neoyorquina intereses mucho mayores de lo que supone. Es algo más que una entidad cualquiera; es la muestra de la pujante energía de la organización secreta hebrea, la forma visible de un gobierno y Administración judíos, el foco propulsor de las "protestas" y "mítines gigantescos", que se organizan a través de todo el país. Es la Kehilla el arsenal de esa potencialidad subterránea, que sus jefes saben esgrimir tan admirablemente y también la central donde se maquinan los rumores mas infames. Debido a su estrecha colaboración con el Comité judeo-norteamericano (siendo la Junta administrativa de la Kehilla neoyorquina al propio tiempo el comité del 12º distrito del mismo Comité) se transformó el judaísmo de Nueva York en el motor de todo el mecanismo hebreo. 
Tienen estas operaciones fines que se deban públicamente y otros que se ocultan. Estos últimos, se conocen mas tarde por relatos hechos sobre ensayos realizados y resultados conseguidos. 
Los fines perseguidos que indico el Comité judeo-norteamericano en su acta de fundación, en 1906, fueron los siguientes: 1º, protección contra cualquier atentado a los derechos civiles y religiosos de los hebreos en todo el mundo ; 2º, ayuda legal y acción eficaz de socorro respectivamente, en caso de disminución o limitación amenazadora o real de tales derechos, o también en el caso de trato diferenciado ; 3º, seguridad de igualdad de derechos hebreos en lo referente a asuntos económicos, sociales y educativos; 4º, ayuda en las persecuciones y en casos de desgracia o accidente. 
Un programa en el que nada podría criticarse, y que, de no significar que se oculta detrás de él algo muy distinto, seria perfectamente recomendable. 
Como y donde el A. J. C. (American Jewish Commitee o sea Comité judeo-norteamericano) y la Kehilla neoyorquina colaboran conjuntamente, lo dice el programa: "Cuando el A. J. C. sea una organización nacional, tendrá la comunidad hebrea neoyorquina ( Kehilla ) voz y voto para ejercer decisiva influencia sobre la política hebrea en todo el país. El A. J. C. tendrá jurisdicción exclusiva en todas las cuestiones de carácter nacional e internacional , que interesen la generalidad hebrea". La Kehilla designa una junta ejecutiva de 25 miembros, que forman al mismo tiempo el 12º distrito de A. J. C.. Forman las dos, pues, una sola corporación, Nueva York es la capital del judaísmo norteamericano. Este hecho también proyecta una luz singular sobre los esfuerzos sobrehumanos que se realizan para convertir Nueva York al propio tiempo que es fuente central de las grandes ideas, en centro de arte, política y finanzas. Mas resulta, que en el arte el desideratum artístico es "Afrodita", y en política el pantano de Tamany Hall. Todos los norteamericanos deben saber que Nueva York no es su principal ciudad, sino qu e los Estados Unidos comienzan al oeste de la población . El pueblo norteamericano considera esa región costera oriental como una marisma y terreno de fiebres del que emanan hedores pestilentes de todo lo que inunda, en cuanto a ideas malsanas y disolventes. Es un gran error el querer ver en este foco de propaganda antiyanqui, de histerismo pro-judío, y de falsificación de moneda espiritual, algo como un reflejo de la vida norteamericana. Nueva York es una provincia extraña más a llá de los límites de los Estados Unidos. 
Dado que nueve décimas partes de los hebreos norteamericanos pertenecen como miembros a entidades subordinadas al A.J.C., y dada la intima colaboración de dicho comité con la Kehilla , su preponderancia sobre la nación hebrea es de incalculables consecuencias. En cualquier capital,. y hasta en cualquier pueblo en que exista una comunidad hebrea, por insignificante que sea, existen también un personaje israelita prominente, un rabino, un comerciante, o un funcionario publico, que esta en permanente contacto con la Central. Cuanto suceda en Nueva Orleáns, en Los Ángeles, o en Kansas, lo sabe la Kehilla de Nueva York con rapidez telegráfica. 
Si no fueran los derechos amenazados mas que los generales norteamericanos, no seria preciso
que los hebreos los defendieran, sino que todo el pueblo norteamericano estaría a su lado. Mas resulta que derechos hebreos y derechos norteamericanos no son una y la misma cosa. Todas las manifestaciones del hebraísmo en América nos obligan a creer que los semitas consideran su derecho el judaizar a los Estados Unidos. 
