CARTA ABIERTA AL DIPUTADO EDUARDO AMADEO
Carta del camarada Cristian Rodrigo Iturralde a propósito de los incidentes ocurridos en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires el martes 12 de noviembre.
Estimado Sr. Amadeo: No sin antes saludarlo cordialmente y felicitarlo por su oposición a la despenalización del aborto y la liberación de las drogas, aprovecho la oportunidad para dirigirme a Ud. a efectos de expresar mi desacuerdo y estupor ante su desmedida reacción –cuasipatoteril- y declaraciones vertidas en ocasión a los eventos conocidos del martes pasado en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires. Sin mesura alguna, no trepidó siquiera en increpar niños ni en lanzar gravísimos e impropios epítetos –con el agravante que es Ud. Diputado- sobre ciudadanos que pretendieron mostrar su desacuerdo con la ceremonia de marras, calificándolos, muy ligeramente, de ¨miserables nazis¨ (N.A.: curioso caso de nazis que rezan devotamente el Rosario).
Si fuera Ud. tan amable, me gustaría, Sr. Diputado, que responda algunas
de las inquietudes que me han surgido a este respecto, pues entiendo
que debe una aclaración a parte de la ciudadanía:
1- ¿En que hechos, evidencias y derechos se apoya para endilgar a estas
personas el –siempre indeleble y descalificador- rotulo de
nazifascistas, refiriéndose incluso a sacerdotes legítimamente ordenados
como ¨miserables disfrazados de tales¨?
2- ¿No es acaso la difamación y la calumnia, además de inmoral, un delito penado por la Constitución Nacional?
3- ¿Qué fue lo que a Ud. indignó y sería lo reprobable aquí: la
profanación de un templo católico o la interrupción momentánea de un
homenaje a la comunidad judía?
4- Por último me gustaría saber qué entiende por ¨tolerancia¨. ¿Debe ésta ser recíproca?
5- Si lo que Ud. busca son ¨nazis¨, Amadeo ¿por qué no se toma como
cualquier hijo de vecino el 85 a Isidro Casanova y expresa personalmente
y con la misma desbordante energía al Sr. Luis D´Elía lo propio? Eso
sí: sin cámaras de TV.
Son seis preguntas que le ruego tenga a bien responder y esclarecerme.
No obstante, duela reconocerlo, su actitud es lógica y coherente,
incluso entendible. Pues, hay que decirlo, a nadie escapa el hecho del
rédito político que supone la realización de ilimitadas concesiones a
ciertas comunidades/lobbys –sean estas justas o injustas- y la condena
de todo acto -mal denominado- ¨antisemita¨. Contrariamente, sabemos, en
la carrera por la ascensión política, denunciar y condenar toda acción
en que la víctima sea la propia Iglesia Católica goza de un completo
descrédito. (Ojala pusiera la misma energía en condenar las decenas de
profanaciones y agravios que sufren la Iglesia, sus sacerdotes y los
laicos casi a diario).
Un poco de historia y un consejo, Sr. Diputado: aprenda de los judíos.
Ellos defienden en forma incondicional sus creencias y a su comunidad
(justificando incluso el verdadero holocausto que cometen contra los
palestinos en Medio Oriente). Deje de proclamar como dogmas cosas que no
son tales y de rememorar hechos de cuestionable veracidad histórica y
comience por recordar y defender su propia historia: 100 millones de
cristianos asesinados en 70 años de comunismo, otros millones entre
Nagasaki y Dresden y otros tantos linchados diariamente en Medio
Oriente.
Sino, al final, será como dijo la vez pasada un buen amigo con respecto a
los argentinos de GreenPeace detenidos por los rusos: ¨No se entiende.
Estando tan necesitados nuestros compatriotas, habiendo tanta hambre e
indigencia en nuestro país, éstos se van a salvar ballenas a Rusia. ¿Por
qué no dan primero una mano a los nuestros? La respuesta en realidad es
harto sencilla: es más chic, ciertamente, salir en defensa de una
tortuga del Mar Rojo que ayudar desde el anonimato a los propios
hermanos de Formosa o el Chaco.
Un peso y dos medidas
Sin más, lo saludo atentamente.
Cristián Rodrigo Iturralde
