lunes, 21 de enero de 2013

SOBRAN CHICANAS, FALTAN DEBATES


 


NUEVA UNION CIUDADANA
 
Queridos amigos:
Alejarse de Buenos Aires para recorrer las rutas argentinas es un ejercicio fascinante, especialmente si el motivo del viaje es la saludable costumbre de descansar y jugar al turista. La porción del planeta que quedó bajo jurisdicción y control de la nación argentina después de la independencia, las guerras y los tratados  es amplia y generosa, pletórica de hermosos paisajes  y de riquezas potenciales. Pero los caminos no son seguros. Miles de kilómetros de rutas de una sola mano, muchas de ellas servidas  con onerosos e inexplicables peajes, obligan a jugarse la vida poniéndose a contramano para pasar a otro vehículo. Y en ese juego, el precio de perder es muy caro y se paga frecuentemente con la vida.
Los comerciantes y concesionarios hacen gala de insaciable voracidad en cualquier espacio que puede ser explotado turísticamente  y hay un capítulo especial para los baños de los paradores, ineludiblemente sucios, mal provistos y  pequeños, casi como si su estilo formara parte de una arraigada tradición nacional.
Si se llega a cruzar una frontera terrestre habrá que soportar largas esperas y demoras y ya en cualquier país limítrofe, las restricciones que tenemos para obtener monedas extranjeras nos dejan desprotegidos y nos desnudan la depreciación de nuestro maltratado peso. Pero aunque todo  se soporta por el placer de alejarse al menos  un breve tiempo de los problemas cotidianos, éstos se niegan a quedar atrás  y se nos hacen presentes en cada punto de  nuestra geografía. La Argentina que recorremos es un hermoso país… en creciente crisis.
Los temas dominantes en cada lugar abundan cada vez más en el fenómeno de la inflación. En el nivel nacional, los sindicalistas ya hablan de paritarias semestrales y de pisos del 25 por ciento de aumento salarial. En lo local, cada quien  señala el aumento del producto que lo desvela. La demostración de que estamos escapando de la inflación controlada es la dispersión en los precios y el continuo aumento del dólar paralelo que en la semana que pasó llegó a superar los siete pesos con cincuenta. Sin embargo, este tema como muchas otras grandes cuestiones no son objeto de un debate serio y profesional. Como en tantos otros asuntos trascendentes para nuestro futuro, el oficialismo y la oposición se limitan a intercambiar chicanas envueltos en un temor visceral a proponer cualquier solución que pueda ser acusada de ser de derecha, liberal, conservadora o antipopular. Hablar de ajuste es morir políticamente y toda la imaginación está puesta en cómo gastar más dineros públicos e incrementar promesas.
El Jefe de Gobierno de la Ciudad, a quien el gobierno nacional forzó a recibir los subterráneos sin subsidios, planteó la necesidad de aumentar el costo del pasaje. Inconcebiblemente, el Ministro del Interior  y Transporte del mismo gobierno que durante diez años nada hizo por mejorar el servicio se lanza a criticar lo propuesto, mientras cada mañana nos enteramos que ha descarrilado un nuevo tren o que se ha suspendido un servicio. Sin mencionar, por harto conocido, el accidente que costó más de 50 vidas y cientos de heridos en la estación de Once. No hay ni siquiera un mínimo de pudor y recato ante el fracaso trágico. La prioridad la tienen la chicana y la descalificación del oponente devenido en vilipendiable enemigo.
Otra cuestión que ha ganado espacio en cualquier ámbito geográfico de la Argentina son los comentarios por el auge del narcotráfico, que en realidad debe  ser  mencionado en todas sus  etapas  o sea narco producción, narco tráfico y narco consumo, detrás de cada una de las cuales se esconde el delito y la destrucción del individuo. Los ciudadanos perciben que el crecimiento de la circulación de las drogas se produce al amparo de estructuras judiciales cómplices  y estructuras políticas indiferentes. Los medios informan que los delincuentes “narcos” reclutan “soldados”, niños  y adolescentes, y ganan espacios y control en zonas marginales llenando el vacío que deja el Estado y amenazando y agrediendo a las asociaciones civiles que pretenden interponerse en su camino. Las fronteras son hoy más permeables que nunca ante la utilización  de gendarmes y prefectos, sus custodios naturales, para tareas policíacas en las zonas de mayor importancia electoral. Falta decisión política para promulgar una ley que permita el derribo de las aeronaves que introducen las sustancias prohibidas al país  y no termina de establecerse la cobertura radar que permitiría,  al menos, detectarlas. Para mayor preocupación se habla  de la existencia creciente de grandes campos de cultivo en distintas provincias y existe una marcada presión para despenalizar el consumo y el cultivo de   marihuana en defensa de un mal entendido concepto de libertad individual. Hay quien piensa y expresa que la batalla contra las drogas está perdida y solo se animan a discutir los términos de la rendición con conceptos tan confusos como la “reducción de daños”.
