Militantes K en los desmanes de Junín.
Jose M.García Rozado
“¿A quién carajo le importa la
sensación de inseguridad?” planteaba el secretario de Seguridad
de la Nación Tte. Cnel.
Sergio Berni; ¿qué quiso decir? Quizás quiso sacarse de encima la mochila de la
responsabilidad, quizás como dirigente ultra cristinista estaba dando la pauta
de lo que días previos había sucedido en Junín. Ahora lo sabemos el
cristikirchnerismo utilizó marginales, barras bravas y lumpenaje hasta del
conurbano bonaerense para desatar la ola de desmanes, incendios y atentados
terroristas… ¿una prueba piloto de lo que preparan para después del 27-O?
Nadie duda que la marginación social es
un perfecto combustible de la criminalidad, menos aún, que el Gobierno Cristina
tiene una responsabilidad primaria, además el coctel de la inseguridad contiene
otros muchos elementos: el abandono
de la calle por parte de las fuerzas de seguridad –policías, PFA, GN, etc.-, la
ineficacia de la justicia y, en medio de todo esto, la droga que se expande en
bolsones de pobreza y donde nuestra juventud no encuentra un objetivo de vida,
así llegamos a este nuevo factor disociador, es en estos lugares donde la vida “no vale nada”, ni para el marginal la
propia, tanto como la ajena.
Y es aquí donde debemos pararnos para decir, y por lo tanto
señalar, que el Gobierno Nacional tiene “todo
que ver con eso”, que es una falacia y una perversidad expresar que aquella
tiene que ver con los Gobiernos provinciales y municipales.
CFK, Garré y Berni, junto con Alak suelen recurrir a lugares
comunes, olvidando que frente al delito, cada vez más violento, ya no existe
demagogia que valga, y mucho menos el intentar correrse del centro de la
escena, utilizando para esto la más burda patraña y el chicaneo político. Están
tratando de despegarse de una responsabilidad que le es propia por naturaleza
constitucional, ya que la seguridad, junto a la educación y la salud son los
tres elementos básicos que debe garantizar el Estado. Y en la Argentina “unitaria” del cristikirchnerismo, donde
la coparticipación federal se reparte 28% para las provincias y 72% para la
nación, como mínimo, esos tres rubros le competen casi con exclusividad al
Gobierno central. Es de ellos generar
políticas activas de inclusión social, destinadas a la inclusión prioritaria de
nuestros jóvenes desahuciados –y hoy a merced del paco, la drogadependencia y
el narcotráfico- en la sociedad, políticas de prevención de delitos, mucho
antes que políticas represivas, pero ante la persistencia de éste la presencia
del Estado debe también incluir la represión del acto delictivo.
Pero como va a actuar un Gobierno sobre
la inseguridad, si es éste mismo Gobierno quien la está generando por motivos
que aún no se encuentran del todo claros, lo que si esta claro es que desde
hace un tiempo, ante cada delito aberrante la ciudadanía reclama por más y
mejor seguridad, y por lo general siempre se realiza en orden, paz y
tranquilidad, salvo en contadas ocasiones donde sectores marginales –por lo
general juveniles y descontrolados-, casi siempre mandados o dirigidos por
mayores provocan actos de vandalismo sobre comisarías, intendencias o las
viviendas del supuesto delincuente. Hasta no hace mucho tiempo, estos hechos
eran verdaderamente ocasionales y muy aislados, las mal llamadas “puebladas” que nacieron durante la
década de los 90, como contraposición violenta a la falta de respuestas del
Estado, fueron in crescendo y magnificándose hasta llegar al “estallido social” de diciembre de 2001,
donde los desbordes y desmanes –asaltos a supermercados chinos, saqueos de
diversa índole- se dieron como consecuencia de una represión indiscriminada
(más de 20 muertos) de parte de un Gobierno desahuciado y falto de todo tipo de
respuestas ante un pueblo que demandaba por sus legítimos reclamos.