Una de las mas peligrosas teorías actuales es la de que los Estados Unidos de América no forman una raza concreta, sino que esta en periodo de formación y es una masa informe que cualquiera puede resobar y moldear a su gusto. Hay que tener presente esta teoría si se desea comprender en su totalidad el procedimiento y pensamiento de los judíos. La actuación hebrea convierte a Norteamérica en algo que ni de lejos se parece a su antigua peculiaridad, borrando toda idea e idealismo directivos, sobre los que se creo la comunidad nacional norteamericana. Una vez admitida esta teoría como lega, termino el genuino americanismo. Ya no educaríamos en tal caso, jóvenes yanquis , sino seres neutros que vivirían creyendo que Norteamérica es un botín abandonado y excelente presa para los fantaseadores y doctrinarios políticos no-norteamericanos. 
Ya es tiempo de que limitemos nuestro espíritu magnánimo si deseamos que Norteamérica siga siendo lo que antes era, negándonos a que nuestro país se convierta en paraíso de los hebreos, antepuesto a su propia Palestina. 
¿Que, de acuerdo con los hechos actuales, entienden realmente el A. J. C y la Kehilla bajo el concepto de "derechos hebreos"? Dicen lo siguiente: "Informes judíos del año 5668 (1907-8 de la Era Cristiana): "El rasgo mas característico quizá del año anterior, fue la exigencia en varios distritos norteamericanos de una absoluta secularización de todas las instituciones publicas, concepto que comprende la exigencia de los hebreos por la plenitud de sus derechos constitucionales . El articulo en que el coronel Brewer afirma que Norteamérica era un país cristiano, fue refutado repetida y formalmente por el Dr. Friedenwald , Isaac Hassler , y el rabino Efraim Frihs . Fueron apoyadas prácticamente las razones jurídicas y teóricas por una muy difundida oposición contra la lectura pública de textos bíblicos y contra villancicos de Nochebuena en las escuelas públicas. Esta oposición se acordó expresamente en la conferencia central de los rabinos norteamericanos". 
Así pues, y por documentos de carácter innegablemente oficial hebreo, empezamos a entrever lo que entienden por parte de sus "derechos". En numerosos Estados y en centenares de poblaciones se realizo este procedimiento, aunque con tantas precauciones se realizo este procedimiento, aunque con tantas precauciones, que la mayoría de los norteamericanos no llego a comprender lo que significaba. Hicieron en muchos casos los hebreos su voluntad, presionando localmente, por medio de la elección largamente preparada y el compromiso contraído con personajes oficiales. Perdieron en otros casos la partida, aprovechada luego para "darles una lección", o aplicando el cauterio del boicot, o mediante cierta reserva de los bancos locales, o por otros medios buenos para infundir "miedo al hebreo". 
Los ciudadanos norteamericanos deben, entonces, acostumbrarse a entender que es un derecho constitucional de los hebreos el modificar a su placer el carácter de las instituciones consagradas por el tiempo y la tradición. Si no lo hacen voluntariamente, deberán soportar en adelante procedimientos mucho mas crueles de los que hasta hoy solía aplicar el judío. Y para que se sepa lo que se prepara, vamos a mencionar algunas de las exigencias relativas a los "derechos judíos", formulados por la Kehilla : 
1. Ilimitada admisión de inmigrantes hebreos procedentes de todas partes del mundo. -Procedan de Rusia, Polonia, Siria, Arabia o Marruecos, deben admitirse forzosamente, aunque queden excluidos los demás inmigrantes. 
Inseparables casi de la exigencia hebrea de "derechos" es también la de las "excepciones". Nunca
demuestran los semitas mas claramente en posición preferente como nación y como raza, que con sus eternas exigencias, de que se les trate de forma distinta y mejor que a los demás pueblos, concediéndoles prerrogativas que otros pueblo cualquiera ni siquiera se atrevería a pedir. 
