jueves, 21 de marzo de 2013

SAN AMBROSIO La misa cantada


                                                               OPINIÓN

Se dice que una vez Dios y Satanás entablaron un pleito. ¿Quién lo ganaría? Por supuesto que Satanás, ya que Dios se puso a buscar en la Gloria y no pudo hallar ni un solo abogado. Aparte de que el cuento sirva o no para sulfurar a los letrados, no vale, porque no es cierto: si hay abogados en el Cielo. Y uno, de los primeros, es san Ambrosio.
Ambrosio nace en Tréveris, sobre el Rhin, y se educa en Roma. Allí ejerce la abogacía hasta que el emperador lo envía a Milán como prefecto de Liguria y Emilia. En Milán se convierte al cristianismo y a los ocho días de bautizado, el 7 de diciembre de 374, se lo consagra obispo. Tiempos en que un problema grave era la herejía propagada por Arrio, que negaba que Nuestro Señor Jesucristo integrara la Santísima Trinidad.
SI arrianismo fue un problema perdurable y con muchos adeptos. Tuvo sus seguidores entre los bárbaros recién catequizados y los visigodos lo implantaron en España. Y también cundió entre los cristianos de oriente. En oriente había nacido la costumbre de cantar en las ceremonias religiosas, y los arríanos adaptaron cantos profanos a letras que proclamaran sus creencias. Ambrosio, obispo de Milán, adoptó la costumbre del canto en el templo, con letras adecuadas a la liturgia, y desde entonces en la iglesia latina aparece la misa cantada. En los templos nacerán formas musicales que inspiren al pueblo seglar, y en momentos de peligro con himnos religiosos mantiene el fervor.
Tuvo buena amistad con los emperadores, Valentiniano primero y Teodosio después. Pero cuando Teodosio se apartó de la ortodoxia, el obispo de Milán con valor y severidad lo amonestó. Resistió con energía su pretensión de entregar la diócesis de Milán a los arríanos. Le impidió inmiscuirse en lo religioso; “el emperador no es más que un miembro de la Iglesia y no está colocado encima de ella” Y Teodosio terminó aceptándolo.
Por su lúcida e inquebrantable defensa de la fe, la Iglesia lo ha incluido, junto a los santos Agustín, Jerónimo y Gregorio Magno, entre sus primeros doctores latinos. Sus escritos y sermones se han recopilado en libros que tratan sobre el celibato, la virginidad, la santidad,  la vida religiosa,  los dogmas, deberes de los sacerdotes, el Paraíso, Caín y Abel, Noel y arca, los patriarcas, el ayuno, la avaricia, la usura. Pero mas que escritor fue Ambrosio un excelente orador, y su palabra fue la que atrajo a San Agustín -hasta entonces pagano y libertino-al seno de la Iglesia,
Murió san Ambrosio en abril del año 397. Esperamos todos los católicos y los hombres de buena voluntad la intersección de San Ambrosio para que nuestro Papa Francisco siga con su lineamiento unido a San Francisco de Asis y bajo el Manto de La virgen María en todas sus acepciones.

DR. JORGE B. LOBO ARAGÓN
jorgeloboaragon@hotmail.com
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