Apaciguado el país, y recuperado el rol
de control del Estado por el Gobierno, aquellos desmanes, saqueos y seudo
puebladas fueron desapareciendo de la vida nacional, hasta que desde el mismo
Gobierno se las reimpulsó, siendo la más conocida y notoria la llevada a cabo
por el dirigente K Luis D’Elía en su toma de la comisaría de la Boca, bajo el
pretexto de buscar al culpable del asesinato del piquetero de su agrupación
social. La mano del Gobierno, no sólo lo protegió ante tamaño dislate, sino que
fue ese Gobierno quien exoneró al Comisario e impidió la actuación del fiscal y
del juez de instrucción, iniciando con este brutal ejemplo la era de la “justicia por mano propia”, más cercana
a las leyes de la prehistoria que la del imperio de la ley de la modernidad. Aquel
Gobierno, es el mismo actual gobierno, el que permitió el
escrache y la agresión física de los opositores, el mismo que se rasga las
vestiduras (aunque tenga razón, pues ni el escrache es válido, ni la agresión
física o verbal se deben tolerar) cuando éstas se vuelven contra los suyos; y
ahora ha entrado en una nueva fase, donde pareciere que utiliza la indignación
popular ante la inseguridad para generar violencia descontrolada, “puebladas dirigidas y provocadas”, pero
siempre en provincias o municipios que le son opositores o que los sienten de
esa manera desde el Gobierno cristikirchnerista.
Siempre se inicia de la misma forma, un
hecho violento y sangriento de un vecino/a joven, adulto o anciano, sigue con
un reclamo ciudadano de mayor y mejor seguridad mediante marchas de silencio o
de antorchas o velas y termina con puebladas que incluyen invariablemente ataques
incendiarios, saqueos y robos a comisarías, juzgados, municipalidades,
bibliotecas u otras dependencias del Estado, eso si, siempre provincial y/o
municipal, nunca, ni por asomo contra dependencias nacionales, aunque éstas se
encuentren justo enfrente de las atacadas y destruidas por los vándalos y los
delincuentes. Y siempre tras ese caldero aún humeante se desatan peleas y
batallas políticas entre las autoridades municipales o provinciales y las del
Gobierno nacional, un gobierno que pretende lavarse las manos de los hechos
acaecidos, pretendiendo endilgarle las culpas y las causas a los funcionarios
municipales o provinciales, cuando son justamente ellos, quienes por capacidad
de recursos y medios deberían prestar el apoyo imprescindible para que aquello
dejare de suceder. Pocas veces, los damnificados participan o incentivan
semejante accionar delictivo y vandálico, es más cuando toman conciencia de que
fueron utilizados políticamente en su dolor irreparable, no entienden como
alguien puede llegar a semejante grado de perversidad y bajeza, pero ya es
tarde.
Junín, fue el último ejemplo, y su
intendente el radical Mario Meoni la víctima; por eso y porque existen pruebas
irrefutables de que lo que denunció es cierto y veraz, es que tiene que
preocuparnos “el kirchnerismo está detrás
de los desmanes, saqueos e incendios y lo hace para desestabilizarnos –se
incluye junto al gobernador Scioli-,
tenemos imágenes de los actos vandálicos en las que se han detectado como
autores de los hechos de robo, incendio y destrucción del patrimonio municipal
y provincial (Banco Provincia) y
locales privados a militantes del Frente para la Victoria, la JP y miembros de
las cooperativas que desarrollan actividades en los viejos talleres
ferroviarios que dependen del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación que
conduce Alicia Kirchner” señalaba Meoni a Radio Continental, se guardó los
nombres de los identificados porque explicó estaban ya en manos de la Justicia,
sin embargo de fuentes municipales y judiciales se pudo conocer que en las
filmaciones de las cámaras callejeras, como en los de los canales de TV
presentes en el lugar y requisadas por el fiscal y el juez de Junín se
distingue claramente a funcionarios de las delegaciones locales de la ANSeS, el
PAMI, y hasta a funcionarios nacionales del Ministerio de Seguridad entre
quienes dirigían y alentaban los ataques arrojando piedras y bombas molotov.