2. El oficial reconocimiento del culto religio s o m o s aic o p o r el E s t a d o y lo s M u nicipio s . -Se muestra la Kehilla en este punto tan rigurosa, que exige para los empleados hebreos que no trabajen en el día de la fiesta "Jom Rippur", pero si que perciban sus salarios, mientras que a los empleados católicos se les niega ese derecho en las fiestas. Tenemos aquí una de esas "excepciones", y una prueba del agradecimiento judío por los "personajes católicos", que se aliaron a las asociaciones pro-israelitas antes mencionadas. 
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3. Supresión de la mención de Jesucristo por las au toridades municipales, te rritoriales o del Estado en documentos o reuniones publicas .- Citan los informes la protesta de un rabino contra un gobernador de Arkansas, que en su manifestación del Día de Gracia había empleado un "concepto cristologo". 
4. Reconocimiento oficial del sábado hebreo . -La vida toda de los Estados Unidos esta regulada sobre la base del domingo cristiano como un día festivo de descanso. Años ha que la Kehilla trata de dar este carácter al sábado . En tanto falte este reconocimiento oficial, se paralizan muchos asuntos públicos en el sentido de que numerosos jurados y otros funcionarios públicos se niegan a actuar el sábado. Los abogados hebreos "caen enfermos" los sábados. No molesta a nadie que los hebreos celebren su sábado. Pero es muy distinto que pretendan convertir su propia fiesta en una de toda la ciudad, máxime cuando se apoyan en la insolencia de que el domingo es una "manifestación cristóloga". 
5. Autorización para los hebreos de tener abiertos lo s domingos sus negocios y fabricas; de trabajar y c o m e r cia r - Puédese asentir a la santificación del sábado, en tanto no se convierta en profanación del domingo. Nuestros preceptos sobre descanso dominical son a menudo menospreciados y burlados por los semitas. 
6. Supresión de los festejos de Navidad en escuel as y plazas publicas, prohibición de colocar públicamente árboles de Noel y de en tonar públicamente villancicos de Navidad . - Innumerables referencias en el informe dan fe de que se consiguieron algunos "éxitos" en este sentido. 
7. Suspensión y castigo penal de todos los funcionari os públicos que critiquen a la raza hebrea, aun cuando se haga esto en pro del interés público. - Otto R. Rosalsky, magistrado norteamericano miembro de la Kehilla israelita, pretendió presentar un proyecto de ley por el cual constituye un delito común criticar a la raza hebrea . Los dirigentes de la Kehilla condenaron públicamente al funcionario municipal Kornell y exigieron su castigo por haber criticado a los hebreos de los barrios del Este de Nueva York por el incremento de criminalidad entre los semitas jóvenes. El jefe de Policía Bingham fue suspendido en sus funciones por su crítica del criminalismo entre los hebreos ruso-polacos. 
8. Funcionamiento del "Beth Din", o juzgado ju dío, en los edificios públicos de Justicia . - Confirman los informes que en muchos puntos se ha conseguido ya. 
9. Eliminación en colegios y universidades de todo s los libros de texto que parezcan inoportunos a los judíos . - En lo que se refiere al "Mercader de Venecia", de Shakespeare, a las "Narraciones de Shakespeare", por Lamb, ya se consiguió casi por completo. En la actualidad, se elimina en un gran número de ciudades todos los libros de las bibliotecas que tratan de los hebreos tal como son . Los libros que elogian a los judíos quedan y son difundidos. 
10. P r o hibició n d e e m ple o d el c o n c e p t o " c ris tia n o , o de la frase "Estado, Religión y Nacionalidad"
en los bandos públicos, por constituir una limitación de los derechos hebreos y una denigración de dicha raza . - Numerosos funcionarios del Estado, de nacionalidad hebrea, fueron reprendidos por el presidente del Comité judeo-norteamericano, Marshall, por no haber tachado el termino "cristiano" en documentos sobre solicitudes de caridad publicados por sus subordinados . Existía en el libro de instrucciones para los aspirantes a oficiales del ejercito, una máxima que decía: "El oficial ideal es el caballero cristiano". Los hebreos lograron la suspensión de todo el libro. Cierto informe de la Kehilla neoyorquina del año 1920, deja constancia que varios diarios de Nueva York en sus llamados a la caridad publicados por casas comerciales, habían dejado pasar el término "cristiano". Se les reprendió, pidieron perdón y prometieron utilizar en lo futuro la censura más rigurosa. El termino "judío", en igualdad de casos, no se critico. ¡Estos son, en realidad, los "derechos hebreos"! 
