NUEVA UNION CIUDADANA
Queridos amigos:
Alejarse de Buenos Aires para recorrer
las rutas argentinas es un ejercicio fascinante, especialmente si el motivo del
viaje es la saludable costumbre de descansar y jugar al turista. La porción del
planeta que quedó bajo jurisdicción y control de la nación argentina después de
la independencia, las guerras y los tratados
es amplia y generosa, pletórica de hermosos paisajes y de riquezas potenciales. Pero los caminos
no son seguros. Miles de kilómetros de rutas de una sola mano, muchas de ellas
servidas con onerosos e inexplicables
peajes, obligan a jugarse la vida poniéndose a contramano para pasar a otro
vehículo. Y en ese juego, el precio de perder es muy caro y se paga
frecuentemente con la vida.
Los comerciantes y
concesionarios hacen gala de insaciable voracidad en cualquier espacio que puede
ser explotado turísticamente y hay un capítulo
especial para los baños de los paradores, ineludiblemente sucios, mal provistos
y pequeños, casi como si su estilo formara
parte de una arraigada tradición nacional.
Si se llega a cruzar una
frontera terrestre habrá que soportar largas esperas y demoras y ya en
cualquier país limítrofe, las restricciones que tenemos para obtener monedas
extranjeras nos dejan desprotegidos y nos desnudan la depreciación de nuestro
maltratado peso. Pero aunque todo se
soporta por el placer de alejarse al menos
un breve tiempo de los problemas cotidianos, éstos se niegan a quedar
atrás y se nos hacen presentes en cada
punto de nuestra geografía. La Argentina que recorremos es un hermoso
país… en creciente crisis.
Los temas dominantes en cada
lugar abundan cada vez más en el fenómeno de la inflación. En el nivel
nacional, los sindicalistas ya hablan de paritarias semestrales y de pisos del
25 por ciento de aumento salarial. En lo local, cada quien señala el aumento del producto que lo
desvela. La demostración de que estamos escapando de la inflación controlada es
la dispersión en los precios y el continuo aumento del dólar paralelo que en la
semana que pasó llegó a superar los siete pesos con cincuenta. Sin embargo,
este tema como muchas otras grandes cuestiones no son objeto de un debate serio
y profesional. Como en tantos otros asuntos trascendentes para nuestro futuro, el
oficialismo y la oposición se limitan a intercambiar chicanas envueltos en un
temor visceral a proponer cualquier solución que pueda ser acusada de ser de
derecha, liberal, conservadora o antipopular. Hablar de ajuste es morir
políticamente y toda la imaginación está puesta en cómo gastar más dineros
públicos e incrementar promesas.
El Jefe de Gobierno de la
Ciudad, a quien el gobierno nacional forzó a recibir los subterráneos sin
subsidios, planteó la necesidad de aumentar el costo del pasaje. Inconcebiblemente,
el Ministro del Interior y Transporte del
mismo gobierno que durante diez años nada hizo por mejorar el servicio se lanza
a criticar lo propuesto, mientras cada mañana nos enteramos que ha descarrilado
un nuevo tren o que se ha suspendido un servicio. Sin mencionar, por harto
conocido, el accidente que costó más de 50 vidas y cientos de heridos en la
estación de Once. No hay ni siquiera un mínimo de pudor y recato ante el
fracaso trágico. La prioridad la tienen la chicana y la descalificación del
oponente devenido en vilipendiable enemigo.
Otra cuestión que ha ganado
espacio en cualquier ámbito geográfico de la Argentina son los comentarios por
el auge del narcotráfico, que en realidad debe
ser mencionado en todas sus etapas
o sea narco producción, narco tráfico y narco consumo, detrás de cada
una de las cuales se esconde el delito y la destrucción del individuo. Los
ciudadanos perciben que el crecimiento de la circulación de las drogas se
produce al amparo de estructuras judiciales cómplices y estructuras políticas indiferentes. Los
medios informan que los delincuentes “narcos” reclutan “soldados”, niños y adolescentes, y ganan espacios y control en
zonas marginales llenando el vacío que deja el Estado y amenazando y agrediendo
a las asociaciones civiles que pretenden interponerse en su camino. Las
fronteras son hoy más permeables que nunca ante la utilización de gendarmes y prefectos, sus custodios
naturales, para tareas policíacas en las zonas de mayor importancia electoral.
Falta decisión política para promulgar una ley que permita el derribo de las aeronaves
que introducen las sustancias prohibidas al país y no termina de establecerse la cobertura
radar que permitiría, al menos,
detectarlas. Para mayor preocupación se habla
de la existencia creciente de grandes campos de cultivo en distintas
provincias y existe una marcada presión para despenalizar el consumo y el
cultivo de marihuana en defensa de un
mal entendido concepto de libertad individual. Hay quien piensa y expresa que
la batalla contra las drogas está perdida y solo se animan a discutir los términos
de la rendición con conceptos tan confusos como la “reducción de daños”.