El cristikirchnerismo, dejó los hechos
de patoterismo aislado, o del efectuado por la propia Presidente
desde las cadenas nacionales, o las llevadas a cabo por el monigote de Moreno
ante empresarios o integrantes de las ONGs que protegen a los consumidores,
para pasar a actuar con la lógica de los violentos de los 70; cuando
escudándose tras la lucha del pueblo peronista por traer al país al General
Perón ellos pretendieron constituirse en cogobernantes del líder y conductor
justicialista. Todos sabemos como terminó aquello, y por eso mismo es que nos
preocupa sobremanera como puede derivar el presente, así como en los violentos
años 70, las dirigencias actuaban como instigadores siempre protegidos, los
ejecutores terminaron o muertos o desaparecidos, en muchísimos casos como bien
lo prueba la historia entregados por sus propios dirigentes y conducciones,
quienes no sólo generaron la escusa para el golpismo sedicioso militar del 24
de marzo de 1976, sino que en muchos, demasiados casos probados, actuaron luego
como “colaboradores activos” de los
represores militares. La historia sesgada y parcial que hoy se enseñorea
apañada desde las organizaciones de Abuelas, Madres e H.I.J.O.S. y desde el
mismo Estado –Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial- más temprano que tarde
dejará al descubierto la triste y cruel verdad.
Con la misma lógica y similar accionar
hoy en Junín se vio a funcionarios nacionales y dirigentes políticos del FpV,
Unidos y Organizados, Movimiento Evita y Kolina actuar de instigadores y
proveedores de las bombas molotov, mientras entre los ejecutores no sólo había
mano de obra local sino que “llegó una
banda grande de motociclistas que iba preguntando dónde queda la Municipalidad. Un
juninense no pregunta donde queda la Municipalidad” contaba un funcionario
municipal, al igual que el Ministro Ricardo Casal que ratificando lo expresado
por Meoni afirmaba “la gente de Junín,
salió a protestar con razón, pero grupos que se infiltraron entre aquellos
planificaron claramente el caos y no son vecinos de Junín. Veíamos las imágenes
con el Gobernador y nos acordábamos de la actitud organizada y caótica que
utilizaron en los saqueos de fin de año”. Es todo tan grosero que el
Secretario de Seguridad de la Nación –Berni- le dijo justificando la falta de
ayuda solicitada por el intendente: “después
de las declaraciones que hiciste, denunciando la falta de ayuda –o sea la
presencia de Federales o Gendarmes- es
difícil ayudarte”, si sumamos a esto conceptos grabados por los micrófonos
de las cámaras periodísticas presentes en el lugar de los desmanes y saqueos e
incendios quedan muy pocas dudas de la responsabilidad del cristikirchnerismo: “vamos con todo que lo tumbamos a Meoni”,
una consigna que además circuló ampliamente por los mensajes de texto y los
correos electrónicos.
Más allá de las falencias tanto de
Meoni, como de Scioli, coincidiendo con el periódico local “La Verdad” existió
indudablemente un clarísimo intento de desestabilización de ambos personajes de
la vida política provincial, y esta acción partió innegablemente desde el seno
del Gobierno Cristina Fernández, por más que el “chapulín” Berni calificare el pedido con carácter de urgente de
Meoni como “una bajeza (?)” ya que
ante informes de inteligencia provincial e informes de vecinos de que se preparaba algo grave Meoni “me hizo un llamado por fuera de todo
contexto y rápidamente colgó para sacarse de encima la responsabilidad… (?)
tiene un problema grave con tasas de
homicidios similares… ante un total abandono y falta de inversión social por
parte del Estado local”., olvidándose de mencionar a los dirigentes de
Kolina y de Unidos y Organizados de la ANSeS y el PAMI que actuaban azuzando a
los malviviente durante la falsa pueblada. Nilda Garré, la Ministro “destructora de las Fuerzas Armadas de la
Patria”, no tardó también en acusar al intendente por según sus palabras “intentar manipular los incidentes” a la
vez que le recordaba que la ayuda debería habérsela solicitado al Ministro
bonaerense Casal ya que la “Policía bonaerense tiene 60 mil efectivos”
, sin hacerse cargo de que la Nación
tiene cerca de 120 mil efectivos entre policía federal, gendarmería y
prefectura con un equipamiento notablemente más importante y sofisticado que el
de la policía bonaerense.