Pero hay más: la Kehilla incluso condenó el concepto de "americanización", porque puede quizá identificarse con "cristianización". Debe entenderse bajo "americanización" hacer prosélitos . 
Es frecuente que los hebreos de Nueva York acosen los Tribunales de Jurados, ante los que se dirimen pleitos judíos. Estudiantes de Derecho hebreos, que abundan en Nueva York, se "ganan" la vida con la ayuda de "dietas de jurados". 
Consiste otro "derecho" hebreo en que la United Press , (la mas importante agencia noticiosa norteamericana) no publique sino lo que convenga a los judíos, y que en lo referente al tono, no se aparte del que ellos deseen. El hecho evidente de que haya perdido esta agencia en los últimos años algo de su fama, puede explicarse por aquello de sucumbiera demasiado a la influencia hebrea. Se dice a menudo que "la U. P. aplica a todas las informaciones cierto tinte neoyorquino", entendiéndose que un 85 por ciento de la información es de origen semita. 
Podrían aducirse hasta lo infinito ejemplos y pruebas de que el pretexto de los "derechos judíos" no es otra cosa que la ocultación de un ataque sistemático contra viejos y bien fundados derechos norteamericanos. Nunca, en parte alguna, se limitaron los derechos hebreos. Debe llamar la atención el hecho de observar en tres informes de la Kehilla y del Comité, cuan enorme extensión ocupa en su actuación esa cruel ofensiva directamente anti-cristiana. Según estos, el hebraísmo considera un derecho suprimir todo cuanto pueda recordar al cristianismo o a su fundador. Existe intolerancia religiosa, en efecto, pero ¿de parte de quien? De los hebreos. Antaño, tales ataques eran casos aislados, pero aumentaron visiblemente en número e intensidad desde la fundación de la Kehilla y del Comité judeo-norteamericano. Y es lo hipócrita del método, que muchas veces dichos ataques parecen preocuparse seriamente por la observancia de ciertas doctrinas cristianas. "Nosotros os dimos vuestro Redentor. Os enseña Este que améis a vuestros enemigos: ¿por que, entonces, no nos amáis a nosotros?" El modo como los hebreos interpretan el amor al enemigo, lo podrán atestiguar ciertos hechos tomados al azar del almanaque judío de 1912-13. Conceptúa la Kehilla las frases contenidas en avisos periodísticos, tales como: "se prefiere a un cristiano", o "a personas judías se les ruega no molestarse" como un "incremento amenazador del menosprecio hacia los judíos, siendo de advertir que numerosas casas de comercio que se relacionan con casas hebreas, expresan tal opinión a pesar de todo". 
1918-19. Se habían solicitado en cierto aviso carpinteros cristianos para un campamento. A la inmediata protesta por parte de los hebreos, contestó el secretario de Guerra, Baker, expresando que a los concesionarios se les había prohibido publicar en lo sucesivo avisos tan ofensivos. 
Se halló el siguiente párrafo en cierta orden del día dirigida a los médicos militares: "Los de sangre extraña, particularmente los judíos, están mas predispuestos, que los hijos del país, a fingirse enfermos". El presidente del Comité judeo-norteamericano, Marshall, exigió telegráficamente del Inspector-medico en jefe, que prohibiera de inmediato la ulterior propagación de dicho párrafo, retirando por telégrafo las ordenes ya circuladas, y que declarara oficialmente que de los Archivos de los Estado Unidos se retiraría semejante reproche contra tres millones de ciudadanos
norteamericanos. El presidente Wilson refrendo tal orden. 
El "Consejo de Marina", institución oficial, pidió mediante avisos a un empleado de oficina cristiano; Marshall exigió: "No como castigo, sino para que sea un ejemplo y por constituir un precedente necesario, debe seguir a semejante ofensa la cesantía del culpable, debiéndose dar a la publicidad el motivo” Nótese la altivez del tono con que el presidente del Comité judeo-norteamericano trata a una autoridad legal norteamericana. En avisos judíos pueden muy bien solicitarse empleados judíos. ¿Por qué a los cristianos no se nos permite pedir a cristianos? 
