jueves, 21 de marzo de 2013

MILITANTES K EN LOS DESMANES DE JUNIN





Militantes K en los desmanes de Junín.
 
Jose M.García Rozado
“¿A quién carajo le importa la sensación de inseguridad?” planteaba el secretario de Seguridad de la Nación Tte. Cnel. Sergio Berni; ¿qué quiso decir? Quizás quiso sacarse de encima la mochila de la responsabilidad, quizás como dirigente ultra cristinista estaba dando la pauta de lo que días previos había sucedido en Junín. Ahora lo sabemos el cristikirchnerismo utilizó marginales, barras bravas y lumpenaje hasta del conurbano bonaerense para desatar la ola de desmanes, incendios y atentados terroristas… ¿una prueba piloto de lo que preparan para después del 27-O?

Nadie duda que la marginación social es un perfecto combustible de la criminalidad, menos aún, que el Gobierno Cristina tiene una responsabilidad primaria, además el coctel de la inseguridad contiene otros muchos elementos: el abandono de la calle por parte de las fuerzas de seguridad –policías, PFA, GN, etc.-, la ineficacia de la justicia y, en medio de todo esto, la droga que se expande en bolsones de pobreza y donde nuestra juventud no encuentra un objetivo de vida, así llegamos a este nuevo factor disociador, es en estos lugares donde la vida “no vale nada”, ni para el marginal la propia, tanto como la ajena. Y es aquí donde debemos pararnos para decir, y por lo tanto señalar, que el Gobierno Nacional tiene “todo que ver con eso”, que es una falacia y una perversidad expresar que aquella tiene que ver con los Gobiernos provinciales y municipales.
CFK, Garré y Berni,  junto con Alak suelen recurrir a lugares comunes, olvidando que frente al delito, cada vez más violento, ya no existe demagogia que valga, y mucho menos el intentar correrse del centro de la escena, utilizando para esto la más burda patraña y el chicaneo político. Están tratando de despegarse de una responsabilidad que le es propia por naturaleza constitucional, ya que la seguridad, junto a la educación y la salud son los tres elementos básicos que debe garantizar el Estado. Y en la Argentina “unitaria” del cristikirchnerismo, donde la coparticipación federal se reparte 28% para las provincias y 72% para la nación, como mínimo, esos tres rubros le competen casi con exclusividad al Gobierno  central. Es de ellos generar políticas activas de inclusión social, destinadas a la inclusión prioritaria de nuestros jóvenes desahuciados –y hoy a merced del paco, la drogadependencia y el narcotráfico- en la sociedad, políticas de prevención de delitos, mucho antes que políticas represivas, pero ante la persistencia de éste la presencia del Estado debe también incluir la represión del acto delictivo.
Pero como va a actuar un Gobierno sobre la inseguridad, si es éste mismo Gobierno quien la está generando por motivos que aún no se encuentran del todo claros, lo que si esta claro es que desde hace un tiempo, ante cada delito aberrante la ciudadanía reclama por más y mejor seguridad, y por lo general siempre se realiza en orden, paz y tranquilidad, salvo en contadas ocasiones donde sectores marginales –por lo general juveniles y descontrolados-, casi siempre mandados o dirigidos por mayores provocan actos de vandalismo sobre comisarías, intendencias o las viviendas del supuesto delincuente. Hasta no hace mucho tiempo, estos hechos eran verdaderamente ocasionales y muy aislados, las mal llamadas “puebladas” que nacieron durante la década de los 90, como contraposición violenta a la falta de respuestas del Estado, fueron in crescendo y magnificándose hasta llegar al “estallido social” de diciembre de 2001, donde los desbordes y desmanes –asaltos a supermercados chinos, saqueos de diversa índole- se dieron como consecuencia de una represión indiscriminada (más de 20 muertos) de parte de un Gobierno desahuciado y falto de todo tipo de respuestas ante un pueblo que demandaba por sus legítimos reclamos.