Garré, además de una total inepta es
una caradura, está pintada desde que CFK le impuso de dos a Berni, y además de
su impericia tiene la sinrazón de aconsejar a otros, “la Gendarmería no puede ser una policía Bonaerense dos”, luego de
que ante conflictos que sólo afectaban los capitales de empresas privadas
mandare a éstos y por ahorrarse el traslado aeronáutico provocare 12
fallecimientos entre los gendarmes a su regreso. Como sucede siempre la cohorte
de obsecuentes y adulones salió en cadena a pegarle al Intendente Meoni, y por
elevación al Ministro Casal y a través de aquel al Gobernador Scioli. La nueva
metodología K es el crimen, la pueblada, el estigma de la inseguridad y esa
sensación angustiante de que en cualquier momento le puede tocar a uno, todo
relegado tras una politización feroz, como derivación de la frustración del
cristinismo al tomar conciencia de la imposibilidad de alcanzar el mítico
número del 42% en las próximas elecciones, un guarismo que le ofrecería la
posibilidad de una reforma constitucional y así alentar la idea de “”Cristina eterna”. Esta derivación,
desoladora, habla también de pobreza y de infamia; la pobreza de un debate
político donde se buscan eludir responsabilidades mucho antes que de encontrar
soluciones. La infamia de quienes, aprovechando la oleada de la indignación
popular, montan un dispositivo de desorden y violencia para aumentar el costo
político de sus rivales, reales o presuntos.
Las pruebas son contundentes, en Junín “hubo activismo K organizado, movilizado,
pertrechado y pagado”, los objetivos físicos fueron la comisaría, el
edificio del Banco Provincia, los tribunales, varios patrulleros – objetivo
provincial-, y el edificio de la intendencia y la biblioteca –objetivo
municipal-; los blancos políticos, el Gobernador Scioli, el Ministro provincial
Casal y el intendente UCR Meoni, próximo al sector de Macri, Posse y Massa.
Cartón lleno: “Scioli, Massa, Macri”,
todos enemigos del cristikirchnerismo en un solo y mismo paquete, los datos
aportados a la justicia son de una gravedad institucional increíble, porque
montados en un reclamo genuino y espontáneo se desarrollaron acciones de neto
corte subversivo y terrorista un reclamo enardecido, violencia inusitada y
ataques perfectamente señalizados, no se atacó ni la sede de Correos, ni la
sucursal del Banco Nación, ni la de la ANSeS, como tampoco la del PAMI. Las diferencias entre
los desbordes de la marcha del sábado 9 de marzo, quizás demasiado violentos
(hubo quema de un patrullero) y las atrocidades vividas el domingo 10 reconocen componentes muy disímiles, con
protagonistas extraños y foráneos, donde se vio a funcionarios nacionales del
Ministerio de Seguridad y del de Desarrollo Social, junto a funcionarios de la
ANSeS y el PAMI incitando a la violencia y hasta acercando cócteles molotov a
los delincuentes.
Para que el mismísimo Senador Nacional
Aníbal Fernández haya declarado a la agencia Telam (oficialista) que “la bonaerense no actuó con rapidez y
severidad ante los primeros desmanes pero en la queja válida y certera del
hombre y la mujer de Junín, se mezclaron algunos revoltosos (?) para hacerle un
hecho político al intendente”, tanto funcionarios provinciales, como de la
bonaerense remarcaron que “una docena y
media de hombres que se movilizaban en motocicletas, de a dos y encapuchados,
desplegaron acciones violentas, aquí y allá esquivando la represión policial,
que igual fue generosa”, no estuvo errado el funcionario que con larga
experiencia señaló el accionar como “foquismo”,
para describir el modo de accionar de esa gente y sus dirigentes que
apedreaban con hondas, remaches y bulones, además de bombas molotov, la policía
y el fiscal tiene perfectamente identificados a 40 personas y algunas de ellas,
ya detenidas o demoradas, admitieron que fueron conducidos al centro de Junín
por punteros del FpV y que desde camionetas se repartían las honderas, los
bulones y las piedras, así como las molotov. ¡Está probado, más allá de lo que
ya está en manos judiciales que el domingo a la tarde llegaron a esa localidad
5 micros con lumpenaje del conurbano bonaerense, más precisamente de La Matanza
(San Justo) y Morón!
¡Decimos el pecado más no el pecador!”Tanto cuidado, y después te entregan por un
pancho y una coca” expresaba alarmado un intendente del conurbano y del PJ.
Buenos
Aires, 19 de Marzo de 2013.
Arq. José M.
García Rozado
MPJIRucci –
LIGA FEDERAL –
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