Una exigencia a menudo repetida es la de prohibir la publica lectura de textos bíblicos y hasta la del Padrenuestro en las escuelas. Escolares judíos piden la eliminación de la Biblia y de cantos cristianos en las escuelas. En cambio, 22.000 niños hebreos reciben en Nueva York una educación religiosa puramente judía. El Consejo Escolar de Chicago aconseja borrar la Natividad de N. S. de la lista de los días festivos en las escuelas. ¿No es el caso de sospechar, que también la supresión de varios días festivos católicos en Europa, hace unos cuantos años, tenga su origen en este fanático odio anticristiano de los todopoderosos judíos internacionales, dada la arriba citada colaboración de las organizaciones hebreas con "importantes personalidades de la Iglesia católica romana"? Se pretende, en cambio que en las comidas publicas de caridad ofrecidas a niñas escolares pobres, se sirven alimentos preparados de acuerdo con el ritual judío. 
Se repite todos los años con singular energía otra exigencia de los hebreos. En 1913 utilizóse toda la influencia israelita para evitar que la Ley de Inmigración yanqui se modificara en el sentido de que el país fuera protegido contra los elementos indeseables. Se lucho con preferencia por la supresión del precepto de que los inmigrantes tuvieran que probar que saben leer y escribir. 
Nadie se preocupa de las costumbres judías; poseen su propio calendario, sus días de fiesta, su propio ritual. Voluntariamente se aíslan en sus "ghettos", observan sus preceptos sobre alimentación, sacrifican sus reses según su ritual y en una forma cruel, que ninguna persona de sentimientos nobles aprobaría; esto, y muchas cosas más, pueden hacer sin la mínima molestia, sin que nadie les exija cuentas de ellos. El p o s c rip t o e s a c t u alm e n t e y ú nic a y e x clu siv a m e n e el n o - judío. Este debe hacer lo que el hebreo ordene. Si no lo hace, "lesiona los sagrados derechos judíos" r t .
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Los hebreos hubiesen podido continuar con sus costumbres particulares mucho tiempo, de no haberse excedido. No hay ahora mas remedio que ver como se lesionan derechos norteamericanos , abusando del sentimiento justiciero de nuestro pueblo. Se comprende ahora que la única intolerancia religiosa efectivamente practicada, co n sis e e n el a t a q u e d e lo s h e b r e o s c o n r a lo s derechos religiosos de los demás , y en su firme voluntad de que desaparezca de la vida publica yanqui el último vestigio del evidente carácter cristiano de este país. Todo detalle cristiano les desvela y de ahí que, por medio de su omnipotencia política, dondequiera que lo puedan hacer, intenten borrarlo. La ultima meta, a donde todo ha de guiar, son las "reformas" escolares de los bolcheviques en Rusia y Hungría. 
No conformes con su propia libertad, ni con la "secularización", o "descristianización" de todas las instituciones públicas, el tercer paso de la actividad hebrea consiste en la entronización del judaísmo como sistema renacido y aún privilegiado. Se eliminan en las escuelas el Padrenuestro y las obras de Shakespeare; pero se implantan juzgados judíos en los edificios públicos. 
Se pretendió en 1908 instituir el sábado hebreo, como día festivo oficialmente reconocido. Los israelitas se negaron a actuar de jurados en sábado. Los comerciantes que los sábados tuvieron abiertos sus negocios fueron boicoteados. 
Se reclamo en 1909 el reconocimiento general para todos los días de fiesta judíos. Clientes hebreos
de la Bolsa propusieron cerrar en la fiesta judía de las Expiaciones. Exigieron los rabinos que en la noche del viernes víspera del sábado hebreo, no se dictaran clases en las escuelas nocturnas. 
Doquiera que se haga notar cierto movimiento contra los hebreos, se desarrolla generalmente en forma tranquila. Mas un estudio serio publicaciones hebreas, libros, folletos, manifiestos, estatutos y documentos, así como de la actuación organizada de los semitas aquí, como en los demás países, demuestra netamente que en todas partes existe acumulado un mundo de odio contra todo lo no- judío.