domingo, 7 de octubre de 2012

SOFISTAS O MIOPES FILOSOFOS, MA SI DEL FPV



No odio a nadie, sólo pretendo
dar mi opinión.


En la creen­cia de que mi capa­ci­dad de asom­bro estaba defi­ni­ti­va­mente ago­tada a causa de la mag­ni­tud de las estu­pi­de­ces pro­pa­la­das a dia­rio por la gran cadena nacio­nal, com­pruebo que he sido nue­va­mente sor­pren­dido, esta vez por los dichos del Sr. José Pablo Fein­mann a quien escu­ché en un pro­grama radial dar los fun­da­men­tos del por­qué tanta gente “odia a Cris­tina Fer­nán­dez”.
Este pin­to­resco per­so­naje se per­mi­tió, en una suerte de método cien­tí­fico, divi­dir las aguas y fun­da­men­tar las cau­sas de los “odios” de las muje­res y de los hom­bres en forma inde­pen­diente, supo­niendo que cada indi­vi­duo piensa con los ova­rios o los tes­tícu­los según de quien se trate.
Así se des­pa­chó sin des­par­pajo alguno ase­gu­rando, entre un cúmulo de san­de­ces, que las muje­res que odia­ban a Cris­tina lo hacían por­que la veían como una espe­cie de Súper Mujer, moderna heroína a la cual jamás en sus mise­ra­bles vidas podrían siquiera lle­garle a la uña del meñi­que de su pié izquierdo. Y jus­ti­fi­caba esta nove­dosa teo­ría en el hecho de que quie­nes así sen­tían eran movi­das por sus frus­tra­cio­nes las cua­les se hacían más dolo­ro­sas al com­pro­bar el éxito alcan­zado en vida por esta reen­car­na­ción de las sacer­do­ti­sas egip­cias y el extremo con­traste que cons­ti­tuían sus pro­pias vidas, lle­vando sobre sus hom­bros fra­caso tras fra­caso. Por supuesto que en tono con esta línea vomitó una can­ti­dad increí­ble de comen­ta­rios absur­dos sobre la mag­ni­tud celes­tial de nues­tra Pre­si­dente y las peno­sas vidas que, arras­tra­das por el lodo, lle­van aque­llas muje­res argen­ti­nas que se atre­ven a odiarla. Pero repe­tir cada estu­pi­dez ela­bo­rada como si fuera una teo­ría de incal­cu­la­ble valor cien­tí­fico sería darle a este señor más impor­tan­cia de la que tiene. Basta con men­cio­nar su dic­tá­men sobre que, en reali­dad, estas muje­res se odia­ban a sí mismas…
He aquí la tan men­tada como infun­dada des­ca­li­fi­ca­ción kirchnerista.
El capí­tulo refe­rido al sexo mas­cu­lino no es menos lla­ma­tivo. Resulta ser que este engen­dro supone que aque­llos hom­bres que odian a Cris­tina lo hacen por la sim­ple razón de que no pue­den hacerla suya!!! Se trata, para él, de una “mina” exi­tosa, rica, joven, inte­li­gente, que “habla sin leer”, una “moro­cha argen­tina”, en fin que todos los argen­ti­nos qui­sie­ran lle­varla a la catrera y ter­mi­nan odián­dola ante la com­pro­ba­ción de la impo­si­bi­li­dad de con­cre­tar sus deseos.
Estos sim­ples pos­tu­la­dos supongo que los dijo para aque­llos fie­les oyen­tes de la gran cadena nacio­nal, dado que ape­nas con un poco de aná­li­sis lógico lle­ga­mos a la con­clu­sión de que si fuera cierta esta fala­cia, quie­nes “no la odian” tam­poco la desea­rían, tema que daría pie a deba­tes intere­san­tes y sobre los cua­les supongo que el Sr. Fein­mann se ha doc­to­rado con honores.
Supongo tam­bién que lle­gar a tales con­clu­sio­nes habrá lle­vado su tiempo a este cien­tí­fico del pen­sa­miento y la duda filo­so­fal. Por­que si se cen­tra en las muje­res y hom­bres que “odian a Cris­tina” será segu­ra­mente por­que com­probó inte­rro­gando per­so­nal­mente a cien­tos o miles de casos indi­vi­dua­les y separó a los que hubie­ran ase­gu­rado tal sen­ti­miento de los que no lo sen­tían. Y luego de regis­trar las res­pues­tas posi­ti­vas habrá comen­zado una minu­ciosa inves­ti­ga­ción, sepa­rando por sexo, ana­li­zando la vida per­so­nal de cada uno de ellos tanto en el nivel labo­ral, sexual, fami­liar y de rela­ción, lo cual le habrá lle­vado, pro­me­dios mediante, a dic­ta­mi­nar al res­pecto. Eso sería un tra­bajo serio y profesional.
¿Lo habrá rea­li­zado real­mente el Sr. Fein­mann? ¿Será su teo­ría fruto de seme­jante e indis­pen­sa­ble tra­bajo cien­tí­fico? ¿O sim­ple­mente habrá cum­plido instrucciones?