Como quien esto escribe preside un partido político es justo que expresemos nuestra posición al respecto. Nuestra idea fuerza es “una Argentina libre de droga” que nada tiene que ver con la Argentina de la droga libre que nos viene amenazando. Planteamos una lucha integral y total que incluya masivas campañas de prevención en todos los niveles de la educación pública, eliminación de campos de cultivo y laboratorios de producción, control cerrado de las fronteras terrestres, marítimas y aéreas, endurecimiento de las penas por narco tráfico aun de “mulas” y pequeños traficantes, persecución del lavado de dinero y confiscación de todos los bienes de los financistas de la droga y mantenimiento de las penas a los consumidores como partícipes necesarios del delito. Una Argentina libre de drogas será sin dudas un mejor lugar para vivir y estamos seguros de que estamos a tiempo y podemos lograrlo si hay decisión política  y consenso social.
También detectamos, a medida que nos alejamos de Buenos Aires en nuestro periplo viajero, la creciente preocupación por la forma en que la administración central absorbe recursos provinciales y va transfiriendo el ajuste que se niega formalmente a efectuar desde  el nivel nacional. La coparticipación se ha reducido a un punto que el gobierno nacional se queda aproximadamente con el 70 por ciento de los recursos   y coparticipa apenas  un treinta por ciento escaso. Los funcionarios próximos al gobernador de la provincia de Buenos Aires han comenzado, por primera vez, a reclamar por la pérdida de coparticipación y los límites puestos al fondo del conurbano. Recuerdo que desde esta página hemos exhortado en diversas oportunidades al gobernador Daniel Scioli a efectuar ese justo reclamo y a no sacrificar los derechos de los bonaerenses a sus necesidades  y conveniencias políticas. Parece que ahora que lo  van cercando económicamente ha comenzado a reaccionar. Bienvenida sea su tímida rebeldía pero lamentablemente quien ha consentido el maltrato durante tanto tiempo ha permitido que el maltratador se sienta con un derecho  adquirido y vea lo suyo como una traición. El Ministro Florencio Randazzo ha expresado al respecto que "hay dirigentes de la oposición y del oficialismo que tienen una impunidad mediática increíble" para descalificar estos pedidos.
Sería importante sentarse a discutir las estrategias de consenso para enfrentar éstos y otros serios problemas nacionales pero todo lo que leemos y escuchamos es el cruce de chicanas (“artimaña, procedimiento de mala fe, especialmente el utilizado en un pleito por una de las partes; broma, chanza”. Diccionario RAE). Esta semana Ignacio Mendiguren, el presidente de la Unión Industrial Argentina, sugirió que las paritarias descontroladas podrían llevar  a un “rodrigazo”  y la respuesta que recibió de Julio Piumato fue una acusación de hacer “terrorismo salarial”. Lavagna manifestó que en la última elección hubo fraude  y el Senador Aníbal Fernández lo trató de “pavote”. El actor Ricardo Darín sigue recibiendo castigo mediático luego de la carta presidencial en respuesta a su inquietud por la dimensión de los bienes presidenciales, el Gobernador De La Sota le pide a la señora presidente que “guarde su látigo” y Diego Maradona expresa su devoción política con una grosería de su cuño dirigida al Diario Clarín. Toda esta pobreza conceptual es solo una pequeña muestra de lo que ofrece el panorama político nacional obviamente incentivado desde lo más alto del poder. Incluso parece que la utilización de las “redes sociales”, desinhibe más que el micrófono e incentiva la producción de groserías y chabacanerías.
Entretanto, la señora presidente visita lejanos países y en cada uno de ellos desgrana su enfrentamiento con el orden mundial, lanzando juicios aventurados y comparando a nuestros próceres y nuestra historia con personajes  y situaciones absolutamente ajenos. Suena especialmente preocupante la frecuencia y el énfasis que pone en la maniobra del General Belgrano de provocar el éxodo jujeño y dejar tierra arrasada para poder detener al enemigo de entonces porque la asociación es que quizás prefiere ver a la Argentina arrasada, antes que ceder a supuestos enemigos que solo parecen existir en su imaginación. Deseo fervientemente que esto solo sea una mala asociación.
Nos queda para el final la nota oscura representada por la votación que decidió la destitución del intendente de Bariloche que se sintió víctima de un golpe institucional de su propio partido al que se sumó alegremente la oposición. Estas actitudes evidencian una preocupante falta de respeto de fondo a los principios institucionales que se subordinan a las disputas políticas ocasionales. Quienes hoy aceptan y apoyan estas situaciones, mañana  se rasgarán las vestiduras cuando sean víctimas de actitudes similares. Esperemos que el pueblo de Bariloche no convalide este atropello, no por la persona de Goye sino por el respeto que merecen las instituciones a todo nivel. 
  Dejamos una invitación abierta para el debate de los problemas nacionales y provinciales, económicos políticos sociales e institucionales. Proponemos que el debate sano y respetuoso reemplace al espíritu chicanero y confrontativo, instituido especialmente por el gobierno nacional, que solo sirve para generar títulos en los medios  y no aporta nada a la solución de los problemas de una Argentina en crisis. Nos despedimos con este deseo.
Un abrazo para todos
  Juan Carlos Neves, Presidente de Nueva Unión Ciudadana