Vigo: un autor de abortos reconoce que los fetos son seres humanos
Hoy Atlántico Diario entrevista a un ginecólogo de Vigo
y presidente de la Sociedad Gallega de Contracepción. A diferencia de
otros abortistas, éste reconoce la cruda verdad sobre su profesión,
aunque lo haga con bastante cinismo.
El lobby de los abortorios en España deja al descubierto la clave de sus trampas
Tras apoyar el amparo a fetos de animales, el PSOE lo rechaza para los niños por nacer
El PSOE dice que apoyar a las madres sin recursos es de ultraderechistas
El gobierno de Zapatero basó la actual ley del aborto en una mentira
Y es que después de reconocer que hace abortos, el entrevistador le hace la siguiente pregunta: “¿El feto es un ser humano?” La respuesta es la siguiente:
“Sí, como también lo son a los que meten en la silla eléctrica, pero son casos muy puntuales (569 en un área de medio millón de habitantes), y hay que pensar en la vida de la madre.”
Es decir, que reconoce que esos abortos que él hace consisten en acabar con la vida de seres humanos.
Me pregunto qué tienen que decir a esto ciertos analfabetos y no pocos
mentirosos que sostienen que las víctimas del aborto no son seres
humanos, mentirosos entre los que hay que incluir al anterior ejecutivo.
Y es que, como recordaréis, unos meses después de la entrada en vigor
de la actual ley del aborto, el gobierno de Zapatero mintió en sede parlamentaria al afirmar que “abortar no supone acabar con una vida humana”,
en una respuesta oficial y por escrito a una pregunta de Unión del
Pueblo Navarro. El gobierno socialista, en una de las más colosales
burlas a la razón que se han soltado en el Congreso de los Diputados,
basó su afirmación en que “sobre el concepto de ser humano no existe una opinión unánime”.
Esto es como decir que basta que alguien niegue una evidencia
científica para que a ciertos seres humanos se les nieguen sus derechos
como tales. Y esto lo vendieron y aún lo venden como la panacea del
progresismo.
¿Los niños abortados son comparables a criminales condenados?
Pero lo más pasmoso de la citada entrevista es que para
sacudirse la responsabilidad de sus acciones, el citado ginecólogo
compara a los niños abortados con los criminales ejecutados en la silla
eléctrica. Este tipo parece olvidar que dichos ejecutados lo
han sido tras ser condenados por un tribunal por haber cometido algún
crimen. ¿Me puede explicar ese personaje qué mal han hecho los
seres humanos con los que él acaba, y qué tribunal ha dictado sentencia
de muerte contra ellos? Y dicho sea de paso: ¿ese individuo es
partidario de la pena de muerte, y de un método tan brutal de ejecución
como es la silla eléctrica? Yo rechazo la pena de muerte y el aborto.
¿Qué clase de coherencia es la de quienes rechazan la pena de muerte
para criminales condenados pero la defienden para inocentes que ni
siquiera pueden defenderse?
¿Más de 100.000 abortos al año en España son ‘casos muy puntuales’?
Por otra parte, el ginecólogo intenta restar importancia a que se mate a 569 seres humanos al año en el área metropolitana de Vigo.
Considera que ese número de muertos por culpa del aborto legalizado son
“casos muy puntuales”. ¿Diría lo mismo si hablásemos de asesinatos
racistas, de muertes por violencia doméstica o de defunciones por
cáncer? Para que nos hagamos una idea, según datos del Ministerio de Sanidad en 2010 hubo en España 103.307 muertes por cáncer. Sin contar el aborto, esa enfermedad fue la principal causa de muerte en España. Pues bien: el número de abortos fue de 113.031, es decir, 309 niños y niñas por nacer matados y despedazados cada día.
¿Le parecen pocos a alguien? A mí no, desde luego. De hecho, no me
parecería digno de desprecio que un solo inocente fuese ejecutado y
descuartizado con el beneplácito de la ley. Considerar legítimo matar a
seres humanos inocentes, aunque sólo sea a uno, hace que la democracia
tome el rumbo de la tiranía.
Para los abortistas ser madre es un privilegio de las mujeres ricas
Por lo demás, me parece significativo lo que dide el personaje en cuestión: “Es
caro tener un hijo en España, en otros países como Alemania te pagan.
Aquí no hay ayudas y si quieres interrumpir el embarazo te lo prohíben,
no tiene sentido.” Para empezar, esto último es mentira. Con la ley
actual en España aborta quien le da la gana y eso lo paga el Estado con
el dinero de todos los contribuyentes. Esa misma financiación pública del aborto la contempla también el anteproyecto de Gallardón (me pregunto si se lo ha leído el ginecólogo en cuestión, o si habla de oídas como muchos otros). Eso sí, si
estás embarazada y quieres tener a tu hijo, lo sostienes tú con tus
ingresos, porque para los abortistas el “derecho a decidir” quiere decir
poner las cosas fáciles para abortar y difíciles para tener hijos. Sin ir más lejos, en 2009 y con motivo del debate de un proyecto de ayuda a las maternidad en el Parlamento de Galicia, el PSOE llegó a sostener que ayudar a las embarazadas sin recursos es cosa de ultraderechistas.
Por lo visto, para el lobby del aborto el derecho a ser madre es un
privilegio de las mujeres ricas: si eres pobre y estás embarazada, tu
destino es engordar la cuenta de beneficios de los abortorios. Tu hijo,
como ser humano, les trae sin cuidado a los creadores de una legislación
inhumana, cruel e injusta que llama “derecho” a matar a los más débiles
e inocentes.