Apaciguado el país, y recuperado el rol de control del Estado por el Gobierno, aquellos desmanes, saqueos y seudo puebladas fueron desapareciendo de la vida nacional, hasta que desde el mismo Gobierno se las reimpulsó, siendo la más conocida y notoria la llevada a cabo por el dirigente K Luis D’Elía en su toma de la comisaría de la Boca, bajo el pretexto de buscar al culpable del asesinato del piquetero de su agrupación social. La mano del Gobierno, no sólo lo protegió ante tamaño dislate, sino que fue ese Gobierno quien exoneró al Comisario e impidió la actuación del fiscal y del juez de instrucción, iniciando con este brutal ejemplo la era de la “justicia por mano propia”, más cercana a las leyes de la prehistoria que la del imperio de la ley de la modernidad. Aquel Gobierno, es el mismo actual gobierno, el que permitió el escrache y la agresión física de los opositores, el mismo que se rasga las vestiduras (aunque tenga razón, pues ni el escrache es válido, ni la agresión física o verbal se deben tolerar) cuando éstas se vuelven contra los suyos; y ahora ha entrado en una nueva fase, donde pareciere que utiliza la indignación popular ante la inseguridad para generar violencia descontrolada, “puebladas dirigidas y provocadas”, pero siempre en provincias o municipios que le son opositores o que los sienten de esa manera desde el Gobierno cristikirchnerista.
Siempre se inicia de la misma forma, un hecho violento y sangriento de un vecino/a joven, adulto o anciano, sigue con un reclamo ciudadano de mayor y mejor seguridad mediante marchas de silencio o de antorchas o velas y termina con puebladas que incluyen invariablemente ataques incendiarios, saqueos y robos a comisarías, juzgados, municipalidades, bibliotecas u otras dependencias del Estado, eso si, siempre provincial y/o municipal, nunca, ni por asomo contra dependencias nacionales, aunque éstas se encuentren justo enfrente de las atacadas y destruidas por los vándalos y los delincuentes. Y siempre tras ese caldero aún humeante se desatan peleas y batallas políticas entre las autoridades municipales o provinciales y las del Gobierno nacional, un gobierno que pretende lavarse las manos de los hechos acaecidos, pretendiendo endilgarle las culpas y las causas a los funcionarios municipales o provinciales, cuando son justamente ellos, quienes por capacidad de recursos y medios deberían prestar el apoyo imprescindible para que aquello dejare de suceder. Pocas veces, los damnificados participan o incentivan semejante accionar delictivo y vandálico, es más cuando toman conciencia de que fueron utilizados políticamente en su dolor irreparable, no entienden como alguien puede llegar a semejante grado de perversidad y bajeza, pero ya es tarde.
Junín, fue el último ejemplo, y su intendente el radical Mario Meoni la víctima; por eso y porque existen pruebas irrefutables de que lo que denunció es cierto y veraz, es que tiene que preocuparnos “el kirchnerismo está detrás de los desmanes, saqueos e incendios y lo hace para desestabilizarnos –se incluye junto al gobernador Scioli-, tenemos imágenes de los actos vandálicos en las que se han detectado como autores de los hechos de robo, incendio y destrucción del patrimonio municipal y provincial (Banco Provincia) y locales privados a militantes del Frente para la Victoria, la JP y miembros de las cooperativas que desarrollan actividades en los viejos talleres ferroviarios que dependen del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación que conduce Alicia Kirchner” señalaba Meoni a Radio Continental, se guardó los nombres de los identificados porque explicó estaban ya en manos de la Justicia, sin embargo de fuentes municipales y judiciales se pudo conocer que en las filmaciones de las cámaras callejeras, como en los de los canales de TV presentes en el lugar y requisadas por el fiscal y el juez de Junín se distingue claramente a funcionarios de las delegaciones locales de la ANSeS, el PAMI, y hasta a funcionarios nacionales del Ministerio de Seguridad entre quienes dirigían y alentaban los ataques arrojando piedras y bombas molotov.
