Francisco, la defensa de los populismos y la ola republicana
Pese a los centenares de millones de feligreses que tiene la Iglesia
Católica en el mundo y las grandes discusiones que moviliza su papado,
como son la situación de los divorciados, de los curas y obispos
pedófilos y una mirada distinta hacia los homosexuales que propicia el
Santo Padre, éste también se hace un tiempo para ocuparse de su país de
origen y le dedica buena parte de los martes a recibir argentinos.
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Parece no importarle la crítica de los cardenales norteamericanos que lo
votaron como Papa, quienes le cuestionan su acérrimo anticapitalismo y
su cerrada defensa de los regímenes pobristas como el chavismo y el
cristinismo, y los atenuados macroeconómicamente como Ecuador y Bolivia,
que no tienen déficit fiscal.
Un anticapitalismo que irrita en Washington
El triunfo del Partido Republicano en las elecciones legislativas de
los Estados Unidos refuerza la crítica de los cardenales de ese país,
que también son los más importantes aportantes a las arcas del Vaticano.
El representante electo Paul Ryan, de Pensilvania, que fuera candidato a
vicepresidente en 2012 de Mitt Romney, ha dicho: “El papa viene de un
país donde no existe el capitalismo”. En el país del norte se tiene en
claro que en la Argentina rige un capitalismo feudal de amigos.
Anteayer, Francisco se fotografió con Estela de Carlotto y su nieto
Guido, recientemente encontrado por las abuelas de Plaza de Mayo. Todo
esto en coincidencia con monseñor José Maria Arancedo, titular de la
Comisión Episcopal, quien hace publicidad por todos los canales junto a
las abuelas, en un giro sorprendente de la Iglesia argentina, que nunca
reivindicó ese tema. Pero existe la impresión de que el Sumo Pontífice y
la Iglesia argentina reciben algún tipo de presión del cristinismo para
que el Papa aparezca cercano al oficialismo gobernante. Francisco no
está solo en su política pobrista sino que lo acompaña el
Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, quien fuera
nuncio apostólico en Caracas los últimos seis años. De ahí la simpatía
por Hugo Chávez y su sucesor Nicolás Maduro.
Anteayer también Francisco recibió una delegación sindical encabezada
por el corrupto dirigente de los gasistas Ángel Mangone, dueño de studs
de caballos de carrera y también socio del gobierno en las
privatizaciones gasíferas.
