Tristísimo agradecimiento
Macri vetó la Ley de Aborto
Pero sigue en vigencia el Protocolo de la Muerte
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| Él también fue un niño inocente |
Según informa la agencia Telam, el Gobierno porteño resolvió vetar la
ley de aborto no punible, aprobada por la Legislatura el viernes 28 de
septiembre, al considerar que "excede lo establecido por la Corte Suprema de Justicia".
A través de un comunicado, se informó que "sin embargo, queda vigente
la resolución 1252 del Ministerio de Salud porteño, publicada el 6 de
septiembre último en el Boletín Oficial, que estableció el procedimiento
aplicable para la asistencia sanitaria de prácticas de aborto no
punibles en la Ciudad".
Desde aquí queremos agradecer al Jefe de Gobierno el veto prometido,
porque es objetivamente un bien que esta perversa ley no sea promulgada.
Pero también queremos recordarle que él será el responsable de la inicua
sentencia de muerte que se aplicará, la semana que viene, sobre un
inocente; y que, de concretarse, será pasible de la pena de excomunión
"lætæ sententiæ".
Puesto que ha sido su administración la que, sin obligación legal
alguna, a puesto en vigencia el protocolo de la muerte, mal llamado del
aborto no punible.
Fuentes seguras nos confirman que, cuando anoche se refirió en una cena
al aborto que se practicará la semana que viene diciendo que es un caso "que pasó por todas las instancias legales", se estaba refiriendo a su protocolo y no a la Justicia, que es ajena en esta circunstancia.
Parece que el Jefe de Gobierno quisiera quedar bien con Dios y con el
diablo, lo cual no es posible evidentemente. Aplacar a la parte católica
de su electorado y no enojar a los "progresistas" o al (Nuevo Orden
Mundial, más seguramente).
Y eso se ve en el comunicado, que al mismo tiempo que anuncia el veto, se disculpa avisando que sigue en vigencia el protocolo.
Por eso este agradecimiento está teñido de tristeza, tristeza por la
muerte inminente de un inocente y las muchas que quizá sigan.
Ojalá Dios mueva el alma de los que nos gobiernan para que no se manche de sangre inocente nuestra tierra.