El cristikirchnerismo, dejó los hechos de patoterismo aislado, o del efectuado por la propia Presidente desde las cadenas nacionales, o las llevadas a cabo por el monigote de Moreno ante empresarios o integrantes de las ONGs que protegen a los consumidores, para pasar a actuar con la lógica de los violentos de los 70; cuando escudándose tras la lucha del pueblo peronista por traer al país al General Perón ellos pretendieron constituirse en cogobernantes del líder y conductor justicialista. Todos sabemos como terminó aquello, y por eso mismo es que nos preocupa sobremanera como puede derivar el presente, así como en los violentos años 70, las dirigencias actuaban como instigadores siempre protegidos, los ejecutores terminaron o muertos o desaparecidos, en muchísimos casos como bien lo prueba la historia entregados por sus propios dirigentes y conducciones, quienes no sólo generaron la escusa para el golpismo sedicioso militar del 24 de marzo de 1976, sino que en muchos, demasiados casos probados, actuaron luego como “colaboradores activos” de los represores militares. La historia sesgada y parcial que hoy se enseñorea apañada desde las organizaciones de Abuelas, Madres e H.I.J.O.S. y desde el mismo Estado –Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial- más temprano que tarde dejará al descubierto la triste y cruel verdad.
Con la misma lógica y similar accionar hoy en Junín se vio a funcionarios nacionales y dirigentes políticos del FpV, Unidos y Organizados, Movimiento Evita y Kolina actuar de instigadores y proveedores de las bombas molotov, mientras entre los ejecutores no sólo había mano de obra local sino que “llegó una banda grande de motociclistas que iba preguntando dónde queda la Municipalidad. Un juninense no pregunta donde queda la Municipalidad” contaba un funcionario municipal, al igual que el Ministro Ricardo Casal que ratificando lo expresado por Meoni afirmaba “la gente de Junín, salió a protestar con razón, pero grupos que se infiltraron entre aquellos planificaron claramente el caos y no son vecinos de Junín. Veíamos las imágenes con el Gobernador y nos acordábamos de la actitud organizada y caótica que utilizaron en los saqueos de fin de año”. Es todo tan grosero que el Secretario de Seguridad de la Nación –Berni- le dijo justificando la falta de ayuda solicitada por el intendente: “después de las declaraciones que hiciste, denunciando la falta de ayuda –o sea la presencia de Federales o Gendarmes- es difícil ayudarte”, si sumamos a esto conceptos grabados por los micrófonos de las cámaras periodísticas presentes en el lugar de los desmanes y saqueos e incendios quedan muy pocas dudas de la responsabilidad del cristikirchnerismo: “vamos con todo que lo tumbamos a Meoni”, una consigna que además circuló ampliamente por los mensajes de texto y los correos electrónicos.
Más allá de las falencias tanto de Meoni, como de Scioli, coincidiendo con el periódico local “La Verdad”  existió indudablemente un clarísimo intento de desestabilización de ambos personajes de la vida política provincial, y esta acción partió innegablemente desde el seno del Gobierno Cristina Fernández, por más que el “chapulín” Berni calificare el pedido con carácter de urgente de Meoni como “una bajeza (?)” ya que ante informes de inteligencia provincial e informes de vecinos  de que se preparaba algo grave Meoni “me hizo un llamado por fuera de todo contexto y rápidamente colgó para sacarse de encima la responsabilidad… (?) tiene un problema grave con  tasas de homicidios similares… ante un total abandono y falta de inversión social por parte del Estado local”., olvidándose de mencionar a los dirigentes de Kolina y de Unidos y Organizados de la ANSeS y el PAMI que actuaban azuzando a los malviviente durante la falsa pueblada. Nilda Garré, la Ministro “destructora de las Fuerzas Armadas de la Patria”, no tardó también en acusar al intendente por según sus palabras “intentar manipular los incidentes” a la vez que le recordaba que la ayuda debería habérsela solicitado al Ministro bonaerense Casal ya que la “Policía bonaerense tiene 60 mil efectivos” ,  sin hacerse cargo de que la Nación tiene cerca de 120 mil efectivos entre policía federal, gendarmería y prefectura con un equipamiento notablemente más importante y sofisticado que el de la policía bonaerense.