Y con la humil­dad que corres­ponde dada mi total caren­cia de lau­ros aca­dé­mi­cos, a dife­ren­cia de este nota­ble filó­sofo, me per­mito hacer unas sim­ples obser­va­cio­nes.
En prin­ci­pio dejo sen­tado que disiento en abso­luto con sus opi­nio­nes. Este señor habla sin fun­da­mento alguno, dando por sen­tado los “odios a Cris­tina” y omite, deli­be­ra­da­mente supongo, men­cio­nar que los odios más acé­rri­mos e irra­cio­na­les fue­ron vol­ca­dos desde hace casi una década jus­ta­mente por las hues­tes Kir­ch­ne­ris­tas, lle­gando al punto de cata­lo­gar de enemigo, des­es­ta­bi­li­za­dor, repre­sor, mono­pó­lico, oli­garca y cuanto adje­tivo des­pec­tivo se pueda ocu­rrir, a quien sim­ple­mente expre­sara una opi­nión dife­rente o con­tra­ria al relato ofi­cial. Ese mismo relato que los alcahue­tes del gobierno (¿Ud. los conoce Sr. Fein­mann?) se encar­gan de macha­car hasta el hartazgo.
Y no se trata de odios Sr. Fein­mann, se trata de pun­tos de vista dife­ren­tes, se trata tam­bién de terror y espanto a las vio­la­cio­nes de la Cons­ti­tu­ción Nacio­nal, la desobe­dien­cia a los fallos de la Suprema Corte, el ais­la­miento inter­na­cio­nal, la inse­gu­ri­dad que llega a nive­les récord en el mundo, la infla­ción negada pero que los ciu­da­da­nos sufri­mos día a día, la corrup­ción gene­ra­li­zada que lleva a man­te­ner como Vice­pre­si­dente a un corrupto blin­dado por secre­tos que guarda bajo llave y cuya divul­ga­ción sería nefasta, tene­mos terror y espanto de los Jue­ces vena­les que calien­tan sillo­nes espe­rando men­dru­gos para fallar con­tra­rio a dere­cho pro­te­giendo ladro­nes y con­de­nando inocen­tes, terror y espanto que ase­si­nos y cri­mi­na­les dete­ni­dos sal­gan de la cár­cel para pro­pa­lar la voz del gobierno, terror y espanto al com­pro­bar cómo se lava el cere­bro de cria­tu­ras de Jar­dín de Infan­tes adoc­tri­nán­do­los en vio­la­ción a ele­men­ta­les dere­chos de la niñez, terror y espanto de las sumas súper millo­na­rias que se gas­tan en publi­ci­dad ofi­cial con el único objeto de pro­mo­ver una remake del “Dia­rio de Yri­go­yen” mien­tras niños argen­ti­nos mue­ren de ham­bre en pro­vin­cias afi­nes gober­na­das por paya­sos eter­nos y mul­ti­mi­llo­na­rios, tene­mos terror y espanto al com­pro­bar cómo la Sra. Cris­tina se opuso a la licua­ción del Con­sejo de la Magis­tra­tura, a los Super­po­de­res, a la Ley de emer­gen­cia eco­nó­mica con un fer­vor digno de mejo­res cau­sas… claro que eso era en los ’90 y cómo al minuto de ser ungida pri­mera dama cam­bió su rumbo 180 gra­dos sin nece­si­dad de dar razón alguna (razo­nes que no nos hace falta cono­cer, ya las cono­ce­mos), terror y espanto de com­pro­bar que en el país que se ufana de ser defen­sor de los dere­chos huma­nos se aplica una polí­tica de terror y pri­vi­le­gios según fuere el pen­sa­miento de cada uno…
Señor Fein­mann, final­mente debe­ría Ud. ser sin­cero aun­que sea en su fuero interno y reco­no­cer que el odio fue gene­rado y enar­bo­lado por uste­des mis­mos, por­que usted y sus patro­nes no pue­den sopor­tar que alguien tenga inde­pen­den­cia de pen­sa­miento, liber­tad de opi­nión, coraje de decir­les que algo anda mal en su supuesta mar­cha triun­fal. Eso les ha pro­vo­cado odio y no hace falta enu­me­rar las veces que han publi­ci­tado ese sen­ti­miento, desde el más alto nivel guber­na­men­tal hasta un sim­ple pun­tero barrial, desde un actor o locu­tor mer­ce­na­rio hasta un can­tante de bala­das bene­fi­ciado por su cer­ca­nía al poder.
Si la diver­gen­cia lo lleva a ela­bo­rar seme­jante mama­rra­cho, está Ud. ale­jado de la reali­dad. Des­co­noce Ud. que el hecho de opi­nar dis­tinto no quiere decir que se odie o se quiera vol­tear un gobierno, sig­ni­fica sim­ple­mente que se cree en la demo­cra­cia, en el diá­logo, en las Ins­ti­tu­cio­nes, en tan­tas cosas que ud, evi­den­te­mente desconoce.
Señor Fein­mann, usted dice ser filó­sofo, piense enton­ces antes de hablar…
Autor: Juan Manuel Otero