Como quien esto escribe
preside un partido político es justo que expresemos nuestra posición al
respecto. Nuestra idea fuerza es “una
Argentina libre de droga” que nada tiene que ver con la Argentina de la
droga libre que nos viene amenazando. Planteamos una lucha integral y total que
incluya masivas campañas de prevención en todos los niveles de la educación
pública, eliminación de campos de cultivo y laboratorios de producción, control
cerrado de las fronteras terrestres, marítimas y aéreas, endurecimiento de las
penas por narco tráfico aun de “mulas” y pequeños traficantes, persecución del
lavado de dinero y confiscación de todos los bienes de los financistas de la
droga y mantenimiento de las penas a los consumidores como partícipes
necesarios del delito. Una Argentina libre de drogas será sin dudas un mejor
lugar para vivir y estamos seguros de que estamos a tiempo y podemos lograrlo
si hay decisión política y consenso
social.
También detectamos, a medida
que nos alejamos de Buenos Aires en nuestro periplo viajero, la creciente
preocupación por la forma en que la administración central absorbe recursos
provinciales y va transfiriendo el ajuste que se niega formalmente a efectuar
desde el nivel nacional. La
coparticipación se ha reducido a un punto que el gobierno nacional se queda
aproximadamente con el 70 por ciento de los recursos y coparticipa apenas un treinta por ciento escaso. Los
funcionarios próximos al gobernador de la provincia de Buenos Aires han
comenzado, por primera vez, a reclamar por la pérdida de coparticipación y los
límites puestos al fondo del conurbano. Recuerdo que desde esta página hemos exhortado
en diversas oportunidades al gobernador Daniel Scioli a efectuar ese justo
reclamo y a no sacrificar los derechos de los bonaerenses a sus
necesidades y conveniencias políticas.
Parece que ahora que lo van cercando económicamente
ha comenzado a reaccionar. Bienvenida sea su tímida rebeldía pero
lamentablemente quien ha consentido el maltrato durante tanto tiempo ha
permitido que el maltratador se sienta con un derecho adquirido y vea lo suyo como una traición. El
Ministro Florencio Randazzo ha expresado al respecto que "hay dirigentes de la oposición y
del oficialismo que tienen una impunidad mediática increíble" para
descalificar estos pedidos.
Sería importante sentarse a discutir las estrategias de
consenso para enfrentar éstos y otros serios problemas nacionales pero todo lo
que leemos y escuchamos es el cruce de chicanas (“artimaña, procedimiento de mala fe, especialmente el utilizado en un pleito por una de las partes; broma,
chanza”. Diccionario RAE). Esta semana Ignacio Mendiguren, el presidente de
la Unión Industrial Argentina, sugirió que las paritarias descontroladas
podrían llevar a un “rodrigazo” y la respuesta que recibió de Julio Piumato
fue una acusación de hacer “terrorismo salarial”. Lavagna manifestó que en la
última elección hubo fraude y el
Senador Aníbal Fernández lo trató de “pavote”. El actor Ricardo Darín sigue
recibiendo castigo mediático luego de la carta presidencial en respuesta a su
inquietud por la dimensión de los bienes presidenciales, el Gobernador De La
Sota le pide a la señora presidente que “guarde su látigo” y Diego Maradona
expresa su devoción política con una grosería de su cuño dirigida al Diario
Clarín. Toda esta pobreza conceptual es solo una pequeña muestra de lo que ofrece
el panorama político nacional obviamente incentivado desde lo más alto del
poder. Incluso parece que la utilización de las “redes sociales”, desinhibe más
que el micrófono e incentiva la producción de groserías y chabacanerías.
Entretanto, la señora presidente visita lejanos países y en
cada uno de ellos desgrana su enfrentamiento con el orden mundial, lanzando
juicios aventurados y comparando a nuestros próceres y nuestra historia con
personajes y situaciones absolutamente
ajenos. Suena especialmente preocupante la frecuencia y el énfasis que pone en
la maniobra del General Belgrano de provocar el éxodo jujeño y dejar tierra
arrasada para poder detener al enemigo de entonces porque la asociación es que quizás
prefiere ver a la Argentina arrasada, antes que ceder a supuestos enemigos que solo
parecen existir en su imaginación. Deseo fervientemente que esto solo sea una
mala asociación.
Nos queda para el final la nota oscura representada por la
votación que decidió la destitución del intendente de Bariloche que se sintió víctima
de un golpe institucional de su propio partido al que se sumó alegremente la
oposición. Estas actitudes evidencian una preocupante falta de respeto de fondo
a los principios institucionales que se subordinan a las disputas políticas
ocasionales. Quienes hoy aceptan y apoyan estas situaciones, mañana se rasgarán las vestiduras cuando sean víctimas
de actitudes similares. Esperemos que el pueblo de Bariloche no convalide este
atropello, no por la persona de Goye sino por el respeto que merecen las
instituciones a todo nivel.
Dejamos una invitación abierta para el debate de los problemas
nacionales y provinciales, económicos políticos sociales e institucionales.
Proponemos que el debate sano y respetuoso reemplace al espíritu chicanero y
confrontativo, instituido especialmente por el gobierno nacional, que solo
sirve para generar títulos en los medios
y no aporta nada a la solución de los problemas de una Argentina en
crisis. Nos despedimos con este deseo.
Un abrazo para todos
Juan Carlos Neves, Presidente de Nueva Unión Ciudadana