Garré, además de una total inepta es una caradura, está pintada desde que CFK le impuso de dos a Berni, y además de su impericia tiene la sinrazón de aconsejar a otros, “la Gendarmería no puede ser una policía Bonaerense dos”, luego de que ante conflictos que sólo afectaban los capitales de empresas privadas mandare a éstos y por ahorrarse el traslado aeronáutico provocare 12 fallecimientos entre los gendarmes a su regreso. Como sucede siempre la cohorte de obsecuentes y adulones salió en cadena a pegarle al Intendente Meoni, y por elevación al Ministro Casal y a través de aquel al Gobernador Scioli. La nueva metodología K es el crimen, la pueblada, el estigma de la inseguridad y esa sensación angustiante de que en cualquier momento le puede tocar a uno, todo relegado tras una politización feroz, como derivación de la frustración del cristinismo al tomar conciencia de la imposibilidad de alcanzar el mítico número del 42% en las próximas elecciones, un guarismo que le ofrecería la posibilidad de una reforma constitucional y así alentar la idea de “”Cristina eterna”. Esta derivación, desoladora, habla también de pobreza y de infamia; la pobreza de un debate político donde se buscan eludir responsabilidades mucho antes que de encontrar soluciones. La infamia de quienes, aprovechando la oleada de la indignación popular, montan un dispositivo de desorden y violencia para aumentar el costo político de sus rivales, reales o presuntos.
Las pruebas son contundentes, en Junín “hubo activismo K organizado, movilizado, pertrechado y pagado”, los objetivos físicos fueron la comisaría, el edificio del Banco Provincia, los tribunales, varios patrulleros – objetivo provincial-, y el edificio de la intendencia y la biblioteca –objetivo municipal-; los blancos políticos, el Gobernador Scioli, el Ministro provincial Casal y el intendente UCR Meoni, próximo al sector de Macri, Posse y Massa. Cartón lleno: “Scioli, Massa, Macri”, todos enemigos del cristikirchnerismo en un solo y mismo paquete, los datos aportados a la justicia son de una gravedad institucional increíble, porque montados en un reclamo genuino y espontáneo se desarrollaron acciones de neto corte subversivo y terrorista un reclamo enardecido, violencia inusitada y ataques perfectamente señalizados, no se atacó ni la sede de Correos, ni la sucursal del Banco Nación, ni la de la ANSeS, como tampoco la del PAMI. Las diferencias entre los desbordes de la marcha del sábado 9 de marzo, quizás demasiado violentos (hubo quema de un patrullero) y las atrocidades vividas el domingo 10  reconocen componentes muy disímiles, con protagonistas extraños y foráneos, donde se vio a funcionarios nacionales del Ministerio de Seguridad y del de Desarrollo Social, junto a funcionarios de la ANSeS y el PAMI incitando a la violencia y hasta acercando cócteles molotov a los delincuentes.
Para que el mismísimo Senador Nacional Aníbal Fernández haya declarado a la agencia Telam (oficialista) que “la bonaerense no actuó con rapidez y severidad ante los primeros desmanes pero en la queja válida y certera del hombre y la mujer de Junín, se mezclaron algunos revoltosos (?) para hacerle un hecho político al intendente”, tanto funcionarios provinciales, como de la bonaerense remarcaron que “una docena y media de hombres que se movilizaban en motocicletas, de a dos y encapuchados, desplegaron acciones violentas, aquí y allá esquivando la represión policial, que igual fue generosa”, no estuvo errado el funcionario que con larga experiencia señaló el accionar como “foquismo”, para describir el modo de accionar de esa gente y sus dirigentes que apedreaban con hondas, remaches y bulones, además de bombas molotov, la policía y el fiscal tiene perfectamente identificados a 40 personas y algunas de ellas, ya detenidas o demoradas, admitieron que fueron conducidos al centro de Junín por punteros del FpV y que desde camionetas se repartían las honderas, los bulones y las piedras, así como las molotov. ¡Está probado, más allá de lo que ya está en manos judiciales que el domingo a la tarde llegaron a esa localidad 5 micros con lumpenaje del conurbano bonaerense, más precisamente de La Matanza (San Justo) y Morón!
¡Decimos el pecado más no el pecador!”Tanto cuidado, y después te entregan por un pancho y una coca” expresaba alarmado un intendente del conurbano y del PJ.

Buenos Aires, 19 de Marzo de 2013.
Arq. José M. García Rozado
MPJIRucci – LIGA FEDERAL
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